marzo 2007

El otro Alan Moore

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La figura de Alan Moore es un referente fundamental para casi todo aficionado al cómic. Trabajos míticos como «Watchmen» y «V de Vendetta» lo han alzado en un pedestal de gloria y admiración tal que no son pocos los que hablan de él como «El mejor escritor de cómics de la historia», un revolucionario del medio que ha elevado este despreciado arte a cotas nunca antes vistas, etc, etc, etc….

No tengo nada contra Moore, de hecho me parece un espléndido escritor, pero esa mitificación a la que está siendo sometido me saca de mis casillas. Primero, porque elevar de tal manera a un artista sobre sus colegas deja una sensación de que en esa disciplina reina la mediocridad generalizada. Y segundo, aunque el título «World’s Finest» es imposible de adjudicar, hay muchos compañeros que le superan de largo en muchos aspectos de esta faceta artística, y por tanto, mejores candidatos para ese imposible puesto. En qué sentido Moore no es tan bueno? Aquí mis respuestas:

Géneros
A la hora de escribir una historia de «género», existen unos códigos establecidos a los que aferrarse. Autores posmodernos como los Hermanos Coen, Quentin Tarantino (en cine), Frank Miller y el mismo Alan Moore se han ganado su (merecida) fama analizando, deconstruyendo, retorciendo e incluso ampliando esos códigos genéricos. Al contrario que cierta fauna intelectualoide, no considero el material de género como naturalmente inferior al resto, pero una cosa es cierta: con los géneros es más facil impresionar al lector. Me explico: cuando tu historia está ambientada en universos fantacientíficos, épocas lejanas, entornos criminales, conflictos armados, etc, no hace falta prestar tanta atención a la construcción de personajes como, por ejemplo, para hacer charlar a dos personas normales en una cafetería, el espectacular entorno ya hace la mitad del trabajo a la hora de encandilar al lector. Por otra parte, dar profundidad psicológica a un personaje elaborado con grandes dosis de ficción es mucho más fácil que hacerlo de otro apegado a la realidad. No existen modelos reales con los que comparar al Joker, Dr. Manhattan o «V», sin embargo autores como los Bros. Hernandez, Crumb o Taniguchi tienen que lidiar con realidades bien conocidas por los lectores para obtener una crítica positiva.

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La gran mayoría del trabajo de Moore pertenece a un género con altas dosis de fantasía como es el superheroico. Obras como «From Hell» están más apegadas a la realidad, pero no pueden desprenderse de componentes fantásticos. Que yo sepa, la única obra de Moore totalmente libre de esos ambientes es «Un Pequeño Asesinato», buena, pero que no alcanza en su ámbito el calibre que «Watchmen», «V de Vendetta» o «La Liga de los Caballeros Extraordinarios» tienen en el mundillo de los superheroes.

En resumen: Moore produce obras grandiosas, pero en entornos temáticos que facilitan bastante el trabajo de un escritor.

Cerebro vs. Intuición
Probablemente «Watchmen» sea el cómic más milimétricamente planificado de la historia del medio . Era normal que Moore usara hasta dos páginas de guión para describir una sola viñeta. En esta magnífica obra, absolutamente nada era dejado al azar, el más pequeño de los efectos de la narración sobre el lector fue pensado de antemano. Capas y capas de significación hacen que, cada pocos años, los lectores rescatemos nuestro tomo de la estantería, emprendamos su relectura y descubramos cosas nuevas.

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Esa forma de trabajar, llamemosla «cerebral», da buenos resultados en ciertos tipos de historias, pero perjudica a otras. En «From Hell» o «Promethea» Moore lleva a su terreno estilístico conceptos tan intuitivos como la Magia, el Simbolismo o el Surrealismo. Incapaz de empapar a los lectores con esos conceptos de forma sutil, no le queda más remedio que teorizar. Los personajes de sus obras «mágicas» no se cansan de recitar las bases teóricas de esta disciplina. Queremos historias gráficas, no manuales ilustrados. Nadie se imagina a los personajes de «Un Perro Andaluz» recitando el manifiesto surrealista, ni a las protagonistas de «Mulholland Drive» conversando sobre la abstracción, sin embargo, el espectador, al ver dichas películas, siente esos conceptos, aún sin haber oido hablar de ellos anteriormente.

Especialmente grave es el caso de «From Hell». Además de la teoría que tenemos que chupar dentro del propio cómic, se hace indispensable leer la abultada sección de notas del autor para llegar a una buena comprensión de éste. Las anotaciones extensas no son raras en la edición literaria, pero normalmente se incluyen en reediciones de obras escritas originalmente para publicos en contextos históricos y culturales muy lejanos a los nuestros. O sea, es normal que «El Quijote», «La Divina Comedia» o «Ulises» estén muy anotadas, pero material actual, aun ambientado en otra época, no puede depender de esa manera de anexos explicativos.

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Las notas de «From Hell» nos hacen ver el tremendo trabajo de documentación que realizó el británico. Pero no nos engañemos, muchos autores de cómic se documentan tanto o más que él, pero no lo predican en textos de apoyo. Gigantes del género histórico como Bourgeon, Cothias o Hermann probablemente eclipsen a Moore en ese aspecto, y reflejan la buena documentación en el propio guión, con una carga teórica nula o la mínimamente necesaria.

Temas mágicos aparte. La dependencia de Moore de esta forma de crear tan intelectual hace que, muchas veces no capte el pulso vital de los personajes. Estos son psicologicamente ricos, pero su riqueza es más de manual de psicologia que de «a ras de suelo». Una dictadura fascista, un mundo al borde del apocalipsis o la Inglaterra victoriana son ambientes suficientemente frios para que su concepto de psicología cuele. Sus personajes pueden tener multitud de capas, pero solo las que él les ha adjudicado. No es capaz de imbuirlos de alma como hacen los Hernández, Carlos Sampayo o Hermann, por decir tres.

Concluyendo

Alan Moore se ha labrado su reputación a base de crear historias de narrativa compleja, exhaustivamente pensadas, ubicadas en contextos «exóticos» y respaldadas por conceptos «difíciles» con explicación incluida . Estas características son muy valoradas por el lector, pues dan una imagen tangible de que la obra que las contiene está muy trabajada. Sin embargo, el autor británico flojea en otros aspectos más sutiles e intuitivos. Un perfecto equivalente cinematográfico lo tenemos en Stanley Kubrick, un director obseso del control, capaz de entregar películas bellísimas (recurriendo casi siempre a los géneros) a base de insistir en plasmar sobre el celuloide exactamente lo que tiene en su cabeza. En cualquier fotograma de sus películas se puede apreciar el trabajo que hubo que realizar para su obtención. Sin embargo, se percibe cierto acartonamiento interpretativo en muchos actores cuando trabajan con él, además de un didactismo narrativo que saca a relucir la «miga» de los films, pero también deja a la vista los «engranajes» de éstos. Esos defectos vienen derivados del exagerado control de Kubrick sobre elementos que debería dejar un poco más al azar.

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En cualquier caso, deseo que a Moore se le quite un poco la tontería de la cabeza y vuelva (por enésima vez) a hacer cómics, y si son de superheroes y acompañado de buenos dibujantes, mejor que mejor.

“Los Soprano”: Claves (y II)

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El gran David Cronenberg dice que «En la especificidad se encuentra la universalidad». Es decir, si observamos con detenimiento culturas o modos de vida muy distintos a los nuestros, mas allá de la superficie encontraremos fundamentales puntos en común con nuestra forma de actuar. En «Los Soprano» nos adentramos en el mundo de la mafia, lleno de excesos sociópatas, pero en el fondo un reflejo exagerado del dia a dia. Esto es lo que hay:

Ambición
La pasta nunca es suficiente. Los personajes, siempre rodeados de lujo están constantemente quejándose de sus escuetos beneficios y su posición en la organización. Todos están dispuestos a sacrificar su estabilidad y arriesgar sus vidas con tal de subir peldaños. La envidia se presenta en forma de miradas furtivas a relojes, joyas o coches ajenos. Abundan las rencillas por puestos de «capo» vacantes.

El aura de poder de Tony Soprano se impone sobre sus kilos de más y su calvicie a la hora de encontrar ligues.Y si alguna fémina no cae a sus pies, su cabreo es mayúsculo: no puede comprender que alguien pueda resistirse a una forma de vida que, realmente lo tiene esclavizado a él. Las esposas de los gansters no se salvan. Cierran los ojos y callan ante la promiscuidad de sus maridos, con tal mantener un alto nivel de vida.

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Tiranteces

El equilibrio en la «Familia» es delicado. Comentarios, bromas, leves aversiones entre compañeros y conflictos económicos acaban explotando en la cara de los implicados. Las enemistades se gestan poco a poco, siempre en la sombra. Las apariencias son fundamentales para el negocio, abundan los abrazos y besos de Judas. Aguantar la presión desencadena brotes violentos sobre terceras personas, que acaban en la UCI sin saber que han hecho para merecerlo. La salud tambíen se ve resentida: infartos, asma, dolencias estomacales y ataques de ansiedad proliferan entre los protagonistas. Todo el malestar producido por guardar las formas es desperdiciado cuando la gota colma el vaso, todo se va a la mierda y corre la sangre.

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Mentiras y Autoengaño
«Los Soprano» es puro Sartre. Los personajes tienen una visión de si mismos muy lejana a su forma de actuar. Tony cree ser un cabeza de familia que lucha por poner «comida en el plato». Oculta de tal manera sus actividades a su mujer e hijos, que cuando está en casa da la impresión que él mismo se olvida de las extorsiones, asesinatos y recreaciones sexuales que practica cotidianamente. De hecho, si alguien le echa en cara la verdad, su respuesta es extremadamente violenta y con unas negaciones tan convincentes que parece estar creyéndoselas. Recrimina constantemente a su psiquiatra que la terapia no le está ayudando, normal, si solo le cuenta la punta del iceberg.

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Las mujeres lloran muertes de familiares y amigos sin saber que fueron perpetradas por sus maridos. Ellas, más que no saber, no quieren saber, no soportan que sus vidas de lujo se basen en tales atrocidades.

Los padres tratan de apartar a sus hijos del entorno violento que les rodea. Justifican que hacen lo que pueden por ellos enviándolos a colegios caros y universidades de élite. Los chicos se dan cuenta que alcanzar el nivel económico al que están acostumbrados requiere demasiado esfuerzo por la vía legal, mejor seguir el ejemplo de sus viejos.

Los «civiles» no se salvan de la quema. Miran a los miembros de la «Familia» por encima del hombro, sintiendose superiores. Ese desprecio no es suficiente para dejar de chupar del bote: curas y rectores universitarios ofrecen (falso) respeto a cambio de donaciones «desinteresadas». La comunidad italoamericana de New Jersey puede ser machista racista y homófoba, pero al menos no se autoengañan en ese aspecto. La correción política burguesa oculta mucha más mierda y podredumbre de la que los «incivilizados italianinis» enseñan.

Hasta aquí mi pequeño análisis de esta gran serie. Experimentenla ustedes y comprueben si estamos de acuerdo.

“Los Soprano”: Claves (I)

Hace unas semanas me reencontré con “Los Soprano”. Con borrosos recuerdos de las dos primeras temporadas que vi hace años en la tele, me puse con la tercera. La recordaba buena, pero lo que vi me dejó impresionado. En pocos días me tragué todo el material restante. A la espera de la emisión de los úlitmos episodios, dejo aquí una relación de conceptos claves en la grandeza de la serie.

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Planificación
Es dificil que una serie pueda liberarse del yugo de las audiencias. Las situaciones y personajes que más gustan se imponen a la hora de escribir los siguientes episodios. El mismísimo David Lynch tuvo que pasar por el aro en “Twin Peaks”: El mítico asesinato de Laura Palmer estaba pensado como un punto de arranque que se difuminaría con el paso de los episodios, pero se acabaría convirtiendo en el leit motiv de la serie. En cine, los realizadores odian hacer pasar pasar a sus obras por los “test screenings”. La mayoría de las series tienen que sufrir este proceso una vez cada siete días.

En el panorama actual, es común sacrificar un argumento general mínimamente planificado en pos de reforzar los aspectos adictivos del show: giros poco creibles, finales de temporada imposibles, infinitas aperturas de lineas argumentales “misteriosas” sin acabar cerrando ninguna… etc.

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En “Los Soprano” esto no ocurre. Una temporada está pensada como una película de 13 capitulos. La atención del espectador se centra en el “ahora” y no en el “que pasará” que nunca llega. Se dejan abiertas tenues lineas argumentales a desarrollar en nuevas temporadas, pero poco importantes para la que está en curso. Pequeños detalles como miradas, objetos, comentarios, forman parte de un todo perfectamente entretejido casi sin que nos demos cuenta. Suerte de ser producida por un canal de pago (HBO), que puede mimar a sus series gracias a no depender de ingresos publicitarios.

Por otro lado, el episodio es respetado como unidad narrativa. Cada uno de ellos desarrolla un tema que contribuye a la historia global. Los capítulos son cortados y montados como sea necesario para que se cuente la historia, sin una duración fija (entre los 40 y 70 minutos), frente a los encorsetados formatos «al segundo» de una serie convencional.

Casting
Los actores son gente real. Altos, bajos, gordos delgados, guapos, feos… Libres de gimnasio y bótox, no parecen fabricados en serie como maniquíes. Esto es así no solo en el aspecto físico, sino también en la forma de actuar: con sus expresiones, andares y tics caracterizan a sus personajes de manera impresionante. En el resto de aspectos interpretativos, el nivel es igual de alto. Todos se ponen al servicio de la serie y no al revés, sin «divismos».

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Ambientes
Estos bien caracterizados personajes encajan perfectamente en el mundo que les rodea. La tropa se pasea en chándal y camiseta de tirantes en lugar de publicitar subliminalmente modelitos de temporada. Tener dinero no implica ser cool, basta ver las horterísimas casazas, la quincalla a lo M.A., los trajes “coloridos” y los exagerados 4×4 que se gastan los miembros de la “familia” de New Jersey. La fotografía ocre se une a la presencia continua de comida, sangre, sudor, humo y vómitos para aportar sensaciones pseudo-olfativas muy bien conseguidas.

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Hasta aquí los aspectos formales, en el próximo post, me centraré en los contenidos ….

Fast Food Nation

Tras el interesante experimento rotoscópico y dickiano que fue «A Scanner Darkly», Richard Linklater vuelve a la carga con «Fast Food Nation». El referente más cercano a este film lo tenemos en «Traffic». Al igual que en la obra de Soderberg, se nos muestran diferentes ambientes y personajes afectados por una misma realidad social, en «Traffic» era el tráfico de drogas, en la que nos ocupa, se explora el impacto social de la comida rápida.

El estilo del film oscila entre el «paisajismo» de ciertos realizadores chinos y el didactismo de Ken Loach, pero moderando ambos aspectos, de forma que no se convierte en un libro de texto en imágines ni aburrirá a los detractores del «ambient» asiático. Todo además recubierto de un halo de humor negro que aligera ciertos contenidos gore, por desgracia mucho más reales que lo visto en series Z.

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La acción se desarrolla en una población de Colorado, en la que se ubican las granjas y el matadero que proveen de carne a una ficticia cadena de hamburgeserías. Los personajes: un ingeniero alimentario de la empresa que visita el matadero para investigar la aparición de restos de estiercol en la carne, una estudiante de instituto que trabaja en el establecimiento que la cadena tiene en el pueblo y un grupo de inmigrantes mexicanos contratados irregularmente en el matadero.

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La comparación con «Traffic» no es gratuita. El nivel de explotación social y corrupción producida por esta forma de ¿alimentación? rivaliza con los de otros asuntos más preocupantes para la opinión pública. El matadero se nos presenta como una auténtica casa de los horrores en la que los trabajadores tienen que tomar drogas para aguantar la jornada y están expuestos a peligros derivados de la rapidez requerida en la cadena de producción. La población vive alienada en un entorno infestado de trabajos basura, ignorancia y obsesión por el dinero. A todo esto, las altas esferas hacen lo que sea con tal de ganar unos céntimos más en cada hamburguesa.

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Si son adictos al McDonalds, este film les ayudará a desintoxicarse.

Trailer (V.O.)

Videojuegos Indies

En los últimos diez años, la industria de los videojuegos ha sufrido una brutal transformación. La incursión de tecnología 3D a nivel doméstico, la expansión del PC y el fenómeno Playstation hicieron a los juegos cada vez más rentables y sofisticados.

La situación actual se puede calificar de monstruosa. La industria del videojuego supera en ingresos a la cinematográfica. Los equipos de desarrollo de entre 1 y 20 personas de antaño se han sustituido por cientos que tardan más de un año en terminar un producto. Se contratan actores famosos para poner cara y voces a los personajes. En resumen, los ingresos hacen sombra a los del cine, pero muchas veces también los presupuestos manejados. Y como siempre, el miedo al fracaso económico limita la creatividad. Salvo honrosas excepciones, el mercado no se sale de los cuatro géneros que triunfan. Hace años, comprabas la Micromania y la variedad saltaba a la vista, ahora pasas las hojas y solo encuentras pantallazos de mundos oscuros llenos de soldados hipertecnificados, gansters o fantasias pseudo-tolkienianas.

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Nuevos planteamientos son necesarios para hacer evolucionar el medio. Y ahí están los desarrolladores independientes, su «amor al arte» y sus juegos gratuitos para aportar un poco de aire fresco a esta anquilosada situación.

El colectivo indie, consciente de sus limitaciones económicas, vuelve a la sencillez de la era pre-poligonal, pero ahora libres de limitaciones técnicas y armados con sofisticadas herramientas que facilitan el desarrollo y liberan el intelecto para un uso más creativo. Se manejan conceptos no competitivos, basados en el disfrute puro, cuales hula-hop o yo-yo. Los universos son mínimos, pero perfectamente estudiados. El manejo extremadamente sencillo. He aquí tres buenos ejemplos (y sus enlaces):

«N, The Way of the Ninja»: Tres controles (izquierda, derecha y salto), una pantalla sin scroll llena de plataformas, minas y centinelas. Manejamos a un supuesto ninja hecho de «palitos» cuyo objetivo es abrir la puerta de salida y pasar al siguiente nivel. Para ello disponemos de 90 segundos, que podemos aumentar recolectando items dorados dispersos por la pantalla. ¿Suena a primitivo? No lo verán así cuando estén inmersos en el frenesí de velocidad y la suavidad de movimientos antigravitatorios. Parece mentira que ponerse en la piel de ese minusculo muñequito nos haga sentir como un chino volador a lo «Tigre y Dragón». Nada menos que 500 niveles incluidos de serie y miles a descargar en la red (incluye editor).


«Knytt»
: Manejamos a una especie de mono que, tras ser abducido y abandonado en un extraño planeta, debe recuperar las piezas de un platillo volante para volver a casa. Las únicas acciones posibles son el movimiento básico salto y escalada, apenas aparecen enemigos, que solo podremos evitar (no matar). Viene a ser un «plataformas» donde prima la exploración de ese inmenso laberinto caracterizado como un planeta alienígena. Un auténtico juego Chill-Out.


«flOw»
: Pero para Chill-Out, el que nos ocupa. En flOw somos una especie de organismo que flota en un espacio infinito de varios niveles de profundidad. Nuestro único objetivo: comer y crecer. Cada uno de los bichos que digerimos modifican nuestra morfología. Si no hay alimento en nuestro «plano» podemos acceder a los adyacentes comiendonos unos items especiales. Pero cuidado, el resto de organismos que pululan por ahí pueden comernos trozos, frenando nuestro desarrollo. También podemos evolucionar a formas completamente diferentes a la original. Totalmente hipnótico.

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Para saber mas visiten Gameover.es

Reincorporándome

Tras un muy ajetreado mes en el que dejé (semi) abandonado el blog, vuelvo a la carga. Espero poder postear una o dos veces a la semana, así que, estén atentos.

Para (re)comenzar, he añadido unos cuantos links, así como una nueva sección para el interneteo melidense. Somos solo 8000 habitantes, pero muy activos. Basta ver como cada vez somos más los que nos internamos en la Blogsfera (ou Blogomillo). Ultimamente se incorporan Josiño y Fiz. Bienvenidos.

En cuanto a mi situación como consumidor cultural, estoy revisitando las seculas de Matrix (no se si me encantan o me parecen una puta mierda), explorando hallazgos musicales gracias a Sofia Coppola y la banda sonora de «Maria Antonieta» (Sioxsie and The Banshees, Bow Wow Wow, etc..), tragandome a tres o cuatro capitulos de «Los Soprano» al dia (que buena es esta serie, Dios!!!!!), rebajando la inmensa pila de comics pendientes de lectura, e internandome en el adictivo mundillo de los videojuegos independientes. Ya les contaré con detalle….