julio 2007

Daft Punk’s Electroma

Si algo tienen en comun todas las estrellas (y estrellados) de la música popular, independientemente su calidad, ideología, estilo, destreza instrumental…, esto es la egolatría. Esta cualidad tan «de nuestros días» alcanza sus cotas más altas cuando a alguno de estos «narcisos» se les da por sacar una pelicula, tradicionalmente con resultados artísticos catastróficos. Electroma2
Los electrodivos Daft Punk no iban a ser menos que Pink Floyd, Prince o las Spice Girls. Recientemente se sacaron de la manga el mediometraje «Daft Punk’s Electroma«, del que son directores, guionistas y protagonistas (esto ultimo solo cómo personajes, pues los actores son otros), ah, y cuales John Carpenter o Steven Spielberg, su nombre aparece en el título en forma de genitivo sajón. Pero la gran diferencia entre esta pelicula y las del resto de su género es que, a pesar de supuestamente estar basada en el disco «Human After All» del duo francés y carecer de diálogos (solo música)… la banda sonora no contiene un solo tema de Daft Punk!!!!!!.

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El argumento es muy sencillo: dos robots, que viven en un mundo de robots (¿el nuestro?), quieren ser humanos. Para contarnos esto, los DP recurren a la técnica que les hizo célebres en el mundo de la música: el plag.., quiero decir, sampleo. Así, la película esta formada por escenas «inspiradas» por Gus Van Sant, Stanley Kubrick e incluso un poquito Carpenter, quedando la cosa bastante resultona. Ciertas secuencias consiguen provocar una buena dosis de extrañeza e incluso un puntito de angustia existencial. Ayuda bastante a crear este ambiente la esplendida banda sonora, que combina fragmentos de música clásica con temas de Brian Eno (ojo a su escena), Todd Rundgren o Curtis Mayfield.

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A pesar de todos sus defectos, son este tipo de «salidas de tarro» las que hacen seguir amando a Daft Punk por los siglos de los siglos.

Trailer

Megatrón… y la doble moral

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A todo el transfandom nos ha sorprendido que, en la recién estrenada película de estos robots gigantes, el mítico Megatrón se trasformarse en avión en vez de en pistola. Shia LaBeouf (el prota humano) nos explica el polémico cambio en una entrevista concedida a la revista «Imágenes«: Al parecer, los responsables de la peli pensaron que, en los tiempos que corren, resulta irresponsable hacer flipar a los niños con un robot que se transforma en un arma de fuego, que además se venderá como muñeco.

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Así, Megatrón pasa a transformarse en un avión basado en un prototipo diseñado por la Fuerza Aerea Norteamericana. Según palabras de LaBeouf: «Ni siquiera la CIA lo ha visto. Nos permitieron filmar a este avión desde ciertos ángulos para poder utilizarlo en la película, porque cada vez que se estrena una película de Michael Bay aumenta el número de reclutas en Estados Unidos».

Reflexionen…

Síntomas del Apocalipsis (I): iPhone

Allá por el año 1968, Jean Baudrillard nos avisaba en su ensayo «El Sistema de los Objetos» de que, en esta sociedad, el significado de un objeto iba más allá de su funcionalidad. ¿Qué nos dice un Mercedes acerca de su propietario? ¿Que le da la capacidad de desplazarse a grandes distancias?…, no, más bien nos dice que el fulano maneja pasta. Así, en un proceso de alienación y autoengaño, depositamos cada vez más cualidades personales en las cosas que poseemos: Si quiere ser rico, cómprese un Mercedes, aunque sea mediante una hipoteca a 10 años; si lo que quiere es adherirse a una ideología, ciertas tiendas disponen de un gran surtido … en forma de camisetas estampadas. En resumen: somos lo que consumimos, y si no consumimos, no somos.

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En los últimos años, esta situación ha sido llevada al paroxismo con la electrónica de consumo. Cada poco sale una cámara, videoconsola o teléfono móvil supuestamente superior en prestaciónes a todo lo existente en el mercado, que realmente aporta un aumento de calidad mínimo a nivel sensible. Nadie va a notar la diferencia entre cuatro y ocho megapixels; la diferencia fundamental entre la PS2 y la PS3 es que la última funciona en alta resolución, pero la gente la desea a pesar de no disponer de un televisor «1080»; hay que cambiarse de movil cada vez que les incorporan una nueva funcionalidad, aún a sabiendas que, hasta ahora los móviles han demostrado funcionar pésimamente como cámaras, reproductores de video… y como teléfonos!!! . A pesar de la vacuedad de los «avances», la masa se abalanza sobre estos productos como si contuvieran parte de sus almas. ¿Qué aporta entonces el gadget a su comprador? Más que nada, el hecho de TENERLO.

Hace unos días, ciertas personas han alcanzado el Nirvana en este sentido con la adquisición del ya célebre iPhone. Un teléfono móvil que, con menores prestaciones que muchos a la venta, es también más grande y caro, además de que ata al dueño a un contrato de larga duración y condiciones económicas lamentables. Eso no ha impedido que en USA se formasen tremendas colas en las tiendas y se haya llegado a pagar cantidades astronómicas por un puesto privilegiado en ellas. El significado funcional ha desaparecido, y el significado simbólico se ha reducido hasta el punto de que el objeto es un fin en si mismo. Si compro un Mercedes, SOY rico; si compro «La Divina Comedia«, SOY culto; si compro un iPhone, TENGO un iPhone.

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PD: ¿Un post de este blog sin alguna recomendación (sub)cultural? No puede ser. Así que, ahí va una: El episodio de South Park sobre el iPhone. ¿Que no existe? Creanme, Trey Parker y Matt Stone no dejarán pasar la oportunidad, como no lo hicieron con la PSP y la Wii.