septiembre 2007

Adams æbler

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Adam, un neonazi de «mano fácil» consigue la condicional a cambio de trabajos para la comunidad. Así, se convierte en el ayudante de un cura, Ivan, de personalidad inquebrantablemente positiva, pero con el que no se puede discutir. Completando el grupo de trabajo están un musulmán atracador aspirante a terrorista y un obeso ex-tenista alcoholico con historial de abusos sexuales.

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Es probable que la idea que se hagan sobre una película con semejante escenario inicial es, o bien la de un dramón pro-oscar o bien una tonticomedia políticamente incorrecta de los Farrelli. Pues nada de eso; lo que se van a encontrar es una comedia negrísima que ahonda en importantes aspectos de la naturaleza humana. Inteligencia sin renunciar al entretenimiento.

«Adams æbler«, o «Las Manzanas de Adán» (sin estreno en España) ha sido perpetrada por el danés Anders Thomas Jensen, prolífico guionista y director con historial en el movimiento «Dogma 95» (que vicio el mío de sacarlo en el blog). Casualmente Ulrich Thomsen (espléndido interpretando a Adam) y Paprika Steen ya habían trabajado juntos en el primer dogma, «Celebración«.

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La historia está estructurada como si de una parábola bíblica se tratase: El párroco le propone a Adam fijarse un objetivo; el skinhead, tomándoselo a coña, manifiesta su intención de hacer una tarta con las manzanas del arbol del jardín. A la vez que extraños sucesos (plagas, accidentes) dificultan a Adam la realización de tal meta, éste se da cuenta de que Ivan es un desgraciado incapaz de ayudar a la gente, cuyo nivel de autoengaño sobrepasa toda lógica. Adam se marca otro objetivo: hacerle entrar en razón (aunque sea a hostias).

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Jensen nos invita a reflexionar acerca de hasta que punto es admisible el rechazo de la «realidad» para sobrevivir en este mundo, y también sobre la sádica necesidad que tenemos los humanos de transmitir nuestra frustración a los que nos rodean.

Dense un garbeo por el eMule y llevensela «a la saca». No les defraudará.

The Boys

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¿Se han preguntado alguna vez como es la vida privada de los superhéroes? Qué les parece si les cuento que la afiliación de una superfémina a la Liga de la Justicia lleva como requisito indispensable una «limpieza de sable» a Superman, Batman y cia.; o que, tras una batalla bestial, los supertipos se rien de como quedaron hechas mierda las víctimas colaterales del enfrentamiento. Con esta premisa, Garth Ennis y Darick Robertson nos traen «The Boys«, protagonizada por un grupo de chiflados que comparten un odio visceral hacia los superhéroes, y cuyo trabajo consiste en mantenerlos controlados, todo subvencionado por la igualmente detestable CIA, pero claro, de algun lado tienen que sacar la pasta.

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Si conocen trabajos anteriores de Garth Ennis (Hellblazer, Predicador, Punisher) ya se imaginarán lo que pueden encontrar en esta nueva serie: humor negro sazonado con ultraviolencia y aberraciones sexuales. Aunque en esta ocasion, ayudado por el dibujo sucio de Robertson ha batido su propio record de pasaduras de rosca. Tan cierto es, que la DC, que cuenta en su catálogo con la mayoría de la obra de Ennis, canceló la serie en su sexto número a pesar de sus buenas ventas. Por suerte, los autores conservan el copyright de los personajes y continuaron con ella en la editorial (semi)independiente Dynamite Entertainment.

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El tebeo no se queda en una ristra de bromas soeces, sino que se puede ver como una metáfora sobre la mecánica del poder y la hipocresía de lo politicamente correcto. El comportamiento de estos superhéroes salidos de madre sería facilmente extrapolable a la clase política y financiera, pero claro, de esta gente solo conocemos rumores y verdades dichas en voz baja, porque están más blindados que el rey.

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Norma Editorial acaba de sacar el primer tomo recopilatorio de esta serie. A ver si dura.

«… Y no hay sociedades secretas, ni Illuminati, ni el departamento X reunido en una sala que nadie sabe que existe, no hay nada de eso.

Es la vieja compañía de siempre. Gordos y capullos sentados en sus despachos pensando maneras de vigiliar a la gente. Solo para mantener el mundo exactamente como está. Es decir, el poder en manos de los poderosos. Es decir, el Status Quo»

El Carnicero en «The Boys», por Garth Ennis

Death Note: Las Películas

Imagínense un cuaderno con una característica especial: Provocar la muerte de toda persona cuyo nombre sea escrito en sus páginas; además, si debajo del nombre se redacta la fecha, hora y circunstancias de la defunción, así es como ocurrirá. Solo dos condiciones son necesarias para su funcionamiento: el usuario debe conocer el rostro y nombre verdadero de la víctima, para que el cuaderno no actúe sobre la persona equivocada. Ahora imagínense que esta terrorífica arma cae en manos de un universitario sabelotodo, aspirante a inspector de policía (como su padre) y con una particular visión de la justicia, en la que es permisible la pena de muerte.

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Con este escenario arranca el manga «Death Note«, del que hace poco solo conocía su nombre y su éxito. Hace unos dos meses me entero de que está «disponible» la adaptación fílmica del manga en forma de dos películas; pico con ellas y descubro así una de las mayores bizarradas mainstream de los últimos años. La delirante idea de la libreta asesina es aplicada magníficamente: Importantes criminales y terroristas de todo el mundo caen fulminados sin razón aparente, la población vive en el terror y el crimen desciende a niveles ridículos. Yagami Ligth, el dueño de la libreta se oculta tras el nombre de Kira mandando mensajes a la población a través de los mass media. Mientras el mundo se divide entre seguidores y detractores de Kira, el padre de Yagami, ayudado por el enigmático «L», sigue la pista al todopoderoso asesino sin saber que desayuna con él todos los días.

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Al ser «Death Note» un manga por capítulos en origen, su adaptación tiene una estructura más parecida al de una serie de TV que a una película. La confrontación intelectual entre Kira y «L» (nombre falso) se ve avivada con la presencia de los Dioses de la Muerte, dueños originales de las libretas solo visibles por aquellos que las hayan tocado alguna vez, y la aparición de nuevas reglas y otros cuadernos. La intriga y el ambiente irreal atrapa al espectador de manera parecida a series como «Lost», pero con la garantía de que la historia termina.

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Si buscan cinco horas de entretenimiento de calidad y quieren empezar a adentrarse en el mundo del cine japo, aquí tienen una buena oportunidad.

Tráiler: