Más videoclips inspirados en borrones digitales y fallos de codificación. Este “Okie Dokie” ilustra la canción homónima de Dan Deacon, perteneciente a su penúltimo álbum “Spiderman of the Rings”:
Más videoclips inspirados en borrones digitales y fallos de codificación. Este “Okie Dokie” ilustra la canción homónima de Dan Deacon, perteneciente a su penúltimo álbum “Spiderman of the Rings”:
…ser retratado como un zombie en el (indispensable) blog Portraits as Living Deads, en el que Frederick Peeters cuelga casi a diario a un celebrity en ese lamentable estado de animación post-mortem.
Empezó con personajes ya fallecidos, pero últimamente se divierte imaginando muertes de famosos que aún pululan por el mundo de los vivos. El el caso de Felipe ¿Un accidente navegando?.
Año 2015. La población humana disminuye vertiginosamente a causa del “Síndrome Lemming”, una extraña enfermedad que provoca el suicidio de todo aquel que la contrae. Un rico anciano, con la esperanza de salvar a su (infectada) nieta de la muerte, visita a dos músicos que, se dice, son inmunes a la enfermedad gracias a su exposición continuada a la música que ellos mismos componen.

Con este apocalíptico argumento, Shinji Aoyama compone un hipnótico film (cuyo título traducido al español sería “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?”) donde, más allá de la excusa sci-fi, nos encontramos con una metáfora acerca de la ambivalencia de la música (y por extensión, el arte en general) como fuerza liberadora y obsesión esclavizante.

Una película, admito, de difícil digestión si no se conecta con ella al 100%. Si se atreven a verla, les recomiendo se dejen llevar por la belleza del “apocalipsis silencioso” propuesto por Aoyama, sugerido a base de planos panorámicos vacios de presencia humana, con carreteras en las que los protagonistas pueden circular en dirección contraria o haciendo “eses” con la bicicleta sin miedo a ser atropellados.

Si además, como a mi, les mola el rollo Musique Concrète, el lo-fi o el ruidismo, esta se convertirá en una de sus películas musicales de cabecera.
Seguramente que a lo largo de su vida (sub)cultural se han encontrado con alguna ficción en la que el contexto elaborado por el autor juega un papel fundamental en el desarrollo de la misma, y su importancia iguala o supera a otros elementos en teoría más relevantes, como el argumento o el desarrollo de personajes, a la hora de valorar la obra en conjunto. Probablemente, mientras leen esto les vendrá a la cabeza la más célebre representante de este tipo de ficciones: La trilogía de “El Señor de los Anillos”. Para contar su relato, Tolkien creó la Tierra Media, todo un mundo imaginario en el que no dejó ningún detalle al azar: geografía,, flora, fauna, cultura(s), historia… Una labor a todas luces impresionante que fascinó a millones de lectores de todos los rincones del planeta.
Personalmente, nunca me interesó demasiado el “Universo Tolkien”, así que mi primera aproximación a un mundo imaginario minuciosamente elaborado fue mediante el álbum de cómic “La fOntana y la sOnda” creación de François Bourgeon y Claude Lacroix. Estos autores imaginaron una futura civilización humana asentada en un planeta remoto, cuyo origen se remontaría a siglos atrás, cuando la Tierra comenzó a colonizar planetas compatibles con la vida. En este planeta, de nombre Olh, surge una extraña enfermedad mortal que se extiende a toda velocidad entre la población masculina, hasta el punto de acabar con la vida de Cobalto, heredero del régimen Olsimar, hermano de la caprichosa Cyann y novio de la arribista Nácara, las protagonistas de la historia.
Estas mujeres se verán enfrascadas en los preparativos del viaje al planeta ilO, donde creen puede estar el remedio a la enfermedad que amenaza con poner fin a su civilización. En el proceso se verán implicadas en una serie de intrigas político-conspiracionistas con los deO, comunidad portadora del conocimiento científico, rival de los Olsimar y sospechosamente inmune a las fiebres púrpuras.
Bourgeon ya había demostrado en el pasado su buen hacer a la hora de plasmar ambientes exóticos verosímiles y definir personajes femeninos con carisma. Si para sus series anteriores ("Los Pasajeros del Viento", "Los Compañeros del Crepúsculo"), se documentó a fondo acerca de las épocas en las que se desarrollaba la acción, en esta su primera aproximación a la ciencia ficción, recurrió a su amigo Claude Lacroix para componer un entorno ficticio de una complejidad inusitada: flora, fauna, vestidos, peinados, tradiciones, estructura social, tecnología… Todo perfectamente plasmado en unas planchas que son todo un festín para la vista.
Quince años después, con ya cuatro tomos y una "guía enciclopédica" publicados , Bourgeon y Lacroix siguen extendiendo su universo mas allá de Ohl e IlO sin mostrar síntomas de agotamiento. Que sigan por muchos años más.
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Intro (qué es Top30)
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Trilogía Nikopol