marzo 2010

Animaladas

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Parece mentira que los animales antropomórficos hayan dado tanto juego en el terreno “adulto”. Desde los cuentos de animales de Kafka hasta el Marquis de Xhonneux y Topor, pasando por el Maus de Spiegelman, todo medio de expresión nos regala de vez en cuando una de estas extrañas joyitas catalogadas en un género normalmente orientado al disfrute de los más pequeños . Últimamente me he encontrado con dos productos recientes que confirman la excelencia de estas rara avis.

Fantastic Mr. Fox

En el terreno cinematográfico tenemos Fantastic Mr. Fox, del irregular pero siempre interesante Wes Anderson. Se trata de una adaptación del cuento homónimo de Roald Dhal, en la que el uso de animación stop motion no impide al director desplegar todos los recursos visuales y narrativos utilizados en el resto de sus películas.  No sé cómo lo hace, pero los primeros planos y los diálogos entre los muñecos protagonistas resultan tan creíbles, intensos y expresivos como si tuviéramos en e escena a los actores fetiche de Anderson (que por otro lado ponen las voces). El carácter animado del film hace posible que esos “momentos Anderson” de comedia triste puedan convivir con escenas repletas de imaginación cuasi-lisérgica que confirman que Anderson funciona mucho mejor cuando añade una buena dosis de fantasía a sus films. 

Grandville - Página 3 (ext.)

En cómic Bryan Talbot realiza su aportación al género con Grandville, un thriller steampunk ambientado en un universo ucrónico donde Francia juega el papel de gran imperio decimonónico en detrimento de Gran Bretaña (alias The Socialist Republic of Britain), colonia recientemente independizada del Imperio Napoleónico gracias al movimiento anarquista. En este contexto, el Inspector Lebrock de Scortland Yard debe viajar a Paris para investigar el asesinato de un diplomático inglés que sabía más de la cuenta acerca de una conspiración pensada por Talbot como analogía a la era post-11S que estamos viviendo en el mundo real.

 Grandville - Página 53 (ext.)

Talbot es un autor cuyo estilo, al menos en este tebeo y a estas fechas,  puede calificarse como “desfasado”, aquejado de ciertas limitaciones técnicas, un uso del color infográfico demasiado cantoso y un “diseño de producción” que tiende a lo hortera. Pero una vez te sumerges en la lectura del libro , da la impresión que todo está como tiene que estar para generar la potente atmósfera british y decimonónica que desprenden sus páginas.

J.J. Grandville - "Metamorphosis"

Una joya contracorriente que además rinde homenaje a dos grandes visionarios del fantástico del siglo XIX: J.J. Grandville, pionero en esto de dibujar animales antropomórficos y Robida, un perfecto equivalente Jules Verne en el terreno de la ilustración.

Robida - "Castillos Flotantes"

Black Noise

 Pantha du Prince - Black Noise

Si hace dos post destacaba la adecuación título/portada/contenido del nuevo LP de These New Puritans, lo contrario tengo que decir de lo último de Pantha du Prince, el alucinante Black Noise.

Porque con ese título cabía esperar algo oscuro, algo ruidoso o una combinación de ambas cosas. Sin embargo, nos encontramos con una obra de orfebrería minimal llena de melodías curradas a más no poder, y que transmiten de todo menos oscuridad.

Toda una delicatessen dentro de un género sobreexplotado y en el que abunda la mediocridad. Ahora solo falta que James Holden saque nuevo disco para que la sensación de “resurreción minimal” sea completa.

Pantha du Prince – “The Splendour
[audio:http://blog.klangschau.com/wp-content/uploads/2010/01/01-pantha_du_prince-the_splendour.mp3]

Harry Brown

Harry Brown

Visto el cartel de Harry Brown (arriba), con frasecita impactante incluida, da la impresión de que Michael Caine hubiera dejado su (supuesto) retiro como actor para protagonizar uno de esos denostados films de “justicieros vengadores” que proliferaron en los 80. Pues resulta que este es uno de esos casos en los que no se debe juzgar el contenido por la cubierta.

Harry Brown

Porque esta película,  ópera prima del prometedor Daniel Barber, si está protagonizada por un “justiciero vengador”, pero además consigue transmitir como pocas esa  sensación de presente post-apocaliptico que la enlaza de alguna forma, por ejemplo, con los paisajes musicales del sello Hyperdub (Burial, Kode9…).

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Harry Brown se erige como el reverso oscuro de Gran Torino. Si en aquella surgía una esperanza fundada en el sacrificio y las enseñanzas del viejo hacia el joven, en esta solo queda la supervivencia ante una juventud nihilista y sin posibilidad de redención. Su protagonista hace gala de una idiosincrasia conservadora (rozando el tatcherismo), pero tan bien llevada que hace que nos pongamos de su lado. Todo un logro.

A todo esto, Michael Caine grande, again.

Tráiler:

Banda sonora del post: Kode9 & The Spaceape – “Victims
[audio:http://caseywinters.googlepages.com/02Victims.mp3]

Covermania (X): Hidden

 Hidden

Una portada perfecta para título y contenidos del nuevo disco de These New Puritans, con una imagen semi-velada de lo que no sabemos muy bien si es un símbolo arcano o un circuito impreso antirrobo.

Por cierto, el jueves vienen a Coruña.

Banda sonora del post: These New Puritans – Orion
[audio:http://stereogum.com/mp3/These%20New%20Puritans%20-%20Orion.mp3]

Un Profeta

Miedo le estoy cogiendo a ciertas películas europeas  multi-premiadas y multi-aclamadas, y más miedo aún si son nominadas a los Oscar. Tanta unanimidad da que sospechar… Quizás esté afectado todavía por la decepción que para mi supuso La Cinta Blanca, un film laureado allí donde se presenta (el Oscar se lo lleva fijo), pero que sin embargo descubre a un Haneke domesticado,  excesivamente explicativo y que mira más al pasado que al “ahora”.

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Con este condicionamiento no me esperaba demasiado de Un Profeta (Jacques Audiard), una cinta en ciertos aspectos hermana de la anteriormente mencionada: ambas cosechadoras de elogios, ganadoras de premios gordos en Cannes y nominadas al Oscar a mejor película extranjera. Me alegro de poder afirmar que mis prejuicios estuvieron totalmente errados.

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Porque Un Profeta está llena de rabia, nervio, agilidad y actualidad. Un “polar” de los buenos, ambientado en la mayor parte de su metraje en una cárcel de la Francia multiétnica que se dio a conocer al mundo con los famosos disturbios de hace unos años. Una historia criminal ambigua a más no poder, que sigue las andanzas de  Malik El Djebena (encarnado espléndidamente por Tahar Rahim), un joven de origen árabe que a través de un escalofriante rito iniciático (a su pesar) se convierte en lacayo de un cabecilla de la mafia corsa, que dirige sus negocios desde dentro de los barrotes.

La trayectoria de Malik constituyen un reflejo de la vida misma en toda su complejidad, condicionada por las relaciones de poder, los odios enterrados, la resignación, la autoafirmación y el gozo que se puede encontrar en las pequeñas cosas.

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No puedo decir a ciencia cierta si lo que  presencié en las dos horas y media de metraje  fue un proceso de renacimiento y afirmación o por el contrario uno  de autodestrucción total. Lo que si me quedó claro es que la peli está de puta madre.

Tráiler: