mayo 2010

Top30 (XX): The Invisibles

Invisibles Promo

“Todas las fantasías paranoides, todas las teorías de la conspiración, todos los supuestos encubrimientos y engaños del gobierno, todas las historias de los diarios sensacionalistas que hayas oído…

TODO ES CIERTO”

Las líneas de arriba fueron utilizadas para publicitar la serie de cómic “The Invisibles”, escrita e ideada por Grant Morrison y editada por Vertigo (DC) entre 1994 y 2000. Con semejante premisa y tales fechas de publicación, a más de uno le vendrá a la cabeza otra mítica ficción conspiranoica: “Expediente X”. Pues bien, pese a ser coetáneas, la de Morrison parece una evolución a 200 años vista de lo ofrecido por Chris Carter. Tanto es así, que casi diez años después de su finalización, y pese a talentos emergentes del siglo XXI que trabajan  “el mismo palo” , como los Wachowsky, J. J. Abrams y cia., Warren Ellis o (por qué no) Naoki Urasawa, “The Invisibles” aún no ha encontrado rival  en cuanto a complejidad estructural y como summun de lo paranoide.

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El argumento base de la serie mezcla la realidad contemporánea y la ficción más alucinada de manera escalofriante: Estamos siendo esclavizados y no nos damos cuenta. El mundo se está convirtiendo en un gigantesco pasto de 6000 millones de ovejas y ni siquiera somos conscientes de nuestra condición. Los poderes fácticos deciden sutilmente lo que podemos o no podemos hacer, lo que podemos y no podemos pensar. La “mano dura” de antaño ha sido sustituida por estrategias de control publicitario, cultura mainstream de encefalograma plano, adicción al consumo e implementación del pensamiento único. Lo que muy pocos saben es que esto es solo el principio. En 2012 se establecerá el cambio de paradigma definitivo: Un renacimiento del Universo que conducirá al estado de libertad absoluta o esclavitud total. Está claro quienes son los que van ganando. Pero ahí están nuestros héroes, los Invisibles, una comunidad ultrasecreta compuesta por pequeñas células terroristas, que tratarán de derrocar al “Sistema” antes de que sea demasiado tarde y los Archons, aliens lovecraftianos de otra dimensión, asuman el CONTROL (así en mayúsculas).

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Como ven, no bromeaba con lo de summun de lo paranoide. Si a esa base argumental le añadimos todo tipo de conceptos provenientes tanto del ocultismo (vudú, animismo, paganismo…), como de la ciencia de vanguardia (dimensiones adicionales, viajes en el tiempo, drogas hi-tech, semántica de control mental…), nos queda un artefacto de ficción realmente único y que se extiende más allá de los 66 cuadernillos en los que está contenido. Un monumento posmoderno que adquiere identidad (y vida) propia pese a sus ilustres referentes: Nada menos que Lewis Carroll, Franz Kafka, H.P. Lovecraft, Philip K. Dick, William S. Burrowghs, Michael Moorcock, Timothy Leary… y tantos otros que seguramente se me hayan pasado por desconocimiento.

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Pero dejemos los “conceptos molones” y pasemos a los “personajes molones”. Los Invisibles están lejos de la imagen de freedom fighters a la que estamos acostumbrados: hay desde una bruja travesti hasta un escritor reconvertido a super-asesino (King Mob, alter ego del propio Morrison), pasando por un multimillonario abducido por alienígenas cuando era niño. El “elegido” de turno es un gamberro de suburbio al que le parece igual de divertido robar un coche para dar un paseo como lanzar un cóctel molotov a la biblioteca pública. Nuestros héroes toman peyote para alterar sus conciencias y ver “más allá”, pero también éxtasis para disfrutar a tope la rave de turno.

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Este aliento hedonista-glamuroso-revolucionario fue reflejado mejor que nadie por el dibujante Phil Jimenez, uno de los tantos, que con mayor o menor fortuna pasaron por la serie. Quizá la irregularidad gráfica sea el mayor defecto que se le pueda achacar a ésta.   No se puede decir lo mismo de las portadas, la mayoría de ellas realizadas por un Brian Bolland en estado de gracia.

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Aunque tenía conocimiento de la existencia de la serie desde que se empezó a publicar, no me enganché a ella hasta el 98 más o menos, cuando conseguí unos cuantos ejemplares en inglés. Recuperé el tiempo perdido a base de pedir tomos recopilatorios vía Previews, y ya me ven, un fanático más de Morrison y sus idas de olla (si revisan este blog, su nombre aparece unas cuantas veces). Para mí fue uno de esos productos-fuente que me llevaron a otros materiales de gran interés, ya no solo en el terreno de la ficción, sino también en el  de la “teoría del control mental” y otras subversividades, donde llegué a una conclusión muy clara: El gran problema (o no) que tenemos ahora es que sí, somos esclavos, pero esclavos que no desean ser liberados.

Anteriormente en Top30:
Intro (qué es Top30)
Ulises 31
Los 4 Fantásticos
Secret Wars
Transformers
Batman y los Outsiders
Batmanía
Dragon Ball
Darkseed
Parque Jurásico
John Byrne’s Next Men
Trilogía Nikopol
La fOntana y la sOnda
12 Monos
Pulp Fiction
Wipeout
Brut Comix
La Casta de los Metabarones
Ænima
Carretera Perdida

Shellac Live

Una de las cosas que más me intrigaban del concierto de Shellac celebrado ayer en Vigo, era el tipo de público que me iba a encontrar allí. La de Chicago no es una banda al uso: la crudeza y agresividad que desprenden vienen combinadas con  buenas dosis de experimentación formal propias del math-rock, que parecen situarlos en una “tierra de nadie” musical solo apta para geeks.

Shellac en Vigo

Pues bien, esa “tierra de nadie” se convirtió en la práctica en una “tierra de todos”. Nunca había visto tal variedad demográfica en un concierto de entrada no gratuita. Allí había de todo: geeks,  punks costras, hardcoretas,  indies, señores de 50 para arriba… todos disfrutando al unísono con el espectáculo ofrecido por Steve Albini y compañía.

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El show en sí, fiel a la leyenda. Antes de empezar ordenaron al encargado de la mesa apagar el videowall psicodélico y los focos de colores: solo luz blanca, los músicos y su música totalmente libres de artificio. El trío dándolo todo, sudando la camiseta (literalmente) hasta el último centímetro cuadrado, e interactuando con el público de forma distendida. Una ovación especial se llevó Albini cuando se interesó por el idioma da terra: “I know, you guys speak a language that is not spanish”.

Shellac en Vigo

Una gran experiencia que recomiendo a todos los que se puedan pasar por el Primavera Sound. Tengan en cuenta que Shellac no hacen giras, tocan cuando y donde les apetece. Parece que por aquí hemos tenido bastante suerte en ese aspecto.

Lost: Dos reflexiones oblicuas

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  1. Hace algunos años, en el blog de ADLO establecieron una interesante (como no) teoría sobre las buenas críticas generalizadas hacia los comics editados por Norma Editorial: Eran muy caros, y después de gastarte tu buena pasta en el ejemplar de turno, te costará más admitir que te han colado un truño. A nadie le gusta admitir que ha gastado demasiado  tiempo, dinero u otros recursos   en algo que no supera unas expectativas proporcionales  a dicho consumo. Siempre queda el autoengaño.
  2. La serie de cómic “Los Muertos Vivientes” de Robert Kirkman y Charlie Adlard plantea el típico escenario de “apocalipsis zombie” en el que un grupo de personajes se ven obligados a sobrevivir pasándolas canutas. Las relaciones y situaciones entre los personajes principales y su interacción con  otros  que se encuentran en ese mundo desolado están tan bien conseguidas que hacen que nos olvidemos de los zombies. Según avanzan los episodios, Kirkman va soltado pistas acerca de un posible origen de la infección, pero creo que a la mayoría de los lectores nos da igual. Lo que realmente nos importa es la evolución de los personajes en ese contexto de supervivencia extrema. La serie va de eso, y aunque se termine sin dar respuesta al origen de los zombies, nadie se sentiría estafado, pues se trata de un mcguffin que no influye para nada en la verdadera esencia del tebeo.

Como dicen los conspiranoicos: que cada uno saque sus propias conclusiones.

Actualización:
No se pierdan este corto de Nacho Vigalondo, grabado en el 98 y rescatado por el propio Vigalondo en su blog. La correlación con el tema que nos ocupa es alucinante:

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Curiosa sinergia conceptual: Utilizar una pieza de  musique concrète para anunciar los objetos que se han usado para elaborar dicha composición. Agentes implicados: La marca de herramientas Craftsman, la agencia publicitaria Young & Rubicam y el músico Kutiman

via: Retroriff

Ugly Americans

Una de las grandes bazas de la mítica “Futurama” era el bizarro universo en el que se desarrollaba. El siglo XXX de Groening y Cohen se nutría de grandes clásicos de la sci-fi, retorciendo sus conceptos para ponerlos al servicio de la carcajada. En ese sentido “Ugly Americans” es una más que digna sucesora a las aventuras de Philip J. Fry y compañía, pero esta vez con el género de terror como telón de fondo.

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La serie se desarrolla en una realidad alternativa en la que todo tipo de criaturas campan a sus anchas entre los humanos… bueno, no exactamente: cada colectivo debe cumplir unas normas de convivencia con el resto de la (in)humanidad. De ello se encarga el Departamento de Integración de New York, donde trabaja Mark, el humano a través del cual seremos testigos del delirante modo de funcionar de esta sociedad “multiespecie”.

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Si el pobre Mark no tiene suficiente con reeducar a los casos perdidos que le son asignados (hombres lobo con exceso de agresividad, un King Kong obseso de la limpieza, un cerebro flotante que no encuentra trabajo …) debe lidiar con un jefe demonio demasiado centrado en si mismo y en organizar el fin del mundo para 2012, un compañero de piso convertido a zombie (para impresionar a una chica) que fantasea con sorberle los sesos mientras duerme y su explosiva (en sentido literal y figurado) novia mestiza humano-demonio, cuyos ciclos menstruales vienen acompañados de arrebatos sádico-homicidas. Todo un panorama.

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Una marcianada de las que a mi me gustan, que además viene aderezada con un estilo visual a (imposible) medio camino entre Charles Burns y Johnny Ryan. De lo mejorcito de la última hornada de animación yanki.

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Últimamente se está poniendo muy de moda usar el término “OVNI cinematográfico” para catalogar ciertas películas rarasrarasraras (como diría Papuchi Iglesias, en paz descanse). Pues bien, si hubiera que ilustrar el diccionario con un ejemplo de esos OVNIs, no podríamos encontrar mejor candidata que “Symbol” de Hitoshi Matsumoto.

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No me voy a poner  aquí a contarla porque nada mejor que la experimenten por ustedes mismos. Solo decir que en ella se desarrollan paralelamente dos historias aparentemente desconectadas entre si. Una en México, en el mundillo de la lucha libre (auténtico fetiche de “lo bizarro”). La otra (y aquí viene lo mejor de la función) en una enorme sala totalmente blanca, con altísimas paredes y sin puerta de salida, donde un señor en pijama se despierta sin saber como ni porqué ha ido a parar allí. Les puedo asegurar que la escena de su despertar es de lo más aterrador (a la vez que cómico) que he visto en los últimos tiempos. Dejen que se la muestre:

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¿Cómo se han quedado? Pues con este arranque imagínense lo que puede venir después. Una obra maestra de lo raruzco, en la que se combinan sin complejos la estética de las instalaciones de arte moderno, la horterada, el slapstick, el México arquetípico y el puro terror existencial.

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No puedo hacer otra cosa que recomendarla con todas mis fuerzas, a la vez que busco por la red la otra peli de Matsumoto, la bastante célebre (también por rara) “Big Man Japan”.

Top30 (XIX): Carretera Perdida

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A nivel de popularidad, 2001 fue un buen año para David Lynch. “Mulholland Drive”, ese piloto de TV  rechazado por la ABC, retocado con fondos franceses y reconvertido a película lo puso en el candelero como no estaba desde los ya lejanos tiempos de Twin Peaks. Hasta una nominación al Oscar le concedieron.

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Lo que casi nadie sabía (ni sabe) es que “Mulholland Drive” es realmente una nueva versión (o autoplagio, poniéndose malvados) de su anterior película, la bastante desconocida entonces “Carretera Perdida”. La alucinada estructura de ambas, que bascula entre la abstacción y el onirismo, esconde el mismo concepto clave: Una persona que intenta fugarse de su realidad para acabar dándose de narices de nuevo con ella.

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“Carretera Perdida” fue mi vía de entrada al Universo Lynch. El film no me pareció  fácil en absoluto, vamos, que a la primera no me enteré de nada. Recuerdo haberla visto en el salón de la residencia de estudiantes en la que vivía, lleno a barrote. El público fue cayendo hasta que solo quedamos cuatro o cinco al finalizar la sesión. Acto seguido rebobinamos el VHS y vuelta a empezar. Fue la segunda de muchas veces más en días posteriores. Demostrado: A Lynch lo amas o pasas de él como de la mierda.

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Para el recuerdo queda la frase “Dick Laurent está muerto”, la casa ardiendo “al revés”, los coitus interruptus, las cintas de video, la aparición estelar de Marilyn Manson, la banda sonora de Bowie, Trent Reznor, Barry Adamson el propio Manson y los entonces cuasi-desconocidos Rammstein… Pero si me tengo que quedar con algo es con el muy pasado de rosca primer encuentro entre Fred y el “Hombre Misterioso”, que se le aparecía de vez en cuando para ponerle los pies en la  tierra:

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Semejante obsesión con una peli resulta desproporcionada desde mi actual punto de vista acerca del “consumo cultural”. Pero no me arrepiento, porque gracias a ella descubrí un montón de “otro cine” fuera de los parámetros más o menos mainstream en los que me movía. Realmente marcó mi vida, al menos cinematográficamente hablando.

Cuando el grupito de lynchófilos analizábamos la película como posesos, nos comíamos el coco separando lo que era real y lo que fantasía del prota. Con los años comprendí mejor la naturaleza de este tipo de films, que hay que concebir como experiencias audiovisuales al margen de las narrativas convencionales  y donde se debe dejar trabajar al inconsciente y la intuición. Vistos así son los más sencillos del mundo.

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En fin, en los doce años posteriores he visto películas igual de buenas o mejores, pero sé que nunca disfrutaré de ninguna con tanta intensidad como lo hice con “Carretera Perdida”.

Anteriormente en Top30:
Intro (qué es Top30)
Ulises 31
Los 4 Fantásticos
Secret Wars
Transformers
Batman y los Outsiders
Batmanía
Dragon Ball
Darkseed
Parque Jurásico
John Byrne’s Next Men
Trilogía Nikopol
La fOntana y la sOnda
12 Monos
Pulp Fiction
Wipeout
Brut Comix
La Casta de los Metabarones
Ænima

Cool Day & The Waving Flags

Ya estoy autorizado para desvelar algún dato sobre el nuevo (y ultrasecreto) proyecto musical melidense. La banda se hace llamar Cool Day & The Waving Flags, está compuesta por dos guitarras, bajo, batería, teclado y voz/flauta, y hace dos dias llevaron a cabo su primera grabación de las “versiones beta” de los 6 temas que han compuesto hasta ahora. Aquí va una muestra:

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En breve, más cosas…