Una cosa que me encanta de “Incognito” es cómo Brubaker y Philips mezclan la estética de cierta serie B “años 50”, que remite a primitivas e inocentes edades pop, con unas historias duras y “a ras de suelo” dignas del mejor género negro. Esta portada lo ejemplifica de maravilla. Fíjense como destacan en rojo, por un lado la pistola de rayos tipo Marvin el Marciano y por otro la sangre chorreando por la naríz del tipo.
Archivo de enero de 2011
Covermania (XV): Incognito
Sábado, 29 de enero de 2011Monsters
Miércoles, 26 de enero de 2011Soy de los que opinan que una película se disfruta más cuanto menos contaminado esté el espectador de datos y comentarios previos acerca de ella. Si después uno quiere saber más, que busque en Internet o que se mire los extras del DVD, pero siempre a posteriori, porque la (des)información previa nubla el criterio propio de manera considerable. Aunque para todo hay excepciones, y “Monsters” es una de ellas.
Del film de Gareth Edwards es muy importante saber una cosa a priori: que se hizo con “cuatro duros” y, por lo tanto, salvo pequeños (y evidentes) detalles de atrezzo y retoque digital, las localizaciones que en él aparecen son reales. La “Zona Infectada” y contorno, parasitada por una especie alienígena de monstruos gigantes y por ello sometida a continuos asedios por parte del ejercito, es en realidad un conjunto de apocalípticamente bellos parajes pertenecientes a Costa Rica, Guatemala, Belice y México.
Este dato aporta una nueva dimensión a la película. Por una parte, hace sospechar que se trata tanto de un producto de ciencia ficción como de un documental encubierto, como si la historia fuese una excusa del realizador para arrastrar al espectador a la butaca y así hacerle partícipe de aquello que su mirada ha conseguido captar en tierras latinoamericanas. Por otro lado juega con la metáfora de la guerra contra los aliens para poner en evidencia realidades mundanas: los pulpos gigantes son falsos, pero las formas de vida, el estado de las viviendas, las fronteras cerradas… todo eso es verdad.
Con lo dicho, queda claro que Edwards ha creado un producto ciertamente particular, en el que ha sabido encajar piezas tan dispares como la ciencia ficción, el documentalismo “ambient”, y la reflexión social. En cuanto a este último tema, la cosa no se reduce a las problemáticas de los países en desarrollo y zonas afectadas por la guerra, también el primer mundo y sus contradicciones están muy presentes. La pareja protagonista, norteamericanos unidos por el azar y obligados a atravesar la zona infectada para regresar a sus hogares, emprenden el viaje más por imposición que por voluntad propia, porque ese mundo confortable y seguro es también un pozo de obligaciones, responsabilidades e insatisfacciones…
No me enrollo más, para no “contaminarles” demasiado. Eso si, les dejo el tema principal de la espléndida banda sonora de la peli, compuesta por Jon Hopkins, de las que contribuyeron a que 2010 fuese un buen año en lo que se refiere a scores fílmicos:
Jon Hopkins – Monsters Theme by Jon Hopkins
Tráiler:
Parecidos Razonables: Songs About Fucking…
Domingo, 23 de enero de 2011

Gracioso homenaje que le hace Kid606 a Steve Albini y por extensión a Big Black con la portada y título de su último álbum. Gracioso porque, a nivel musical poco tiene que ver la ultraviolencia sonora de “Songs About Fucking” con el carácter cuasi-ambient de “Songs About Fucking Steve Albini”. Según leo en Wikipedia, el meollo está en que Kid606 se sirvió únicamente de maquinaria analógica para crear las tracks del disco, como le gusta a Albini, auténtico talibán del proceso de producción analógico.
Banda sonora del post:
Big Black – "The Power of Independent Trucking"
Kid 606 – “Mild pureed ego”
Mother Box
Miércoles, 19 de enero de 2011
La “Caja Madre” es un dispositivo concebido por Jack Kirby a principios de los setenta para su célebre saga cósmica “El Cuarto Mundo”. Se trata de un pequeño dispositivo, basado en tecnología microelectrónica y dotado de algún tipo de vida/inteligencia artificial que, conectado con “La Fuente” puede acceder al vasto saber cósmico y servir en todo lo que necesite a su único e intransferible dueño, con el que mantiene un vínculo tecno-psíquico.
Si Kirby hubiera estado un poco más fino con la nomenclatura, todo el mundo se daría cuenta que sus historias dejan a las “profecías” de Verne, Kubrick o Clarke a la altura del betún.
P.D.: Lo iPhones no pueden todavía abrir tubos teleportadores ni curar heridas… pero todo se andará.
Overdrive
Domingo, 16 de enero de 2011
“Hasta hace poco la cultura se desplegaba en el orden de lo finito y lo escaso; en la era hipermoderna estamos en la hipertrofia y la multiplicación hasta el infinito. En el cibermundo hipertélico, el usuario tiene acceso inmediato a una información desmesurada, desordenada y sin clasificar; es libre de ir por donde quiera, de aprender, de mirar, de trazarse un camino personal. El problema es, naturalmente, saber ejercer esa libertad en las condiciones nuevas de un sistema superdesarrollado, una Pantallópolis que algunos temen que se transforme en un sistema totalitario, en la Metropolis de Fritz Lang, que esclaviza a los individuos en vez de liberarlos. La libertad no está amenazada en Occidente por el déficit, la censura o las limitaciones; lo está por la sobreinformación, la sobredosis, el caos que trae la misma abundancia. Lo que nos falta no es información, que nos desborda; lo que no tenemos es un método para orientarnos en esta sobreabundancia indiferenciada, para situarnos a una distancia analítica y crítica que le dé sentido.”
Gilles Lipovetsky y Jean Serroy en “La Cultura-mundo”
Exit Through the Gift Shop
Miércoles, 12 de enero de 2011El modus operandi de Banksy unido a la particularísima personalidad de Thierry Guetta, al que el célebre grafitero retrata en su ópera prima documental “Exit Through the Gift Shop”, ha generado la sospecha de que lo mostrado en dicho film sea una farsa, que la transformación de Guetta en el nuevo gurú del street art Mr. Brainwash es una operación milimétricamente urdida por Banksy, que construye así su propio “Borat” con el que poner en evidencia la esfera del arte contemporáneo.

Posiblemente eso sea cierto (yo al menos así lo pienso), pero lo que Banksy pone en pantalla resulta mucho más complejo y revelador que cualquier cosa del mismo palo que se haya visto anteriormente. Esto no se trata simplemente de hacer burla de un mundillo ya suficientemente denostado como es el del mercado del arte o de un tema tan trillado como la legitimación del artista. El verdadero “truco” del (falso?) documental es que realmente no retrata al esperpéntico Mr. Brainwash, sino al propio Banksy en una suerte de retorcido y genial auto-examen de conciencia, así como un alucinante experimento a nivel global.

Thiery Guetta regentaba a finales de siglo una tienda de ropa vintage en Los Angeles, pero su obsesión por filmar todo lo que ocurría a su alrededor le lleva a hacerse amigo y registrar las fechorías de los mejores artistas callejeros del mundo durante casi una década. El material de Guetta, independientemente de su autenticidad, nos muestra una excitante realidad furtiva y aventurera. Arte vivo en desarrollo, combativo, cercano al público y libre de las cuatro paredes de los museos…

…Pero poco poco llega el visto bueno “oficialista”: exposiciones legales a las que asiste la crème de la crème, venta de originales, encargos para grandes marcas… en definitiva, mucha pasta. Guetta pasa a formar parte del colectivo cuya actividad se dedicó a registrar en los últimos años, replicando su manera de trabajar pero sin un ápice de personalidad propia. Aún así, lo vende todo en su megalómana primera exposición.

Si nos olvidamos de la total ausencia de ironía e ingenio en la obra de Mr. Brainwash, muchos aspectos por los que es criticada en el documental están presentes también en los trabajos de Banksy: reutilización y remezcla de imaginería pop preexistente, uso de la cultura underground para labrarse una imagen comercial, apoyo en un equipo de ayudantes… Mr. Brainwash no es más que un reflejo distorsionado del propio Bansky, un avatar esperpéntico con el que el famoso artista se pone a si mismo en evidencia.

Pero como dije, esto va más allá de explicar las miserias del arte contemporáneo. Esto va sobre como está el mundo: Pese a exponer directamente la mediocridad creativa de Mr. Brainwash en la película, a día de hoy éste sigue montando gigantescas exposiciones, vendiendo sus tonterías por miles de dólares, y realizando encargos de primer nivel como la portada del último recopilatorio de Madonna. ¿Que sacamos en limpio de esto? Que a día de hoy, ni siquiera la verdad nos hace reaccionar ante el engaño. El escarnio público de Guetta surte el mismo efecto que los cables de Wikileaks: lo vemos, decimos “que fuerte”, lo comentamos en conversaciones de bar, pero al final la vida sigue igual… Criticamos Facebook, criticamos Apple, criticamos McDonalds, criticamos Nike, pero consumimos Facebook, consumimos Apple, consumimos McDonalds y consumimos Nike… Una auténtica pesadilla sartreana en la que los dichos y los hechos siguen caminos totalmente separados.

Esta película confirma a Bansky, o a lo que haya detrás de la marca Bansky, como un auténtico genio de la hipermodernidad, capaz de analizarla interactuando con ella, convirtiendo al mundo en una gigantesca performance… y además beneficiándose económicamente de ello.




















