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Frank Miller’s Holy Terror

Lunes, 24 de octubre de 2011

HolyTerror_CvrRgh01

En los comentarios del post sobre “Prison Pit” en este blog, Toni Bascoy decía acertadamente:

“Parece que hay una nueva corriente en USA, unos tipos muy iconoclastas y medio pirados que se están enfrentando a ese acabado tan exquisito de Ware y su cohorte de seguidores a base de comics que parecen hechos de forma automática, desde un subconsciente medio perjudicado, llenos de manchones y vías muertas. Parecen fantasías preadolescentes, donde sexo y violencia se confunden y solapan.”

Una vez leído el “Holy Terror”, no puedo dejar de pensar en Frank Miller como nuevo miembro de pleno derecho de este “movimiento” que apela al infraconsciente atávico para hacer comics. Es más,  “DK2” podría considerarse un precedente de esta manera de proceder, al menos en su (discutidísimo) apartado gráfico.

Frank Miller DK2  Brian Chippendale -Maggots
Frank Miller vs. Brian Chippendale

Pero a diferencia de Brian Chippendale, C.F. o Johnny Ryan, Miller es viejo y está muy cabreado. Como un Bruce Wayne incapaz de asumir la muerte de sus padres, Miller todavía no ha superado el 11-S, y “Holy Terror” es su infernal fantasía de venganza hacia el terrorismo islámico. Una fantasía que parece no haber sido procesada para su traslación a comic, descontextualizada, con un argumento incoherente y salpicada de fugas eróticas sadomasoquistas. Del cerebro al papel sin ningún tipo de filtros.

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La habitual componente satírica de Miller desaparece. “Holy Terror” respira resentimiento y desdén hacia la cultura islámica,pero tambíen reproche hacia la cultura occidental, que el autor acusa de blanda frente al tremendo enemigo con el que tiene que lidiar. Su pensamiento puede resumirse en una secuencia de dos viñetas incluida en el tebeo: en la primera, un grupo de jóvenes occidentales en el cine disfrutando de “Transformers”, en la siguiente, la juventud islámica enfurecida practicando una lapidación. “Holy Terror” es ideológicamente aberrante pero artísticamente fascinante. Para el lector es una conexión en crudo y sin cesura con la mente de Frank Miller a través del lenguaje del tebeo. Si lo que encontramos en ese oscuro lugar no es de nuestro agrado, ya es otro debate.

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Respecto al estilo gráfico, podemos ver cierta evolución hacia el garabato. Frente a la predominancia de  trazos gruesos en el “DK2”, en esta nueva obra vemos muchas viñetas que parecen dibujadas a Bic naranja. Tampoco faltan página llenas de manchones de tinta informes, y la rotulación parece hecha a mano de manera semiprofesional. Es como si el tebeo tuviese más sentido presentado como fanzine que como novela gráfica en tapa dura.

Holy Terror - Frank Miller

Pese a la mala recepción crítica que está teniendo “Holy Terror”, recomiendo su lectura, aunque solo sea para satisfacer el apetito voyeur del lector hacia el autor.

High Soft Lisp

Martes, 11 de octubre de 2011

High Soft Lisp - Gilbert Hernandez

Le tenía un poco perdida la pista al universo “palormariano” de Gilbert “Beto” Hernandez. He leído bastante material suyo en los últimos años, pero todo él ajeno al microcosmos generado a partir de las ya míticas historias de “Sopa de Gran Pena”. No he tenido noticias de Luba y compañía desde la ya lejana “Rio Veneno”… hasta ahora. En un ejercicio de elipsis lectora me reengancho a la saga con “High Soft Lisp", el último recopilatorio americano que, siendo sincero, adquirí por pura influencia de su portada, un irresistible arrebato pop de fluorescente atractivo.

Love & Rockets v2 #15 - página 29

El contenido del volumen me resulta curioso a la vez que consecuente con la trayectoria, llamémosle paralela, de Gilbert en el último decenio. A través de Rosalba “Fritz” Martínez, medio hermana de Luba el autor mezcla el desarrollo de personajes bigger than life de Palomar con los experimentos bizarros, a medio camino entre la serie B y lo linchyano, a los que nos tiene acostumbrados últimamente.

Love & Rockets v2 #7 - página 30

Fritz: psicoanalista, actriz en películas de serie Z, tetas grandes, fijación sexual con las pistolas, habla con un ligero ceceo. Mark Herrera: exitoso gurú de la autoayuda, obsesionado con un misterioso animal acuático nunca fotografiado, seis turbulentos matrimonios a sus espaldas, le excita compartir su pareja con terceros, casado con Fritz durante tres años. Imagínense los retazos de vida que puede construir Beto en base a estos personajes.

Love & Rockets v2 #13 - página 12

Beto aprovecha la condición de actriz de cine de derribo de su protagonista para aventurarse en los terrenos de la metaficción. Ya son varias las novelas gráficas e historias cortas en su haber que “adaptan”  las películas protagonizadas por Fritz a lo largo de sus trayectoria vital. Una derivación con pocos precedentes dentro de cualquier medido de expresión, y en cualquier caso nunca llevada tan lejos.

Love and Rockets - New Stories #3 - página 18

Siempre he sido más de Jaime que de Beto, aún cuando muchos consideraban al segundo el mejor de los Hernandez. El tiempo ha puesto a Jaime en su sitio, como auténtico superdiós del comic, dejando a Beto en la sombra, como un experimentador irregular incapaz de alcanzar la intensidad emocional y vitalista de su hermano. Quizá sea cierto, pero no quita que el ahora “hermano feo” sea un autor superlativo, con una capacidad de generar extrañeza y crear personajes “vivos” mucho mayor que la del 90% de los autores que pululan por el mundillo. Sin tiempo que perder, me lanzo a la lectura del tochal “Luba”, recientemente editado por La Cúpula. A rellenar huecos.

Product Placement y Apocalipsis

Viernes, 16 de septiembre de 2011

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El otro día, visionando la mediocre “The Greatest Movie Ever Sold” me acordé de “Dragon Head”, el inquietante manga de Minetaro Mochizuki. “The Greatest…” es un documental pésimamente resuelto por el ególatra y michaelmooreano Morgan Spurlock que aborda el tema del product placement, o como  le llamábamos en tiempos de “Médico de Familia”, publicidad encubierta. Las necesidades de financiación de los estudios han convertido esta práctica en el pan de cada día para Hollywood. Hemos visto en la gran pantalla desde la estrella juvenil de turno manejando un iPhone hasta a Tony Stark comiéndose una Wooper (con diálogo incluido acerca de su excelente sabor), pasando por Bumblebee transformándose en el último modelo de Chevrolet.

¿Qué tiene que ver Mochizuki y su obra en esto? Pues que, a mi parecer es el autor que mejor ha rentabilizado el product placement para fines narrativos totalmente ajenos a la publicidad… bueno, si a lo suyo se le puede llamar product placement, porque no creo que haya recibido un duro por enseñar marcas en “Dragon Head”. El caso es que las viñetas del susodicho manga están plagadas de productos reales, fácilmente identificables y luciendo logo deliberadamente. Camisetas, calzado deportivo, relojes, chocolatinas, radios, motos… de todo, y muchas veces en plano detalle.

Con todo esto Mochizuki no gana pasta, pero su historia gana una tremenda verosimilitud. Enseñar marcas en pleno fin del mundo hace más realista ese fin del mundo. Enfatiza el brusco cambio de contexto, de normalidad a Apocalipsis, que sufren los jóvenes e inicialmente despreocupados protagonistas de la historia. Si nuestra cultura es la cultura de las marcas, éstas deben estar muy presentes en el fin de la cultura. “Dragon Head” no sería lo mismo si su peculiar product placement.

…Y ya que sale el tema de marcas que aparecen por decisión creativa independientemente de lo comercial, no puedo dejar de recomendarles “Go Ibiza, Go!”, el descacharrante “programa de variedades” perpetrado por Los Pioneros del Siglo XXI. No creo que Carte D’Or (pronúnciese  Dior) les haya pagado nada porque una de sus tartas protagonizara el momentazo post-lynchiano del final del segundo episodio, pero les juro que este verano cada vez que veía un puesto de helados con la marca, no me resistía. En verdad, Carte D’Or siempre acierta:

De compras por Ámsterdam

Martes, 23 de agosto de 2011

Amsterdam

En esta Las Vegas europea hay sitio también para el vicio subcultural. Dejo registro de mi periplo por la cara B de una ciudad más conocida por los coffee shops, la prostitución legalizada, los canales… y los turistas españoles. Sin coña, éramos como el 60% de la masa total guiri.

Lambiek
Caótica librería especializada en cómic considerada la más antigua de Europa. Para perderse un día entero, llena de material en holandés, inglés y francés. Nada de saldos y precios más bien altos. No cargué demasiado: El “24 Hour Comics Day” de Ámsterdam, el catálogo de la exposición “The Amsterdam of Theo Van Den Boogard” (pena que finalizara dos días antes de que me enterara de su existencia), y el alucinógeno manga “The Box Man” de Imiri Sakabashira.

Lambiek (rótulo)

lambiek 

English Bookshop
Librería generalista en lengua inglesa cargada de saldos. Material de ocasión bastante reciente e interesante, comics incluidos. “The Sweeter Side of R. Crumb” a 10€, TPBs de Marvel a 5€, fastuosos extras del Comics Journal a 9€ (precio original: 26€). Situada en pleno centro, merece la pena echar un vistazo por allí.

English Bookstore

Concerto
Que no cunda el pánico por el incendio del almacén de PIAS. En Concerto aún tienen buen stock de los sellos más cool del panorama actual: Warp, Touch, Planet Mu, Hyperdub, 4AD, Modern Love,Type, Rephlex… Precios no muy ajustados para las novedades pero jugosas ofertas en CDs mitiquísimos aunque menos recientes. Hice acopio de clásicos personales y highlights de lo que va de año, por aquello de tenerlos en formato físico y dar “un peso a gañar”.

concerto

Fame
Megastore situada en la Plaza Dam. De apariencia mainstream vista desde fuera, pero con bastante chicha en el interior. Todo el rato que estuve dentro sonó el “Cosmogramma” de Flying Lotus. Bastantes ofertas. Cayeron el propio FlyLo, Justice, Bibio y el largamente aclamado por aquí “Chromophobia” del Gui Boratto.

fame

Waterlooplein Flea Market
Mercadillo bastante extenso y variado. Abre a diario, no solo un día a la semana como suele pasar con los flea markets. A destacar la baratez de los libros de segunda mano, que parecía se vendían al peso. No había tiempo para explorar demasiado, pero me llevé por 2.50€, en plan souvenir nostálgico, tres álbumes en holandés de Yoko Tsuno, entre ellos “El Órgano del Diablo” (o “Het Helse Orgel”), tebeo que me impacto en mi más tierna infancia.

YokoTsuno

Esto fue Ámsterdam para mí en lo que atañe a la temática del blog. Hay mucho más en otros ámbitos, y les recomiendo que pasen por allí para verlo.

Misfits

Viernes, 12 de agosto de 2011

Misfits

En los últimos tiempos se ha extendido la opinión de que el audiovisual está ganando la partida al cómic en el género de los superhéroes. Que si los efectos visuales ya son capaces de replicar los mundos y las superbatallas de los tebeos con el añadido del movimiento y el “realismo”, que si la versión en papel de los personajes está agotada y sobreexplotada pero en pantalla aparecen frescos, retomando los elementos que otrora forjaron su mitología, que si Pixar, los Wachowski y Shyamalan han parido superhéroes directamente para cine con una calidad y penetración cultural elevadísima que dejan en la sombra a cualquier nuevo personaje de comic-book nacido en la misma época…

The Incredibles

Pese a todo, la creación de modelos y/o arquetipos de superhéroe es un terreno vedado para el audiovisual. Hasta ahora todo lo visto en la pantalla es una versión directa o indirecta de conceptos previamente existentes en las viñetas. En este sentido, creo que la primera amenaza que realmente puede plantar cara al noveno arte en su hegemonía “mitológica” es la serie de televisión británica “Misfits”. Además lo hace en un terreno tan complicado como es el de la renovación del concepto de superhéroe adolescente, un Santo Grial codiciado por la industria durante décadas con infructuosos resultados.

Misfits 03

Los responsables de “Misfits” no se han limitado a tomar el modelo Spider-Man” y aplicarle una parche “sigloveintiunero”, sino que han hecho lo que Stan Lee en su día: observar su público y convertir al producto en un reflejo de su modo de vida, problemas y aspiraciones, aderezando todo con esas fantasías de poder que son la base del género. Y lo cierto es que el público adolescente de hoy dista mucho de Peter Parker: Nacidos en la era post-ideológica, criados en la cultura del videojuego y los reality shows, sin conocer otra panorama laboral que el empleo precario y con una precocidad sexual que asusta a generaciones anteriores. Así son lo protagonistas de esta serie de “superhéroes”, consecuentemente nacida en televisión, pues siendo realistas, su target pasa de los comics.

Misfits 02

Lo primero que llama la atención de estos “héroes” son sus uniformes, las típicas fundas naranjas de servicio (forzado) a la comunidad. Cada uno carga con sus problemas, pero una vez juntos tendrán que hacer frente a uno que empequeñece a todo lo que hayan vivido con anterioridad: la adquisición de poderes vía accidente a-la Silver age y el asesinato en defensa propia de su supervisor, transformado durante el evento en un asesino lleno de furia ciega. Un origen siniestro y falto de heroísmo (en sentido tradicional), pero con una tremenda carga simbólica que interconecta conceptos como el antagonismo juventud/madurez, la adquisición de responsabilidad (aunque solo sea para evitar la cárcel) o el sentimiento de pertenencia al grupo.

Los Misfits ni siquiera se plantean salvar el mundo, bastante tienen con salvarse a si mismos. Su archienemigo es la nueva supervisora, obcecada en demostrar que ellos son los responsables de hacer desaparecer a su predecesor y amante. En la lógica del comic-book tradicional ellos serían los supervillanos, pero el desparpajo, el humor (negro) y e look caricaturesco de los personajes hacen que éstos caigan mucho más simpáticos de lo que nunca nos ha caído Spider-man y sucedáneos. Buena parte de la culpa de ello está en el excelente casting, alejado del modelo “Smallville” de guaperas plastificados sin talento interpretativo. Entre ellos cabe destacar a Robert Sheeham como el lenguaraz y gamberro Nathan  e Iwan Rheon como Simon, el introvertido del grupo caracterizado con una penetrante interpretación iancurtisiana. 

Misfits - Iwan Rheon as Simon

Esta vez si, hemos topado con verdaderos superhéroes del siglo XXI.

Paying for it

Jueves, 28 de julio de 2011

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Paying for it”, un título potente para una novela gráfica donde su autor relata sus experiencias con prostitutas. Pero, como el mismo Chester Brown comenta en las notas finales del libro, el título puede dar lugar a confusiones, a dobles sentidos que para nada se dan en su caso. Brown no solo no se arrepiente de ser un “putero” (o “john” en inglés) sino que presenta esa condición como una alternativa coherente y no destructiva de satisfacer las necesidades sexuales para aquellos que, como él, reniegan del “amor romántico”.

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Así, este magnífico tebeo se desarrolla en torno a dos ejes: Por una parte, Brown expresa su punto de vista y el de sus amigos respecto a la prostitución y los que hacen uso de ella. Por otra, presenta una crónica de sus encuentros narrada con un estilo mecánico e impersonal, que sin embargo destila pura verdad, sin omisiones y con una absoluta falta de pudor.

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Más allá del tema de pagar por sexo, lo expuesto en el libro es un ejemplo perfecto acerca de desligarse del “pensamiento único”, un concepto casi siempre asociado a lo político y a la esfera del consumo (ay!, hipotecados), pero que extiende sus tentáculos a otros ámbitos en los que, existiendo alternativas, ni tan siquiera se concibe actuar de otro modo que no sea siguiendo a la masa.

Un tebeo autobiográfico de los que no abunda, con chicha, con algo interesante que contar, y de lo mejorcito que he leído en lo que va de año.