Cómic

Bienvenido al Mundo

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Miguel Brieva es un autor tan brillante como dificil de seguir. Sus demoledoras viñetas se reparten en multitud de publicaciones más o menos conocidas: El Jueves, Dinero, Mondo Brutto, TOS, Humo ….

Si, como a mi, les resulta dificil rastrearle por el maremagnum editorial, no duden en hacerse con «Bienvenido al Mundo«, un bonito libro que, además de recopilar una buena muestra de su trabajo gráfico, viene repleto de definiciones y citas en las que el sevillano expone su visión del mundo.

El estilo de las entradas de esta atípica enciclopedia (Universal Clismón), oscila entre lo directo y a la vez difcil de admitir para ciertas personas…

Capitalismo, sistema económico y político que rige el mundo en la actualidad, y que se caracteriza por la consagración de la mercancia como valor único y absoluto, por encima de cualquier otra consideración humana, natural o espiritual.

Nación, acotamiento artificial que somete a una población a un territorio con el propósito de que ésta sea más facil de gobernar, gestionar, manipular y dominar

…lo absurdo/paradójico…

Masa, acumulación de individuos en la cual cada uno de ellos declina su conciencia propia en favor de un comportamiento irracional colectivo. No obstante, se pasan buenos ratos en su interior, y a menudo es adictiva.

Pobreza, la pobreza máxima es la absoluta incapacidad para adquirir nada. Si alguna vez hubiera un hombre sobre la tierra que llegara a poseerlo todo: hombres, mares y continentes, ése sería el hombre más pobre de todos los posibles.

… o el uso del humor negro para definir la condición humana.

Conciencia, esencial región del corazón y la mente humana, y rectora del comportamiento moral que, al ser ignorada, permite al individuo hacer lo que le viene en gana como le venga en gana sin dejar de sentirse por ello como la mejor de las personas

Monstruo, ser terrorífico que inventan las personas para olvidar el ser terrorífico que habita dentro de ellas.

En esta ocasión, y pese a que experiencias previas hacían temer lo peor, los de Reservoir Books se han portado con un precio bastante ajustado que hace, si cabe, más obligatoria la presencia de esta joyita en toda cafetería, sala de espera y mesita de noche. No se lo pierdan.

Para terminar el post, y ya puestos a «tomar prestado» material del señor Brieva de forma descarada, aquí les dejo una viñeta de su autoeditada revista «Dinero«, como perfecto ejemplo de la idiosincrasia de este gran autor.

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Y después… ¿Qué? (I)

Éste post está dedicado a hacer un repaso a autores que, tras realizar una obra de gran impacto de público y/o crítica han desconcertado al personal con sus siguientes trabajos o con segundas partes, digamos, alejadas del concepto original. Allá va:

Quentin Tarantino: «Pulp Fiction» (1994)

Todo dios flipamos con esta película. Su música, sus diálogos y su violencia marcaron una forma de hacer cine. La hasta entonces muy desconocida «Reservoir Dogs» se convirtió en preciado objeto de culto. Absolutamente todos los actores tarantinianos fueron (re)lanzados al estrellato, situación que unos aprovecharon mejor que otros. A Tarantino le salían guiones hasta por las orejas: «Amor a Quemarropa», «Asesinos Natos», «Abierto hasta el Amanecer»… tenían su sello, pero les faltaba la magia que destilaba «Pulp Fiction». Queríamos más Tarantino!!!

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Su segmento en «Four Rooms» estuvo bien, pero supo a poco. Tras 3 largos años de espera, saca nuevo largometraje, «Jackie Brown», y al verlo muchos nos preguntamos ¿Qué ha pasado?!!! Los diálogos «sui generis» seguían ahí, pero la lluvia de balas, la sangre en las camisas, las amputaciones de miembros y la narrativa fragmentada habían desaparecido. La película estuvo bien, pero nos dejó un poco frios, pues no daba lo que pensábamos prometía. Es posible que Tarantino, viendo su estilo convertido en parodia por culpa de multitud de imitadores mediocres, quisira distanciarse un poco del monstruo que (a su pesar) había creado. En cualquier caso, la absoluta genialidad de este hombre fue revalidada hace tres años con la(s) suprema(s) «Kill Bill».

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Masamune Shirow: «Ghost in the Shell»

Shirow es un caso aparte en el mundo del manga. Mientras que la media de tiempo de lectura por página para un cómic japonés es de unos pocos segundos, las obras de Shirow presentan una densidad a veces desesperante. Aún así, arrasa.

«Ghost in the Shell» conmocionó a los lectores. Allí, el legado de escritores como William Gibson o Philiph K. Dick se mezclan con la espectacularidad gráfica de Shirow para mostrarnos un mundo hipertercnificado en el que la conciencia es un concepto difuso y los virus informáticos pueden infectar incluso al alma, todo ello aderezado con buenas dosis de acción, sexo y humor. Durante mucho tiempo, esta obra junto con «Akira», de Katsuhiro Otomo era esgrimida por los «entendidos» del manga (que realmente sabían menos de lo que pretendían) para demostrar las excelencias del cómic japonés. Importantes cineastas y dibujantes de todo el mundo elogiaron con entusiasmo a Shirow y su magna obra. La excelente película de animación basada en el manga no tardó en aparecer, elevando a la estratosfera la popularidad de éste.

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El final de GITS redefínía de manera importante el status quo de los protagonistas, pero su caracter abierto permitía (para algunos demandaba) una segunda parte. Así que Shirow se puso manos a la obra … y la cosa acabó en truño. Vale, en la primera parte, Kusanagui estaba muy buena, pero convertir a GITS II en un «Culos en pompa flotando en el Ciberespacio» es ir demasiado lejos. Tras su lectura lo único que sacas en limpio es que sale una tía (no está claro si vestida o desnuda) flotando entre efectos infográficos y manteniendo conversaciones con unos minirobots (dibujados en 3D de manera pésima) sobre temas ciber-filosóficos que no creo que entendiese ni el encargado de traducir la obra al español. Un desastre sin matices. Para hacer esto, mejor haber sacado un libro de ilustraciones.

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Radiohead: «OK Computer»
«Pablo Honey» ya despuntó entre tanto britpop tonto. «The Bends» auguraba algo muy grande, y esa grandeza salió a la luz en 1997 en forma de «OK Computer». Radiohead se atrevieron a tirar del hilo progresivo mas de lo en principio recomendable para una banda con grandes aspiraciones comerciales, y la jugada les salió muy bien. Con este disco dejaron a la altura del betún a grupos de moda de la época como Blur, Oasis o Suede. El disco gustó en diferentes ambientes musicales hasta entonces aparentemente incompatibles. Se atrevieron a sacar como single una tema de ocho minutos, y a las radios no les quedaron más cojones que ponerla. Su fama les hizo capaces de convertir en comercial lo anticomercial.

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Tres años despues anuncian la salida de un nuevo LP. Siguiendo la linea pseudosuicida que les caracterizaba, advirtieron que esta vez no iban a sacar singles ni videoclips, y que los sonidos electrónicos estarían muy presentes en el disco. Pero las advertencias no fueron suficientes para adivinar lo que venía:»Kid A» era casi 100% electrónico. Las guitarras que antaño daban un poco de caña en el medio de tanta tristeza habían desaparecido. No sacaron single, pero tampoco sería posible, pues la sombra del ambient cubría todas las composiciones. Las influencias del progresivo alemán de los 70 eran evidentes.

Aún así, el disco vendió mucho, y gustar…, lo típico era oir «esta bien», «me gusta, pero….». Muchos aficionados al rock progresivo lo vieron con malos ojos, pues aparentemente la banda aprovechó el desconocimiento del género a nivel mainstream para fusilar deliberadamente fragmentos de aquí y allá, haciendo ver genialidad dónde solo había plagio. Polémicas aparte, no tardaron en sacar un disco con las sobras del anterior, «Amnesiac», esta vez con el aparato comercial tradicional, y un single que sonaba mucho a King Crimson. Hoy en día, ya muy pocos creen que la banda pueda superar algún día al mítico «OK Computer» .

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Proximamente, más…

Planetary a la española

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Mucho se ha hablado sobre la normalización del cómic/tebeo/bd en la cultura española. Que si en las bibliotecas públicas «Naruto» encabeza las listas de préstamos, que si las librerías generalistas dedican cada vez más espacio a los comics, que si las novelas gráficas con respaldo cinematográfico arrasan en ventas….

Eso todo está muy bien, pero, para una normalización definitiva, hace falta que el cómic patrio adquiera un atributo típico de aquí: La apropiación descarada de ideas foraneas. Si aquí tenemos nuestro propio Bowie, Bob Dylan (también tenemos Bowiedylan), Tool, «ER», «Anatomía de Grey», «Código Da Vinci», etc, etc, etc …. El cómic necesita casos similares para ser visto como un medio tan válido como los demás.

Para suplir esta grave carencia, aparece a la venta «Vórtice». El «material inspirador» de esta seríe es «Planetary» de Warren Ellis y John Cassaday. En aquella se nos cuenta una intrigante historia de conspiraciones a la vez que hace un recorrido por el imaginario de la cultura popular. Réplicas (por cuestiones de derechos) de superheroes icónicos se mezclan con monstruos japoneses, hombres de la selva o famosos detectives victorianos en tramas que incluyen secretos viajes a la Luna juliovernianos, computadores cuánticos, mundos paralelos y civilizaciones alienígenas milenarias. Pero «Vórtice» adapta la idea original a nuestra idiosincrasia: Aquí Superman, Sherlock Holmes o los viajes espaciales no pintan nada. En su lugar tenemos al Capitán Trueno, a Roberto Alcázar y Pedrín, Rajoy, Zapatero, Prestige, Marbella…. ¡¡¡Por primera vez la copia supera al original!!!!!

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La trama: Siglo XII. Tras una batalla que le cuesta la vida al Capitán Trueno, un objeto de extrañas y peligrosas propiedades se pierde en las profundidades de la «Costa da Morte». Año 2002. En las labores de taponado del hundido petrolero monocasco «Prestige», el objeto es recuperado clandestinamente. Año 2007. Sectores ultras de la derecha española ven en ese objeto la forma de recuperar, no solo el poder perdido en 2004, sino en la reinstauración del régimen. Pero tres personas unidas por el azar les pondrán las cosas difíciles….

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El Torres y Antonio Vázquez han hecho un trabajo genial. No puedo esperar por el segundo número. Aviso a los de Mondo Brutto: Si no le dedicais un artículo bien completito os pierdo el respeto.

«Vórtice» en El País

El otro Alan Moore

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La figura de Alan Moore es un referente fundamental para casi todo aficionado al cómic. Trabajos míticos como «Watchmen» y «V de Vendetta» lo han alzado en un pedestal de gloria y admiración tal que no son pocos los que hablan de él como «El mejor escritor de cómics de la historia», un revolucionario del medio que ha elevado este despreciado arte a cotas nunca antes vistas, etc, etc, etc….

No tengo nada contra Moore, de hecho me parece un espléndido escritor, pero esa mitificación a la que está siendo sometido me saca de mis casillas. Primero, porque elevar de tal manera a un artista sobre sus colegas deja una sensación de que en esa disciplina reina la mediocridad generalizada. Y segundo, aunque el título «World’s Finest» es imposible de adjudicar, hay muchos compañeros que le superan de largo en muchos aspectos de esta faceta artística, y por tanto, mejores candidatos para ese imposible puesto. En qué sentido Moore no es tan bueno? Aquí mis respuestas:

Géneros
A la hora de escribir una historia de «género», existen unos códigos establecidos a los que aferrarse. Autores posmodernos como los Hermanos Coen, Quentin Tarantino (en cine), Frank Miller y el mismo Alan Moore se han ganado su (merecida) fama analizando, deconstruyendo, retorciendo e incluso ampliando esos códigos genéricos. Al contrario que cierta fauna intelectualoide, no considero el material de género como naturalmente inferior al resto, pero una cosa es cierta: con los géneros es más facil impresionar al lector. Me explico: cuando tu historia está ambientada en universos fantacientíficos, épocas lejanas, entornos criminales, conflictos armados, etc, no hace falta prestar tanta atención a la construcción de personajes como, por ejemplo, para hacer charlar a dos personas normales en una cafetería, el espectacular entorno ya hace la mitad del trabajo a la hora de encandilar al lector. Por otra parte, dar profundidad psicológica a un personaje elaborado con grandes dosis de ficción es mucho más fácil que hacerlo de otro apegado a la realidad. No existen modelos reales con los que comparar al Joker, Dr. Manhattan o «V», sin embargo autores como los Bros. Hernandez, Crumb o Taniguchi tienen que lidiar con realidades bien conocidas por los lectores para obtener una crítica positiva.

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La gran mayoría del trabajo de Moore pertenece a un género con altas dosis de fantasía como es el superheroico. Obras como «From Hell» están más apegadas a la realidad, pero no pueden desprenderse de componentes fantásticos. Que yo sepa, la única obra de Moore totalmente libre de esos ambientes es «Un Pequeño Asesinato», buena, pero que no alcanza en su ámbito el calibre que «Watchmen», «V de Vendetta» o «La Liga de los Caballeros Extraordinarios» tienen en el mundillo de los superheroes.

En resumen: Moore produce obras grandiosas, pero en entornos temáticos que facilitan bastante el trabajo de un escritor.

Cerebro vs. Intuición
Probablemente «Watchmen» sea el cómic más milimétricamente planificado de la historia del medio . Era normal que Moore usara hasta dos páginas de guión para describir una sola viñeta. En esta magnífica obra, absolutamente nada era dejado al azar, el más pequeño de los efectos de la narración sobre el lector fue pensado de antemano. Capas y capas de significación hacen que, cada pocos años, los lectores rescatemos nuestro tomo de la estantería, emprendamos su relectura y descubramos cosas nuevas.

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Esa forma de trabajar, llamemosla «cerebral», da buenos resultados en ciertos tipos de historias, pero perjudica a otras. En «From Hell» o «Promethea» Moore lleva a su terreno estilístico conceptos tan intuitivos como la Magia, el Simbolismo o el Surrealismo. Incapaz de empapar a los lectores con esos conceptos de forma sutil, no le queda más remedio que teorizar. Los personajes de sus obras «mágicas» no se cansan de recitar las bases teóricas de esta disciplina. Queremos historias gráficas, no manuales ilustrados. Nadie se imagina a los personajes de «Un Perro Andaluz» recitando el manifiesto surrealista, ni a las protagonistas de «Mulholland Drive» conversando sobre la abstracción, sin embargo, el espectador, al ver dichas películas, siente esos conceptos, aún sin haber oido hablar de ellos anteriormente.

Especialmente grave es el caso de «From Hell». Además de la teoría que tenemos que chupar dentro del propio cómic, se hace indispensable leer la abultada sección de notas del autor para llegar a una buena comprensión de éste. Las anotaciones extensas no son raras en la edición literaria, pero normalmente se incluyen en reediciones de obras escritas originalmente para publicos en contextos históricos y culturales muy lejanos a los nuestros. O sea, es normal que «El Quijote», «La Divina Comedia» o «Ulises» estén muy anotadas, pero material actual, aun ambientado en otra época, no puede depender de esa manera de anexos explicativos.

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Las notas de «From Hell» nos hacen ver el tremendo trabajo de documentación que realizó el británico. Pero no nos engañemos, muchos autores de cómic se documentan tanto o más que él, pero no lo predican en textos de apoyo. Gigantes del género histórico como Bourgeon, Cothias o Hermann probablemente eclipsen a Moore en ese aspecto, y reflejan la buena documentación en el propio guión, con una carga teórica nula o la mínimamente necesaria.

Temas mágicos aparte. La dependencia de Moore de esta forma de crear tan intelectual hace que, muchas veces no capte el pulso vital de los personajes. Estos son psicologicamente ricos, pero su riqueza es más de manual de psicologia que de «a ras de suelo». Una dictadura fascista, un mundo al borde del apocalipsis o la Inglaterra victoriana son ambientes suficientemente frios para que su concepto de psicología cuele. Sus personajes pueden tener multitud de capas, pero solo las que él les ha adjudicado. No es capaz de imbuirlos de alma como hacen los Hernández, Carlos Sampayo o Hermann, por decir tres.

Concluyendo

Alan Moore se ha labrado su reputación a base de crear historias de narrativa compleja, exhaustivamente pensadas, ubicadas en contextos «exóticos» y respaldadas por conceptos «difíciles» con explicación incluida . Estas características son muy valoradas por el lector, pues dan una imagen tangible de que la obra que las contiene está muy trabajada. Sin embargo, el autor británico flojea en otros aspectos más sutiles e intuitivos. Un perfecto equivalente cinematográfico lo tenemos en Stanley Kubrick, un director obseso del control, capaz de entregar películas bellísimas (recurriendo casi siempre a los géneros) a base de insistir en plasmar sobre el celuloide exactamente lo que tiene en su cabeza. En cualquier fotograma de sus películas se puede apreciar el trabajo que hubo que realizar para su obtención. Sin embargo, se percibe cierto acartonamiento interpretativo en muchos actores cuando trabajan con él, además de un didactismo narrativo que saca a relucir la «miga» de los films, pero también deja a la vista los «engranajes» de éstos. Esos defectos vienen derivados del exagerado control de Kubrick sobre elementos que debería dejar un poco más al azar.

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En cualquier caso, deseo que a Moore se le quite un poco la tontería de la cabeza y vuelva (por enésima vez) a hacer cómics, y si son de superheroes y acompañado de buenos dibujantes, mejor que mejor.

Lo Mejor de 2006: Comics

Le toca ahora a los comics en esta serie de «Tops 2006». Como éste fue un año de abundantes reediciones, he decidido incluír en el top solo aquellas cuyas ediciones anteriores fuesen muy dificiles de conseguir o estuviesen incompletas. Así se quedan «fuera de concurso» cosas como los «Best of Marvel», «Agujero Negro», «Balas Perdidas», etc. Ahí va la lista:

  1. ”Locas”, de Jaime Hernández (La Cúpula): Es maravilloso cuando una obra de arte consigue imitar a la vida. Maggie, Hopey y Cia. son más reales y están más vivas que mucha gente que pulula por ahí fuera. Ultimamente, el título de «obra maestra» se concede de manera bastante gratuita. Este no es el caso.
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  3. “Breakdown”, de Thomas Ott (La Cúpula): Narración pura, surrealismo puro, terror puro…
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  5. “La Perdida”, de Jessica Abel (Astiberri): La mediocridad y el autoengaño abundan en los tiempos que corren, y Abel lo retrata a la perfección.
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  7. “Invisibles vol.3: El Reino Invisible”, de Gran Morrison, Philip Bond, Jay Stephens, Frank Quitely y otros (Planeta): El broche de oro para una serie mítica. Aunténtica «Anarquía para las Masas» .
  8. “Lupus”, de Frederik Peeters (Astiberri): Ciencia ficción fusionada con «slice of life». ¿Mezcla sacrílega? Puede ser, pero quiero más.
  9. “20th Century Boys”, de Naoki Urasawa (Planeta): Continúa el manga más premiado de los últimos tiempos. ¿Que se puede decir de él que no se haya dicho ya?
  10. “Periodo Glaciar”, de Nicolas de Crécy (Ponent Mon): Una nueva forma de ver la historia del arte.
  11. “Orión”, de Walter Simonson (Planeta): Ultimamente, Simonson opera en un discreto segundo plano, pero lejos de presiones editoriales sobre títulos estrella, está haciendo auténtico cómic de autor. «Orión» es una buena muestra de ello.
  12. “Los Muertos Vivientes”, de Robert Kirkman y Charlie Adlard (Planeta): Engancha más que la heroína. Una vez leídas las primeras páginas, ya no hay escapatoria.
  13. “Shade, El Hombre Cambiante”, de Peter Milligan, Chris Bachalo y otros (Planeta): Peter Milligan en la serie con la que se dió a conocer al mundo. Los autores aún no habían alcanzado su zénit creativo, pero aún así, dejaron huella.

Buenas historias con dibujos mediocres:
«Doom Patrol», de Grant Morrison y Richard Case (Planeta)
«Lady Snowblood», de Kazuo Koike y Kazuo Kamimura (Planeta)

Buenos dibujos con historias mediocres:
«Cita en Paris», de Enki Bilal (Norma)
«Catwoman: Si vas a Roma», de Jeph Loeb y Tim Sale (Planeta)
«Shanna la Diablesa», de Frank Cho (Panini)

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Material a reivindicar:
Los tomitos «Adventures» de Superman y Batman, o cómo un subproducto puede despuntar sobre las series principales.

Material a no reivindicar:
Joe Sacco.

Grave omisión:
El material de Muñoz y Sampayo publicado este año . Aún no lo leí, y seguro que acabaría en el top 10

Material de importación (Previews) a destacar:
“Seven Soldiers”, de Grant Morrison y Otros (DC)
“All Star Superman”, de Grant Morrison y Frank Quitely (DC)
“Godland”, de Joe Casey y Tom Sciolli (Image)
“Batman, Year 100”, de Paul Pope (DC)
“Doc Frankenstein”, de Watchowsky Bros. y Steve Skroce (Burlyman Ent.)
“Shaolin Cowboy”, de Geoff Darrow (Burlyman Ent.)

Shaolin Cowboy

NeuroHabitat

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Auriculares, cine en casa, Tamagotchis, consolas portátiles, un televisor por persona, inmensas biblio/musico/videotecas unipersonales,compras on-line, comida a domicilio … Nos estamos aislando.¿En que acabará todo? Lo pueden ver en NeuroHabitat de Miguel Angel Martín. Con un estilo limpio y minimalista (como siempre), nos muestra la pesadilla final intramurana en el día a día de un individuo que tiene dificultades para recibir en persona al pizzero (como alguien que yo me se), prefiere el sexo via internet antes que en vivo, y se pasa la noche de año nuevo sin contestar al teléfono, cenando McDonalds y jugando a la consola. Si tienen tendencias aislacionistas, leanlo y dejen que el terror les invada, seguro que saldrán más.

Superman Returns, pero de verdad

En estos tiempos cinematográficos todos sabemos lo que es una secuela y lo que es un remake, pero ¿Pueden existir pelis que sean ambas cosas a la vez? Pues Brian Singer nos demostró que si con la insulsa «Superman Returns».

Paralelamente a esta tonta resurreción cinematográfica, dos genios del comic como son Grant Morrison y Frank Quitely relanzan al Hombre de Acero en la soberbia «All-Star Superman». Tomando elementos de las anteriores versiones del personaje, pero centrandose en la etapa de los años 50, estos autores nos presentan un coctel explosivo en el que caben lo épico, lo bizarro y lo lisérgico.

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El argumento base de la serie consiste en que el genio del crimen Lex Luthor tiende una trampa al Supes de forma que nuestro heroe termina envenenado por dosis masivas de radiación solar. Consecuencia: A Superman le queda un año de vida, y tiene que dejar todo atado y bien atado antes de su muerte. A partir de esta premisa ¿Qué se nos ofrece? Todo y más: ciencia ficción, Superman vs. Lois, paranoia psicotrópica, Superman y Lois «consumando», Lois Superwoman por un día, Superman vs. Zeus y Atlas, física cuántica, Jimmy Olsen travestido, kriptonita negra, Jimmy Olsen vs. Superman, Luthor condenado a muerte… buff, y eso que solo han salido cinco entregas!!!!

sas2.jpg Por otra parte, esta serie rompe la molesta tendencia de adaptar las viñetas a lo que se ve en la película de turno: Si el Superman filmico tiene una complexión estilizada y lleva capa larga y «S» pequeña en el pecho, el «All-Star» es una mole de músculos, con capa corta y una «S» que casi le llega a la cintura. La fortaleza de la soledad, al viejo estilo, con todos sus trofeos bizarros y nada de cristalitos. Metrópolis, futurista/minimalista (fuera Art Decó). Y sobre todo: Luthor es un genio aterrador y no un especulador inmobiliario. Esto no es un subproducto derivado del film, va muy por encima de él.

Los autores: Bien, como de costumbre. Esta vez se han centrado en ofrecer un producto divertido e imaginativo, dejando de lado disgresiones sociales y metafísicas. Quizás el dibujo de Quitely se vea un poco resentido por los plazos de entrega, pero, estamos hablando de un dibujante de muy alto standing. A nivel de planificación, (muy muy) pocos pueden hacerle sombra, sus diseños de vestuario son geniales, y empaña todo en un ambiente lisérgico inimitable. La falta de fondos en alguna que otra viñeta molesta mas bien poco ante tal cúmulo de virtudes.

Peleándose por  (super)Lois a (super)pulsos

En resumen: Lo mejor del personaje desde la etapa Byrne (en cómic) y la serie animada de Paul Dini y Bruce Timm (en TV). Es de suponer que Planeta la sacará en breve en España, así que, no se la pierdan!