Cine de Verano (I)

El calor no es compatible con el uso intensivo de las neuronas. Nada mejor para dejarlas reposar que una sesión de blockbuster veraniego. Les dejo unas reseñas telegráficas de lo que he ido viendo. Alego en mi defensa que no siempre ha sido en una sala de cine (ya me entienden..)

Transformers (2007, Michael Bay)
Nostalgia al poder!!!. Spielberg sabe comprar licencias, pero no siempre las deja en manos adecuadas. Por culpa de Michael Bay y sus movimientos de cámara «a la parkinson», la mayoría del tiempo vemos a amasijos de hierros borrosos en lugar de impresionantes robots. De todas formas, la «must see» de todo friki que se precie, y con la escena final de un blockbuster más bizarra en lo que va de siglo: show

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TMNT (Teenage Mutants Ninja Turtles) (2007, Kevin Munroe)
Repito: Nostalgia al poder!!! El hit de entredecadas 80/90 vuelve con la cara digitalmente lavada y la misma dosis de tontería. Algunos dicen que la animación es muy de «directo a DVD»; puede ser, pero la cinematografía esta muy currada: New York nunca ha sido tan jungla de cemento como en esta película, y las escenas de acción son muchas y muy bien realizadas. Solo por eso merece un vistazo.

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1408 (2007, Mikael Håfström)

La enésima película basada en relato corto de Stephen King. Habitación de hotel embrujada. Mala de coj.. . No pierdan su tiempo.

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Next (2007, Lee Tamahori)
Con los relatos de Philip K. Dick han hecho auténticas barabaridades en Hollywood, pero esta se lleva la palma. No la salva ni la potente Jessica Biel. La peor peli que he visto en lo que va de año.

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28 Semanas Después (2007, Juan Carlos Fresnadillo)
Fresnadillo haciendo las Américas (mejor dicho, las Inglaterras) con una secuela en algunos aspectos superior al film original. Su condición de «turista cinematografico» nos ha hecho ver Londres mejor que muchos realizadores londinenses. El paralelismo entre lo que pasa en el film y la situación de Irak me parece un poco forzada, pero eso no anula los dardos envenenados que lanza al estamento militar de los EEUU. Ultimamente el genero «zombie» está de racha.

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Continuará…

Ejercicio de Imaginación

Un argumento frecuentemente utilizado por los puretas literarios para defender la clásica escritura sobre los medios visuales, es que los libros ejercitan la imaginación: Mientras lees una historia, la estas recreando visualmente en tu cerebro, no como en el cine o el cómic, donde te dan todo hecho y limitan tu desarrollo creativo.

Estos señores no se dan cuenta de que, para tener imaginación, hay que cultivarla, sin una adecuada educación visual, nuestras interpretaciones serán bastante mediocres, poca cosa comparado con lo que nos puede ofrecer un profesional del arte. Visto desde esta óptica, los medios visuales aportan ingente material al almacén imaginautico, mejorando incluso nuestras habilidades para recrear universos literarios.

Les propongo un experimento. Dejo la detallada descripción de una escena a toda página del New X-Men 121, escrita por Grant Morrison. Tras leerla, recreen la imagen en su mente y comparenla con la interpretación del (genial) dibujante Frank Quitely, pulsando sobre el link ¿Cual les gusta más?

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Viñeta 1 Dibujo a página completa. Jean está en la mente de Cassandra. Plano largo desde detrás de ella, en el que se la ve en una playa de aspecto miserable rodeada a los 3 lados por altas y oscuras paredes de bloque. En el mar, dominando la imagen, se encuentra una enorme torre. Oscura y opresiva, aparenta un “faro de los condenados”. La torre está rodeada por una estructura que parece una mezcla entre una gigantesca caja torácica destrozada y un montón de letras y símbolos desordenados. Focos de vigilancia sondean la aislada edificación. Al borde de la playa se pueden ver soportes de madera en forma de X conectados entre si por alambre de espino, como en el desembarco de Normandía. Se respira un ambiente opresivo, de estado policial tiránico. En los márgenes de la playa flotan esqueletos de barcas, sucias y con la madera podrida. Todo aquí está bañado del surrealismo simbólico de los sueños.

Grant Morrison, New X-Men #121

Daft Punk’s Electroma

Si algo tienen en comun todas las estrellas (y estrellados) de la música popular, independientemente su calidad, ideología, estilo, destreza instrumental…, esto es la egolatría. Esta cualidad tan «de nuestros días» alcanza sus cotas más altas cuando a alguno de estos «narcisos» se les da por sacar una pelicula, tradicionalmente con resultados artísticos catastróficos. Electroma2
Los electrodivos Daft Punk no iban a ser menos que Pink Floyd, Prince o las Spice Girls. Recientemente se sacaron de la manga el mediometraje «Daft Punk’s Electroma«, del que son directores, guionistas y protagonistas (esto ultimo solo cómo personajes, pues los actores son otros), ah, y cuales John Carpenter o Steven Spielberg, su nombre aparece en el título en forma de genitivo sajón. Pero la gran diferencia entre esta pelicula y las del resto de su género es que, a pesar de supuestamente estar basada en el disco «Human After All» del duo francés y carecer de diálogos (solo música)… la banda sonora no contiene un solo tema de Daft Punk!!!!!!.

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El argumento es muy sencillo: dos robots, que viven en un mundo de robots (¿el nuestro?), quieren ser humanos. Para contarnos esto, los DP recurren a la técnica que les hizo célebres en el mundo de la música: el plag.., quiero decir, sampleo. Así, la película esta formada por escenas «inspiradas» por Gus Van Sant, Stanley Kubrick e incluso un poquito Carpenter, quedando la cosa bastante resultona. Ciertas secuencias consiguen provocar una buena dosis de extrañeza e incluso un puntito de angustia existencial. Ayuda bastante a crear este ambiente la esplendida banda sonora, que combina fragmentos de música clásica con temas de Brian Eno (ojo a su escena), Todd Rundgren o Curtis Mayfield.

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A pesar de todos sus defectos, son este tipo de «salidas de tarro» las que hacen seguir amando a Daft Punk por los siglos de los siglos.

Trailer

Megatrón… y la doble moral

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A todo el transfandom nos ha sorprendido que, en la recién estrenada película de estos robots gigantes, el mítico Megatrón se trasformarse en avión en vez de en pistola. Shia LaBeouf (el prota humano) nos explica el polémico cambio en una entrevista concedida a la revista «Imágenes«: Al parecer, los responsables de la peli pensaron que, en los tiempos que corren, resulta irresponsable hacer flipar a los niños con un robot que se transforma en un arma de fuego, que además se venderá como muñeco.

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Así, Megatrón pasa a transformarse en un avión basado en un prototipo diseñado por la Fuerza Aerea Norteamericana. Según palabras de LaBeouf: «Ni siquiera la CIA lo ha visto. Nos permitieron filmar a este avión desde ciertos ángulos para poder utilizarlo en la película, porque cada vez que se estrena una película de Michael Bay aumenta el número de reclutas en Estados Unidos».

Reflexionen…

Síntomas del Apocalipsis (I): iPhone

Allá por el año 1968, Jean Baudrillard nos avisaba en su ensayo «El Sistema de los Objetos» de que, en esta sociedad, el significado de un objeto iba más allá de su funcionalidad. ¿Qué nos dice un Mercedes acerca de su propietario? ¿Que le da la capacidad de desplazarse a grandes distancias?…, no, más bien nos dice que el fulano maneja pasta. Así, en un proceso de alienación y autoengaño, depositamos cada vez más cualidades personales en las cosas que poseemos: Si quiere ser rico, cómprese un Mercedes, aunque sea mediante una hipoteca a 10 años; si lo que quiere es adherirse a una ideología, ciertas tiendas disponen de un gran surtido … en forma de camisetas estampadas. En resumen: somos lo que consumimos, y si no consumimos, no somos.

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En los últimos años, esta situación ha sido llevada al paroxismo con la electrónica de consumo. Cada poco sale una cámara, videoconsola o teléfono móvil supuestamente superior en prestaciónes a todo lo existente en el mercado, que realmente aporta un aumento de calidad mínimo a nivel sensible. Nadie va a notar la diferencia entre cuatro y ocho megapixels; la diferencia fundamental entre la PS2 y la PS3 es que la última funciona en alta resolución, pero la gente la desea a pesar de no disponer de un televisor «1080»; hay que cambiarse de movil cada vez que les incorporan una nueva funcionalidad, aún a sabiendas que, hasta ahora los móviles han demostrado funcionar pésimamente como cámaras, reproductores de video… y como teléfonos!!! . A pesar de la vacuedad de los «avances», la masa se abalanza sobre estos productos como si contuvieran parte de sus almas. ¿Qué aporta entonces el gadget a su comprador? Más que nada, el hecho de TENERLO.

Hace unos días, ciertas personas han alcanzado el Nirvana en este sentido con la adquisición del ya célebre iPhone. Un teléfono móvil que, con menores prestaciones que muchos a la venta, es también más grande y caro, además de que ata al dueño a un contrato de larga duración y condiciones económicas lamentables. Eso no ha impedido que en USA se formasen tremendas colas en las tiendas y se haya llegado a pagar cantidades astronómicas por un puesto privilegiado en ellas. El significado funcional ha desaparecido, y el significado simbólico se ha reducido hasta el punto de que el objeto es un fin en si mismo. Si compro un Mercedes, SOY rico; si compro «La Divina Comedia«, SOY culto; si compro un iPhone, TENGO un iPhone.

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PD: ¿Un post de este blog sin alguna recomendación (sub)cultural? No puede ser. Así que, ahí va una: El episodio de South Park sobre el iPhone. ¿Que no existe? Creanme, Trey Parker y Matt Stone no dejarán pasar la oportunidad, como no lo hicieron con la PSP y la Wii.

Kemonozume

Durante más de 1000 años, la escuela Kifuuken ha mantenido a raya, de forma clandestina a los «Comedores de Carne», seres de apariencia humana que, en momentos de gran excitación, no pueden contener terribles transformaciones ni el ansia de devorar gente. Toshihiko, uno de los más experimentados miembros del clan, se enamora de Yuka, una chica que resulta ser una comedora de carne, además de la principal sospechosa del asesinato de Juzo, lider del clan y padre de Toshihiko.

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Así arranca «Kemonozume«, una serie anime que tiene como principal responsable a Masaaki Yuasa, perpetrador de la genial «Mindgame«, aunque la mayoría de ustedes conocerán más su trabajo como director de animación y diseñador del hit animado «Shin-Chan«.

El argumento les sonara a manido pastiche postmoderno inspirado en «Romeo y Julieta«, tipo «Underworld«. Basta ver un solo episodio para darse cuenta que esta serie va mucho más allá de eso. Además del sustrato cultural nipón,en ella se mezclan magistralmente conceptos propios de gente como Shakespeare (inevitable), Marques de Sade, Nietzsche, Freud, Kafka, o Cronenberg.

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Los protagonistas de la historia se mueven en un mundo, más que hostil, tremendamente indiferente, en el que los que ostentan el poder se sirven de los deseos y esperanzas de los que no lo tienen para manipularlos en beneficio propio. ¿Es posible sobrevivir en este mundo rechazando la ambición y las ansias de poder?. En estos tiempos en los que prima la rapidez, la inmediatez y el cambio constante ¿Sigen teniendo sentido las tradiciones? ¿Han de aceptarse incuestionablemente todos los avances pensados para mejorar nuestra vida?. Estas cuestiones y otras como la relación indisoluble entre sexo y muerte o la lucha constante entre los instintos y la razón dotan a esta serie de una densidad que no va reñida con grandes dosis de humor y acción.

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El estilo gráfico de la serie sigue la «linea Yuasa»: muchas veces, lo que vemos en pantalla se parece más a un boceto expresionista trazado sobre una servilleta que a un producto anime que ha pasado por toda la maquinaria de producción industrial. Ese aspecto desgarbado y lleno de defomaciones es la principal arma para crear una cinematografía «alucinada», que guarda ciertos parecidos con la genial serie «Aeon Flux» de Peter Chung. Además demuestra que no es necesaria una pulcritud geométrica para componer espectaculares coreografías de acción.

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Si solo van a ver una serie de anime en este lustro, elijan esta (bueno, o «Paranoia Agent«)

Bienvenido al Mundo

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Miguel Brieva es un autor tan brillante como dificil de seguir. Sus demoledoras viñetas se reparten en multitud de publicaciones más o menos conocidas: El Jueves, Dinero, Mondo Brutto, TOS, Humo ….

Si, como a mi, les resulta dificil rastrearle por el maremagnum editorial, no duden en hacerse con «Bienvenido al Mundo«, un bonito libro que, además de recopilar una buena muestra de su trabajo gráfico, viene repleto de definiciones y citas en las que el sevillano expone su visión del mundo.

El estilo de las entradas de esta atípica enciclopedia (Universal Clismón), oscila entre lo directo y a la vez difcil de admitir para ciertas personas…

Capitalismo, sistema económico y político que rige el mundo en la actualidad, y que se caracteriza por la consagración de la mercancia como valor único y absoluto, por encima de cualquier otra consideración humana, natural o espiritual.

Nación, acotamiento artificial que somete a una población a un territorio con el propósito de que ésta sea más facil de gobernar, gestionar, manipular y dominar

…lo absurdo/paradójico…

Masa, acumulación de individuos en la cual cada uno de ellos declina su conciencia propia en favor de un comportamiento irracional colectivo. No obstante, se pasan buenos ratos en su interior, y a menudo es adictiva.

Pobreza, la pobreza máxima es la absoluta incapacidad para adquirir nada. Si alguna vez hubiera un hombre sobre la tierra que llegara a poseerlo todo: hombres, mares y continentes, ése sería el hombre más pobre de todos los posibles.

… o el uso del humor negro para definir la condición humana.

Conciencia, esencial región del corazón y la mente humana, y rectora del comportamiento moral que, al ser ignorada, permite al individuo hacer lo que le viene en gana como le venga en gana sin dejar de sentirse por ello como la mejor de las personas

Monstruo, ser terrorífico que inventan las personas para olvidar el ser terrorífico que habita dentro de ellas.

En esta ocasión, y pese a que experiencias previas hacían temer lo peor, los de Reservoir Books se han portado con un precio bastante ajustado que hace, si cabe, más obligatoria la presencia de esta joyita en toda cafetería, sala de espera y mesita de noche. No se lo pierdan.

Para terminar el post, y ya puestos a «tomar prestado» material del señor Brieva de forma descarada, aquí les dejo una viñeta de su autoeditada revista «Dinero«, como perfecto ejemplo de la idiosincrasia de este gran autor.

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AVISO A NAVEGANTES

Por problemas administrativos, este blog tuvo que ser reubicado. A partir de ahora deja de ser accesible via «paxina.de/intramuros». Si fueron capaces de llegar hasta aquí, cambien sus bookmarks a http://intramuros.es y corran la voz.

Perdonen las molestias

El Reino

Corría 1994. El impacto que dejó «Twin Peaks” en el panorama televisivo aún era reciente. En Dinamarca, un joven y avispado director llamado Lars Von Trier lleva unos años agitando la aletargada escena cinematográfica del país. Cada película que saca viene acompañada de puestas en escena poco convencionales, manifiestos cinéfilos y declaraciones incendiarias que no dejaban a nadie indiferente. Tras una experiencia previa en el medio televisivo (“Medea”, 1987) entrega la hoy en día culterana miniserie “Riget” o “El Reino” en español.

Las apariciones de una niña fantasma dentro del enorme Hospital del Reino son la excusa para que conozcamos los más bizarros personajes que lo habitan. Una anciana espiritista que intenta colarse en el hospital aduciendo falsas enfermedades, un médico de plantilla que vive en los sótanos del hospital sin que nadie lo sepa, un estudiante que lleva su gamberrismo hasta la profanación de cadáveres o un médico capaz de transplantarse un hígado canceroso en pos del avance científico son algunos de los seres que pululan por ese vasto, sofocante y aterrador micromundo.

Aunque no tengo mucha experiencia en teleseries hospitalarias, puedo atestiguar que en ésta, la crudeza de las escenas en la sala de operaciones es acojonante. Ya impresiona bastante ver como a un paciente le abren el cráneo y le hurgan en los sesos, como para que los ejecutores de la operación se pongan a discutir nerviosamente entre ellos por cuestiones personales. La profesión médica no queda muy favorecida en la serie: los médicos importantes del “Reino” forman una logia para protegerse mutuamente en casos de negligencia, y, la mayor parte de ellos anteponen su gloria personal a la atención a los enfermos.

Ya se podía ver en esta serie la aplicación de algunos de los preceptos del movimiento Dogma 95, cofundado por Von Trier al año siguiente: cámara en mano, filmación en escenarios reales y con luz ambiental se unen a prácticas menos “dogmáticas” como el uso de filtros para la imagen o recurrir a artificios genéricos. En todo caso, la forma de filmar del danés contribuyen de sobremanera a crear ese ambiente viciado que domina esa mole de hormigón llena figuras en bata blanca y con 30 Km de túneles en sus sótanos.

“El Reino” cuenta con una segunda temporada realizada en 1997, que estoy deseando ver, pero como sabrán, a veces la mulita no corre lo suficiente. Hace una o dos temporadas, los americanos sacaron un remake al que tuvieron la desfachatez de llamar “Stephen King’s Kingdom Hospital”, que por puro morbo, acabaré «videando». Dudo mucho que consigan reproducir la bizarrez y el tono irónico que imprimió Lars Von Trier al original.

«El Reino» en TrendeSombras

Palme D’or(opel)

Se celebra estos días el Festival de Cine de Cannes, el más importante del mundo en lo que a impacto mediático, negocios y glamour se refiere, pero ¿Y de cine … qué?

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En un mundo en el que los costes de producción de un film se han reducido enormemente respecto a la década pasada y los trabajos de postproduccíón se han simplificado muchísimo con la única ayuda de un simple (pero ahora potente) PC, da la impresión de que el festival no ha conseguido adaptarse a los tiempos que corren. Tiempos en los que, no solo están surgiendo multitud de nuevos e interesantes realizadores, sino que también nuevas cinematografías en países hasta ahora sin tradición fílmica.

Mientras estas nuevas propuestas tratan de introducirse como pueden en las secciones paralelas, en la sección oficial acogen incondicionalmente a una élite de realizadores, muchos de ellos ya en sus horas bajas, meten alguna que otra superproducción americana en plan promocional, y si queda sitio, dejan pasar a algun nuevo valor, siempre y cuando hubiera participado en otros festivales, quizás menos famosos pero más arriesgados. Cada dos por tres el concepto de «deuda» arruina el palmarés: Cierto cineasta pasa años de excelencia cinematográfica pero de sequía en lo que a premios se refiere. Entonces llega un punto en el que los cabecillas del evento se dan cuenta de que hay que galardonar a fulanito, pues dejarlo sin reconocimiento con su historial queda muy feo. Así fulanito se lleva la Palma de Oro por la película que estrena ese año, que seguramente no sea de lo mejor que ha hecho, y además deja sin premio a fulanito II, que si entrega una obra maestra. Pero el damnificado que no se preocupe, dentro de x años, cuando esté acabado, le premiarán por su última tontería, y así ad infinitum….Sirva como ejemplo «El Viento que Agita la Cebada» de un ya cansino Ken Loach, que se alzó con el máximo galardon el año pasado.

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Otro tema bastante chungo es el de la autocomplacencia. Entre los films a competición abunda el cine de denuncia. Pero, hay una subcategoría de este cine que suele brillar en los premios, me refiero a estas peliculas en plan «miren en que mierda de país vivo, no como Francia, que es genial». Resulta vergonzoso que «Fahrenheit 9/11» llevase la Palma de Oro el año en el que competían «Oldboy», «Tropical Malady», o «La Niña Santa». Ver para creer. «Elephant» es una película brillante, pero jamás llevaría premio si no estuviese inspirada en la matanza de Columbine. Este año tenemos otro caso para dar la nota: «Persépolis», la autobiografía animada de la iraní afincada en Francia Marjane Satrapi, en la que cuenta su infancia y juventud en su represivo pais natal. El film se desarrolla mayoritariamente en Irán con fotografía en blanco y negro, pero al final, cuando la protagonista llega a Francia la pantalla se llena de color. Solo por eso sus posibilidades de llevarse algo crecen considerablemente.

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Ya nos han contado mil y una veces que los nazis fueron muy malos, que en EEUU son muy fachas, y que en muchos paises musulmanes viven todavía hoy en un régimen medieval, pero por ahí hay escondidas ciertas películas que hablan de enfermedades endémicas de este nuestro mundo burgués bienpensante como son la envidia, la ambición,la hipocresía y la vanidad, que generan insatisfacción y amargura en el mundo acomodado a la vez que explotan al resto del planeta. Pero claro, es más cómodo oir a Michael Moore pedir perdón por ser americano que mirarte a los pies y reflexionar que las zapatillas de deporte que llevas fueron cosidas por esclavos infantiles en paises que, con el dinero que te has gastado en tu flamante televisor de pantalla plana podrían comer familias enteras durante meses. Michael Haneke, David Cronenberg o Pedro Costa pertenecen al grupo de mimados del festival, pero mientras no adapten su discurso a la mentalidad burgesa, se tendrán que conformar con premios de consolación.

En pocas horas conoceremos a los ganadores de este año, se dice que Wong Kar Wai la ha pifiado bien, y que Kusturika se ha asentado definitivamente en el reino de la mediocridad, pero no duden que les acogerán con los brazos abiertos la próxima vez.