Antes de nada, feliz 2007 a todo el mundo.
Para empezar el año, voy a ejercer un poco de profeta pop, y construir una pequeña lista de las cosas que empiezan a oler a rancio, pero al final del año ya casi no podremos soportar (y no!!, no me equivocaré!!!). Alla vá:
Youtube: Que comodo para los blogueros es postear un video de Youtube con un texto mínimo. Pero el tema ya está empezando a saturarse, y cada vez cuesta más decidirse a darle al play. Las chorraditas cansan. Y por favor: NO MÁS PARODIAS DEL ANUNCIO DE BRUCE LEE!!!!
Marketing vírico: Vale, puede ser más efectivo que un anuncio convencional, pero solo para vender politonos. O acaso alguién ve más la MTV desde el “Amo a Laura”, o se siente más concienciado con el hambre en el mundo tras el “robo” de la silla de ZP?. “Serpientes en el Avión” hizo uso de este tipo de publicidad y se llevó un hostiazo en taquilla. Cuanto tiempo más se fiaran los contratantes de publicidad en esto para (no) vender sus productos?.
La Máquina de la Verdad: Pocas cosas más estimulantes te puede dar la tele hoy en día que saber a ciencia cierta que Dinio se tiró a 137 mujeres en un verano. Pero dos personajes sometidos al cacharro cada dia hace que pronto se acabe lo interesante y empiezen a meter grandes hermanos olvidados o miembros de la famila Ostos. Propongo una innovación para evitar caídas de adiencia: propinar electroshocks cada vez que salga una mentira.
Los Blogs: Podría decir que los Blogs son como el culo, todo el mundo tiene uno. Pero estaría mintiendo, hay gente que tiene cuatro o más. Sin datos en la mano, me atrevo a pronosticar que este año pueden alcanzar la masa crítica, o sea, que haya más blogs que internautas. Los síntomas: yo tengo uno.
Nintendo Wii: Tras la orgía publicitaria, la verdad saldrá a la luz. Timidamente ya se habla de la imprecisión del mando Wii, de que la mayoría de los juegos se pueden jugar con el control tradicional, etc,etc. Si el Wii-movimiento se puede sustituir por un botón ¿Donde está la revolución?
Transformers Revival: El lanzamiento de “Transformers: The Movie” en verano reubicará el fenomeno del overground al mainstream. Los fans renegarán. Aparecerán más camisetas de los Autobots en la basura que hace unos años aparecieron del “Planet Hollywood”.
Jodorowsky: Con el fenómeno de la Psicomagia, está sacando libros como churros, y en todos cuenta lo mismo. Le auguro un futuro PauloCohellil: quemadísimo pero forrado.
Cine de Animación en 3D : Bueno, esto ya está muy quemado, pero el mas que posible fiasco (cuentan por ahí) de “Shrek 3” puede rematar el asunto.
Y de propina, tres fenómenos que crecerán este año:
El “Hype”: Franz Ferdinand iban a salvar la música, pero la cosa les duró un año. Anteriormente, The Strokes duraron un poco más, pero este año Arctic Monkeys aguantaron solo unos meses en el Olimpo. A los que vengan, que aprovecen su semanita de gloria.
Politonos: El unico futuro posible para las discográficas.
Trankimazín: En los tiempos que corren la tila, la valeriana y la maría hacen menos efecto que el agua fría. Este medicamento de graciso nombre y popularizado en toda consulta de médico de cabecera tiene la clave para solucinar el “malestar en la cultura”.

Me cuesta confesarlo, pero es la verdad: Leer a Chuck Palahniuk me empieza a resultar cansino. El autor de “El Club de la Lucha” tiene cosas muy interesantes que decir, pero las dice siempre de la misma forma. Palahniuk nos habla de nihilismo, y de la autodestrucción como única forma de realización en los tiempos que corren, pero lo hace con fórmula, y a veces en “piloto automático”, dejándole esta situación a medio camino entre el grupo de escritores “peligrosos” (en el contenido) y el de escritores de best-sellers (en la forma).
Este año sacó “Fantasmas”, una novela en la que los (meta)relatos que escriben sus protagonistas cubren la mayor parte de sus páginas. La anunciaban como su nueva “novela de referencia”, pero la verdad, me pareció bastante irregular. Algún cuento me pareció genial, como el dedicado a un truculento accidente masturbatorio, pero la mayoría me resultaron demasiado artificiosos, sobre todo para un escritor que se confiesa admirador del minimalismo literario.
no necesita montar ficciones para expresar sus ideas, y eso le sienta muy bien. Entre las páginas del libro podemos encontrar montones de anecdotas en las que se basó para escribir sus novelas, así como los efectos de éstas sobre la realidad: Por poner un ejemplo, un admirador le explicó que trabajando de camarero en un restaurante de lujo, consiguió que Margaret Tatcher se tragara su semen, mezclado con la crema de champiñones que pidió (¿Demasiado bonito para ser verdad?). Dedica también bastante espacio para contar historias personales, siendo especialmente divertidas y a la vez siniestras aquellas en las que se pone a si mismo como conejillo de indias de experimentos bizarros, como la crónica de su viaje hacia la consecución del “cuerpo perfecto” (ayudándose de todo tipo de sustancias), explicando detalladamente el encogimiento de sus testículos, o como el deseo sexual es poco a poco sustituido por “el orgasmo que se siente al levantar cada vez mas peso”.



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