David

Citas Pop (XXII): Profecías

betamax 

“Non Compredes Betamaqs”

Agnes la Chalada en “Buenos Presagios
de Neil Gaiman y Terry Pratchett.

Profetisa del siglo XVII tan precisa y adelantada a su tiempo que la tomaron por loca.

Electronic Music for Dummies (II)

He aquí la prometida lista de discos de iniciación a la electrónica. Les recuerdo que esto no va de “lo mejor de…” ni “los más influyentes” (aunque alguno haya). Simplemente son 10 buenos álbumes que en mi opinión suponen un perfecto punto de partida para aquel que quiera meterse en el mundillo. Por supuesto, es una selección personal en la que se representa la electrónica que a mi me gusta, y las omisiones son evidentes. Podrían hacerse miles de listas tan o más válidas que esta (siéntanse libres de comentar). Allá va:

Can - Tago MagoCan – “Tago Mago” (1971) 
No se me tiren a la chepa antes de tiempo. Sé que a este mítico LP la etiqueta de música electrónica le queda un poco rara (aunque algo haya), pero quien comprenda y congenie con su naturaleza  puede calificarse como predispuesto para escuchar casi todo lo electrónico que le venga encima. Porque en “Tago Mago” manda el ritmo. Esas cadencias presentes de principio a fin de cada uno de los largos temas, ese Damo Suzuki en trance emitiendo frases en bucle… Música ejecutada con instrumentos “reales” (en su mayor parte), pero su esencia está muy cerca de la música hecha con máquinas que estaba por venir. Un excelente material de “iniciación y paso”.

Can – «Oh Yeah»

NEU!NEU! – “NEU!” (1971)
Más Krautrock, mas elemento electrónico y más atención en las estructuras rítmicas. Aquí no solo manda el ritmo, sino que lo acapara todo. Un álbum y una banda cuyas contribuciones a la música en general y a la electrónica en particular tuvieron un valor incalculable, y siguen sonando tan actuales como hace ya casi 40 años.

Neu!- Hallogallo (Neu!) 

battles-mirroredBattles  – “Mirrored” (2007)
Vamos con uno más moderno. Math Rock, la fusión instrumentos/maquina sigue presente, pero este disco nos muestra como ha evolucionado el modo de crear estructuras rítmicas y de manipular el sonido de instrumentos físicos mediante cachivaches cableados. Si todavía le tienen miedo a la música sin guitarras, aquí aún hay bastantes, pero con una mentalidad que tiende a lo electrónico.

radiohead - kid ARadiohead – “Kid A” (2000)
Los Radiohead se metieron de lleno en el ajo electrónico con este disco. Tuvieron el atrevimiento de ofrecer al mundo mainstream hallazgos propios de la electrónica más experimental. Si les gusta “Kid A” atrévanse a ir un paso más allá: Autechre, Boards of Canada, Plaid

Radiohead – Idioteque 

333Venetian Snares – “Rossz csillag alatt született” (2005)
Brasa Breakbeat, Drill’n’bass, Breakcore  o como quieran llamarla, con la genial particularidad de Aaron Funk de combinarla con clásica contemporánea húngara. Si quieren caña pura y dura, investiguen entre la extensa obra del autor. Si desean conocer los orígenes del Breakbeat, no dejen de escuchar “Richard D. James Album” y “Come to Daddy EP”, donde Aphex Twin sienta las bases del género.

Venetian Snares – Hajnal

Tender_Buttons-Broadcast_480Broadcast – “Tender Buttons” (2005)
Una buena muestra de música Pop por la vía de la electrónica avanzada. Máquinas del presente que evocan el pasado. Podría sonar sin problemas en la radio, pues no se trata de música “difícil”, pero nada, el mainstream nos sigue bombardeando con lo de siempre.

Broadcast – Corporeal

Gui Boratto - ChromophiaGui Boratto – “Chromophobia” (2007) 
Un CD muy variado y accesible con algún que otro puntazo minimal (“Mr Decay”, “Shebang”) y mi canción “alegradías” favorita: “Beautiful Life”.

Gui Boratto – Beautiful Life

clark_totems_flaresClark – “Totems Flare” (2009)
Pura fiesta de ritmos. Desde que borró el “Chris” de su nombre artístico, el señor Clark sorprende en cada trabajo. Esencia IDM, pero también sirve para bailar.

Clark – Growl’s Garden

aphex-twin-chosen-lordsAFX – “Chosen Lords” (2006)
Richard D. James (más conocido como Aphex Twin) usando su “alias analógico” para este recopilatorio de su serie de maxis “Analord”. Joyita del Braindance, donde usa cacharros “de antes” para componer genialidades tanto a nivel rítmico como melódico. Si les gusta investiguen a Ceephax, The Gasman y todo lo que salga del sello Rephlex.

AFX [analord4] – Crying In Your Face

dan_deacon-bromst-coverDan Deacon – “Bromst” (2009)
La música electroacústica nunca ha sido tan tomado a pitorreo. El chalado de Deacon quita hierro a un estilo bastante asociado a la música “culta” contemporánea añadiéndole voces pitufadas y melodías tipo organillo de juguete, pero tratadas a su manera.

Esto es todo. Espero que a los interesados les sirva de algo.

La Red Social

la-red-social-poster

La comentadísima nueva obra de David Fincher me ha parecido excelente. Del relato de la génesis de Facebook en clave de tragedia griega (con sus puntazos humorísticos) se pueden extraer una serie de conceptos claves para entender el presente. Así lo vi yo:

Necesidad de sobresalir: Muchos (incluido el propio Zuckerberg) han criticado la película porque da a entender que Facebook fue creado para impresionar/reconquistar a una chica que ni siquiera existe en la realidad. Mal interpretado. El recurso narrativo del fracaso sentimental que  inicia la reacción en cadena creativa más bien pone de manifiesto un comportamiento generalizado en esta sociedad obsesionada con el éxito: Queremos compensar nuestra mediocridad “multidisciplinar” y nuestras carencias emocionales/afectivas intentando destacar en lo que somos buenos. Aún así, esos intentos casi siempre acaban también en fracaso, como les ocurre a varios personajes de la peli. Pero a Zuckerberg no le pasó. Él triunfó, erigiéndose como un mito del presente. De todas formas, el caso que nos ocupa demuestra que el  triunfo en el mundo real también tiene su lado amargo.

The Social Network 

Envidia y paranoia: Los personajes de “La Red Social” interpretan sus calamidades como conspiraciones. Creen ser envidiados y que sus “amigos”, reconcomidos por dentro, urden planes para acabar con ellos. Un mal muy común en estos tiempos: creer que te tienen envidia. Rescatando el viejo (y sabio) refrán “Siempre cree el ladrón que todos son de su condición”, la inferencia es obvia: los que se creen envidiados son los envidiosos. Se ha escrito mucho sobre como esta película pone a parir a Mark Zuckerberg, y yo no lo veo así. Se le retrata como una persona obsesionada con destacar, pero nunca como un envidioso. Solo quiere ser “guay”, aunque eso provoque daños colaterales inesperados entre sus amigos, pero para nada hace lo que hace “por joder”, como piensan ellos. Si yo fuera Zuckerberg, hubiera quedado muy satisfecho con el retrato.

The Social Network

Demiurgos de garrafón: Para bien o para mal, Facebook está cambiando el mundo a un nivel tan profundo como es la gestión de las relaciones sociales. Pero ese cambio no viene de un movimiento tipo “Mayo del 68”, ni propiciado por las ideas de algún filósofo erudito, ni tan siquiera de una comisión tecnócrata. Los arquitectos del nuevo mundo, en este caso, son unos “pringadillos” que se manejan muy bien  en la esfera Internet y que intentan replicar su modo de vida a nivel global.  La romántica y cada vez más denostada idea de que una sola persona puede cambiar el mundo si se lo propone cobra inesperada realidad con Zuckerberg y su Facebook. Un asunto que invita a la reflexión. A mi me resulta, como mínimo, fascinante.

The Social Network

Para cerrar el post, y en calidad de ex-ultramegafán de Trent Reznor, no puedo dejar de destacar la adecuadísima banda sonora compuesta por éste y Atticus Ross. Una auténtico monumento sonoro dark-geek en el que los sonidos de 8 bits se mezclan con sintetizadores siniestros. La forma en la que casan los pasajes musicales con las escenas de la película pone los pelos de punta.

Trent Reznor & Atticus Ross — Pieces Form the Whole

Electronic Music for Dummies (I)

Desde que abrí el blog no son pocos los que me han manifestado su interés por internarse en la (aparentemente críptica) esfera de la música electrónica de la que tanto escribo por aquí. Pues bien, la petición de Toño en los comentarios dos post más abajo me ha dado el último empujón para crear una micro-guía para principiantes en el tema. Serán dos capítulos, en cada uno daré mi (siempre subjetiva) respuesta a dos preguntas creo que fundamentales para meterse en la “secta”: ¿Como se escucha la electrónica? y ¿Por qué discos empiezo? Vamos con la primera.

Bob Moog

En primer lugar, el que se ponga a consumir electrónica ha de comprender que, en la mayoría de los casos, manda el ritmo y no la melodía. En la música “de instrumentos” estamos acostumbrados a que el ritmo sea un simple soporte para la melodía, pero en electrónica, el ritmo suele ser el fin, no el medio. Por ello, el oyente ha de experimentar el ritmo en toda su complejidad: variaciones de tempo, tono, cadencia.., estructura de los beats, “enfrentamientos” entre varias fuentes rítmicas, etc. Si uno se abstrae de estas cosas, se cae en el tópico ese de “esto es un bucle sin evolución que se repite una y otra vez hasta el aburrimiento”. De eso nada. Por ejemplo, en el tema “Her Barr” de Clark, la simple melodía es la que sirve de soporte a las complejas bases rítmicas, donde está la verdadera “chicha”:

En segundo lugar, al menos en la electrónica que a mí me gusta, una percepción óptima del sonido es importantísima: Las texturas, el rango de frecuencias, la pureza (o impureza) del sonido, la complejidad de la producción… son de una riqueza brutal. Por ello, escuchar estas cosas en equipos malos resulta especialmente desastroso. No digo disponer de un equipo de la rehostia, pero los auriculares del todo a 100, los reproductores de 50€ y los mp3 de baja tasa de bits destruyen totalmente la experiencia sonora que la buena música de síntesis puede llegar a ofrecer. Lady Gaga se puede poner sin problema en el típico radio-CD portátil de oferta en el Carrefour, Autechre jamás. Escuchen, por ejemplo “Gwely Mernans” de Aphex Twin en distintas calidades, reproductores, y/o sistemas de salida y verán que la transformación en el sonido puede ser brutal:

Gwely Mernans – Aphex Twin

Y por último comentar que la electrónica no es un género musical, es un modo de hacer música con una innumerable y heterogénea cantidad de estilos. El reggaeton es música electrónica, pero el retrofuturismo “made in” Broadcast también lo es. Se trata de un universo en el que, de la misma manera que todo no puede gustar, tampoco se puede meter en el mismo saco. Ténganlo en cuenta e investiguen.

Perdonen si me puse muy pedante. Próximamente, la lista de discos.

About Facebook (II)

facebook_addiction

“No entiendo por qué mi hija, que tiene 16 años, puede pasar horas y horas en Facebook. Pero yo a su edad pasaba esa misma cantidad de tiempo viendo la serie Gilligan’s Island, así que supongo que no soy nadie para juzgarla.”

David Fincher (director de “La Red Social”),
entrevistado en La Voz de Galicia

Pan Finale

Pan-Sonic-Gravitoni-2010

Se acabó lo que se daba: Mika Vainio e Ilpo Väisänen han decidido dar carpetazo al proyecto Pan Sonic tras 18 años de existencia. Lo hacen con un disco de despedida “Gravitoni”, que no da para nada sensación de agotamiento. Siguen sonando tan violentos, amenazadores y radicales como el primer día.

PanSonic

Me gusta pensar en estos dos finlandeses como los Shellac de la electrónica: Por muy experimental y matemático que sea su sonido, son también rabiosos y transgresores. Recuerdo haberlos descubierto precisamente en una entrevista a Miguel Ángel Martín, en la que citaba algunos de sus referentes musicales. No me extraña, pues conformarían la perfecta banda sonora para sus tebeos más duros.

Pan Sonic – Rähinä I / Mayhem I, de “Kesto” (2004)

En fin, se nos van, pero solo como marca, pues ambos tienen un largo recorrido ya en solitario y colaborando con terceros. De hecho estoy seguro de que volverán a trabajar juntos bajo otro nombre explorando nuevos caminos, aunque en mi opinión, este proyecto que terminan es lo mejor que han hecho en sus dilatadas carreras. Irrepetibles. 

PAN SONIC – Pan Finale de “Gravitoni” (2010)

Harry the Head

Brian Bolland - Harry the Head

Brian Bolland es la hostia, punto. Por desgracia, en las últimas décadas su producción tebeística fuera del ámbito de las portadas ha sido casi nula. Por eso, el descubrimiento «arqueológico” de algún material suyo en viñetas siempre resulta gratificante.

Ayer me ha ocurrido, se trata de la historia corta “Harry the Head”,  la colgaron en el excelente blog Grantbridge Street and other misdventures (el otro gran descubrimiento del día), y yo la dejo también aquí, recopilada en un cbr. Se trata de Bolland en estado puro: surrealismo, bizarrez, humor negro y amores imposibles. Una delicia.

Buried: Prueba superada

Buried - Behind the Scenes

Reparto: Ryan Reynolds y unas cuantas voces en off telefónicas. Localización: un ataúd. Duración: algo más de hora y media. Todo un desafío narrativo e interpretativo del que tanto el director Rodrigo Cortés como el propio Reynolds salen muy airosos. El logro es todavía mayor si pensamos que “Buried” no es una peli de “arte y ensayo”, sino que tiene vocación popular y se adscribe a géneros típicamente comerciales como el suspense en su vertiente más hichcockiana. Pese a sus planteamientos extremos, no hace falta ser un “entendido” para disfrutarla a tope.

Buried

A poco que analicemos este minimalista artefacto fílmico, nos daremos cuenta de que conforma una lúcida y terrible metáfora sobre el hombre corriente:  Ignorante de lo que realmente se cuece en las altas esferas  (demasiado ocupado ganándose el pan para pensar en otras cosas) , a merced de una burocracia que produce más problemas de los que resuelve y pagando el pato ante los errores de los que manejan el cotarro.

The Death Ray

Eightball

Hace unos años que tengo medio apartado a Daniel Clowes de mis lecturas. Puede que el hecho de que se haya convertido en uno de los popes (involuntarios) del movimiento “Novela Gráfica” junto a un inconfeso esnobismo interno mío que tiende a alejarme de cosas “antes minoritarias, ahora éxitos de público y crítica” fuesen los elementos combinados que provocaron ese distanciamiento. En fin, nunca es tarde para ponerse al día, y yo lo he hecho estos días devorando sus últimos trabajos (a la espera de “Wilson”), y la verdad, “The Death Ray” me dejó alucinado.

Daniel Clowes - The Death Ray (1)

En esta historia que ocupa íntegramente el número 23 de la ya mítica cabecera Eightball nos propone una revisión del mito de Spider-man para la era del vacío. Andy es huérfano, tiene 17 años y vive con su abuelo. Cuando fuma de estrangis su primer cigarrillo, descubre la herencia que le deja su difunto y científico padre: genes de superfuerza activados por nicotina. Investigando un poco más encuentra un segundo y terrorífico regalo póstumo: La pistola emisora del “rayo de la muerte”,  un artefacto que puede eliminar de la faz de la tierra y sin dejar rastro a cualquiera que se le ponga delante. Un arma que solo puede ser utilizada por Andy, pues únicamente responde a su firma genética.

Daniel Clowes - The Death Ray (2)

Andy parece Peter Parker, pero no es Peter Parker: Su abuelo no muere a manos de un atracador, sino que lo hace lentamente víctima de una enfermedad degenerativa. Andy no es un nerd víctima constante de abusos, pero tampoco es un genio. Y sobre todo, Andy no puede balancearse entre gigantescos rascacielos, pero si hacer desaparecer a quien quiera con total impunidad. Nuestro “héroe” vive la parte oscura de la fantasía de poder adolescente. Cuando este tipo de pensamiento escapista surge, creemos que estar en posesión de “el poder” solucionaría todos nuestros problemas… que inocente es la imaginación.

Daniel Clowes - The Death Ray (3)

Si Stan Lee predicaba que un gran poder conlleva una gran responsabilidad, Clowes replica con que nadie en el mundo dispone de suficiente responsabilidad para gestionar el poder (no digamos ya los concejales de urbanismo).  Nos revela una realidad devastadora en la que no hay nada ni nadie que pueda marcar la diferencia, cual Obama del “quiero pero no me dejan”, y que  incluso las buenas intenciones pueden ser destructivas en un mundo mucho más complejo que la simplísima proyección que de él tenemos en nuestros cerebros. Andy la cagó con su rayo de la muerte, igualito nos pasaría a nosotros.

Daniel Clowes - The Death Ray (4)