David

Síntomas del Apocalipsis (III): Guerra a las marcas blancas

Es bien sabido que, estos tiempos de crisis económica, las grandes corporaciones están que trinan con la progresiva pérdida de beneficios (que no pérdida a secas, ojo) a la que se ven sometidas. Pero cuesta creer que hayan llegado a tal punto de desesperación como para  producir spots tan deliciosamente bizarros (por desasosegantes) como éste:

Cuando pensaba que la publicidad había llegado a un nivel de refinamiento superior (“¿Te gusta conducir?”, “Bienvenido a la república independiente de tu casa”…), van y nos plantan material que parece sacado de una peli de ciencia ficción distópica de hace treinta años.

Tal es la pérdida de norte que, por ejemplo, en el caso de Danone llegan a jactarse de llevar a cabo prácticas dañinas para el consumidor:

Extrapolemos el mensaje de este anuncio a la esfera de las farmacéuticas: a ninguna se le ocurriría publicitar un medicamento recientemente patentado haciendo hincapié en que no permiten la fabricación del mismo como genérico. En cambio, la popular marca de yogures no se priva en estamparle en la cara a sus clientes: “o nos compras el Actimel a nosotros o te jodes”, pero por aquí todos tan contentos. En fin…

Por mi parte, les recomiendo que en vez de fijarse en las marcas, miren la lista de ingredientes del producto, si tiene más de tres, cosa mala, y si alguno de ellos lleva números en su nombre, peor.

Dollhouse

Dollhouse_logo

Si nos fijamos un poco en el panorama televisivo, nos daremos cuenta de que el éxito de una serie viene dado en gran medida por el carisma de sus protagonistas. “House” y “El Mentalista” arrasan, “Sin tetas no hay paraíso” ha pasado a denominarse popularmente como “El Duque”, y  los episodios más valorados de “Lost” son aquellos en los que Jack, Locke o Ben ‘sacan pecho’. Es por ello que la última propuesta de Joss Whedon para la pequeña pantalla resulta poco menos que suicida: una serie cuya protagonista es vaciada completamente de personalidad.

DOLLHOUSE:  Boyd (Harry Lennix, L) and Topher (Fran Kranz, C) prepare Echo (Eliza Dushku, R) for her next engagement in DOLLHOUSE premiering Friday, Feb. 13 (9:00-10:00 PM ET/PT) on FOX. ©2008 Fox Broadcasting Co.  Cr:  Greg Gayne/FOX

Dollhouse es una organización privada clandestina que alquila “personas hechas a medida” a una clientela  económicamente selecta. Una amante ocasional, una (imaginaria) novia de toda la vida, un guardaespaldas…  todo es posible. Para ofrecer estos servicios, Dollhouse recluta a personas que, por voluntad propia, se someten a un borrado completo de memoria y se comprometen a servir durante un periodo de cinco años como recipientes para dichas personalidades de encargo. Durante la serie seguiremos las andanzas de Caroline Farrell, de la que en principio no sabemos nada más que  se encuentra en problemas, viéndose obligada  a firmar el contrato para convertirse en la ‘activo’ Echo.

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Desde el principio, la serie discurrirá por dos cauces. Por un lado tenemos la parte procedimental, en la que Echo resuelve la ‘misión de la semana’ con su ‘personalidad de la semana’.  Por otra parte, se desarrollarán otros hilos argumentales a gran escala, gracias a los cuales nos iremos enterando poco a poco de qué es Dollhouse, cómo funciona y como fue a parar allí la dulce Caroline. En esta línea tiene especial relevancia el personaje del agente del FBI Paul Ballard, que rastrea las actividades de la misteriosa organización, pese a que su misma existencia es considerada una leyenda urbana.  Según pasan los episodios, la parte procedimental va perdiendo peso para centrarse completamente en las pesquisas de Ballard y las relaciones entre el personal y los activos de Dollhouse.

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La serie combina con acierto un ‘casting Danone’, buenas dosis de ambigüedad moral y  unos planteamientos argumentales ‘dickianos’ que sacan el máximo partido a la idea inicial. Quizás esos atrevimientos conceptuales cercanos a la “hard sci-fi” fueran los culpables de la baja audiencia obtenida por el producto. Milagrosamente, la Fox ha renovado contrato para una segunda temporada. Habrá que disfrutarla mientras dure…

Cine de Verano ‘09 (I): “X-Men Orígenes: Lobezno”, “Star Trek”

Empieza la temporada de blockbusters, y yo, como siempre, a comentar todos aquellos que pasan por mis retinas. Empezamos:

“X-Men Orígenes: Lobezno” (Gavin Hood, 2009)

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Un auténtico despropósito, tanto a nivel de historia como de efectos especiales. La “Franquicia-X” cinematográfica está evolucionando de un modo muy similar a la original en cómic: Bryan Singer (cual Claremont) la ha levantado con éxito artístico y comercial, para ahora ser explotada recurriendo a realizadores como mucho, mediocres. ¿Aparecerá próximamente un “Grant Morrison” que le devuelva el esplendor?. Mientras siga dando réditos, lo dudo. [Tráiler: YT(español), QT(inglés)]

“Star Trek” (J. J. Abrams, 2009)

Star Trek

Trepidante, divertida sin recurrir a lo  infantil, efectos especiales de lujo…¿Qué mas se puede pedir?. Aunque lo mejor de todo está en como J.J. Abrams y compañía se han montado el resteo de la franquicia, a la sci-fi y como nunca se había visto en cine. Dudo que esta temporada estival pueda ofrecer un blockbuster mejor. Corran a verla. (P.D.: No soy trekkie).[Tráiler: YT, QT]

Listening Tree

listening Tree

Quizás no se pueda calificar a Tim Exile de genio de la electrónica, pero hay que admitir que su nuevo LP contiene unos cuantos temas de lo mas pegadizo. A destacar el modo de combinar la parte vocal con la instrumental. Dejo un par de muestras:

Tim Exile – “Family Galaxy” (videoclip):
[audio:http://www.audiodrums.com/audio/2009/02/02-tim_exile-family_galaxy.mp3]

Tim Exile – “Pay Tomorrow”:
[audio:http://www.audiodrums.com/audio/2009/02/05-tim_exile-pay_tomorrow.mp3]

Top30 (XIII): 12 Monos

Pese a lo que pueda aparentar, no siempre fui un cinéfilo compulsivo. Hasta los 16 (aprox.) mi dieta cinematográfica estaba compuesta principalmente por superproducciones de acción y/o ciencia ficción, y alguna que otra comedia más o menos cáustica. A partir del 95 la cosa fue cambiando progresivamente, y “12 Monos” tuvo parte de la culpa.

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Cuando vi el reportaje sobre la peli en "Cartelera TVE”, lo primero que se me pasó por la cabeza fue que aquello era 100% Bilal: un post-apocalipsis cercano, ambientes mugrientos, jirafas y elefantes trotando libremente por la gran ciudad… había que verla. El film superó  con creces mis expectativas. Además de sus bondades a nivel visual, los dos ejes argumentales en los que se fundamentaba la historia gozaban de una complejidad que hasta el momento solo había visto en cómics y novelas.

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Por un lado teníamos una historia de viajes temporales basada en espaciotiempo invariable, como las de “Terminator” (la 1), “Next Men” o ¿”Lost”?. Un precioso bucle temporal al que no se le puede achacar un solo error, que ya es decir, y en el que la planificación argumental milimétrica y el lirismo se dan la mano de manera fascinante.

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Por otra parte, Terry Gilliam pone toda la carne en el asador para que el espectador se introduzca de lleno en la psique de James Cole (Bruce Willis), el forzoso viajero del tiempo que llega al pasado para encontrar una cura para el virus que en su época había eliminado al 99% de la humanidad. Cole es encerrado en una institución mental, donde él mismo cuestionará su propia cordura. El director consigue transmitir al espectador la sensación de angustia y sufrimiento del protagonista, y por extensión nos permite comprender un poco mejor a todos aquellos que, a causa de una enfermedad mental, tienen que vivir torturados por sus divergentes visiones de la realidad.

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Una de esas películas que, pese la mediocridad generalizada del panorama mainstream, demuestra que de los grandes estudios (en este caso, la Universal),  también pueden salir auténticas joyas del 7º Arte.

Tráiler:

Anteriormente en Top30:
Intro (qué es Top30)
Ulises 31
Los 4 Fantásticos
Secret Wars
Transformers
Batman y los Outsiders
Batmanía
Dragon Ball
Darkseed
Parque Jurásico
John Byrne’s Next Men
Trilogía Nikopol
La fOntana y la sOnda