Cómic

De compras por Berlín

Berlín

Momento ya clásico en este blog de dejar testimonio de las salidas de shopping en lugares que se prestan mucho a ello. Esta vez le toca a Berlín. Espero que sirva como guía a la gente “de mi palo” si se anima a darse un voltio por esos lares.

Saturn prepaid-glasspane-surfstick-bild
Para no preocuparse por cuestiones de conectividad, recomiendo a todo viajero que se pase por cualquier gran superficie  tipo Media Markt y se agencie un modem 3G USB prepago. Suelen incluir alguna promoción de bienvenida suficiente para cubrir las vacaciones. En mi caso pillé por 15€ en Saturn un stick de la operadora 02 que incluía 5 días de conexión sin tope de tráfico y con una velocidad real de 7,2 Mbps. Cada día tenía que introducir un código para navegar gratis, pero los cinco me llegaron para la semana entera porque cuando le daba por ahí al cacharro, te proporcionaba acceso a internet sin usar clave. Parece que el libertinaje berlinés se contagia hasta a sus aparatos electrónicos.

Grober Unfug
Esta librería especializada en comics me quedaba a un paso del hotel. Aproveché la tesitura para hacer acopio de material sin tener que cargar con ello en los maratonianos recorridos que nos hicimos. El alto nivel de inglés de los alemanes hace posible que casi nada en ese idioma se traduzca, poniéndose directamente a la venta las ediciones originales… mejor para mí. Allí me hice con los dos volúmenes del “The Acme Novelty Date Book”, excelsos facsímiles de los cuadernos de notas de Chris Ware en los que se demuestra lo buen dibujante realista que también es. Caí en la tentación con otro lujo wareano, la carpeta de láminas-comic recopilando algunos de sus trabajos para el New Yorker.

Chris Ware - Acme Novelty Date Book

En una esquina de la librería me encontré con la obra completa de Johnny Ryan. Me llevé lo que me faltaba de este irreverente autor: “The Comic Book Holocaust” y “New Character Parade”, dos auténticas becerradas.

The Comic Book Holocaust New Character Parade

 

Modern Graphics
Otra de comics, situada en el corazón del Kreuzberg. Un local ni pequeño ni grande, pero cargadísimo de material. Encontré ofertas espectaculares entre las que destacaría el enorme (en todos los sentidos) “Breakdowns” de Spiegelman por 10 euros. También pillé de saldo el primer volumen de “The Mask” y el “Mighty Love” de Chaykin.

Art Spiegelman - Breakdowns mg

Ya a precio de portada, cayeron en mis garras “Tales of Error”, de lo poco que me faltaba de Thomas Ott (edición en formato álbum además) y “New Engineering” de Yuichi Yokoyama. Este último tenía una esquina de la portada un poco chafada (nada serio); por ello, y sin queja previa por mi parte, el vendedor me rebajó dos euros. Todo un detalle.  

NewEngineering Tales of Error

Space Hall
Posiblemente la mejor tienda de música electrónica del mundo. Está compuesta por dos locales en la misma calle, uno para CDs y otro (enorme) para vinilos, donde tenían un buen montón de cabinas con platos para escuchar los LPs. Pese a no disponer de tocadiscos, las grandes fundas de los vinilos me hipnotizaron y me hice con un par de ellos, el mítico “Come to Daddy” de Aphex Twin y el “Rhythm” de Frank Bretchneider. Ahora tendré que comprar el aparato para escucharlos.

Space Hall

En CD me agencié “Test Pattern” de Ryoji Ikeda y “Mimikry” de anbb, mejores discos de 2008 y 2010 respectivamente según este blog; ambos del sello alemán Raster-Noton. También cayó el lujosamente empaquetado recopilatorio “Fünf”, que celebra los cinco años de vida del sello Ostgut-Ton, con tracks grabadas en el famoso club Berghain.

image anbb - Mimikry

Hard Wax
Otra gran tienda de vinilos dedicada exclusivamente a la electrónica y muy orientada hacia el mundo del clubbing. Me fui de allí de vacío, pero dejo referencia de ella porque creo que vale la pena visitarla: en el fondo de un callejón sin salida, flanqueada por un taller de motos y otro de bicicletas y ubicada en el tercer piso de un edificio destartalado lleno de pintadas por las escaleras. La tienda en sí, supercool, con cabinas para escuchar vinilos y sillones estilo Bauhaus roídos. Estaba todo muy silencioso y vacío, por ello no me atreví a hacer fotos del interior.

Hardwax

Flohmarkt am Arkonaplatz
Está visto que las actividades más extendidas en Berlín para los domingos son irse de picnic y/o de compras a alguno de los mercadillos (o flohmarkts) que abren ese día de la semana por toda la ciudad. En el de Arkonaplatz me encontré con un puesto donde se vendían comic-books americanos de todas las épocas a precios de ganga: un paquete con 10 “Fantastic Four”, todos de la era Byrne, 5 eurillos. Ejemplares de “Demon” o “New Gods” de Kirby a 6€, bizarradas DCeras de la edad de plata a 2€ la unidad… El vendedor superamable, según iba yo seleccionando los tebeos, me iba haciendo rebaja por cantidad… el tío regateaba él solo!

Arkonaplatz 

Flohmarkt am Mauerpark
De los tres flohmarkts que visité éste era el más extenso. Merece la pena ir solo por experimentar la vidilla del macro-picnic adyacente, plagado de artistas y graffiteros haciendo de las suyas. Encontré un puesto que parecía hecho a mi medida: tenía comics, libros de ilustración y vinilos de electrónica y Krautrock. No cargué demasiado, solo llevé un libro de ilustraciones de Yoshitaka Amano dedicado íntegramente a ”Comando-G“ y un maxi de Mika Vainio. También allí se dio el extraño caso del autorregateo.

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Esto es todo, a grandes rasgos. Como turista y como consumidor compulsivo de cultura pop, les recomiendo Berlín encarecidamente.

Citas Pop (XXV): Dub(step)

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NOVA: Cambiando de tema  ¿escucha mucha música? Me pregunto cuáles son sus gustos como superhéroe…

VEIDT: Me gusta la música electrónica. Supongo que es muy típico de los superhéroes, ¿no? Me gusta la música de vanguardia en general. Cage, Stockhausen, Penderecki, Andrew Lang, Pierre Henry. Terry Riley es muy bueno. Oh, y he escuchado música muy interesante de Jamaica… un híbrido entre música electrónica y reggae. Es un estudio fascinante de las nuevas formas musicales generadas cuando una cultura en gran medida pretecnológica tiene acceso a técnicas de grabación modernas sin las concepciones tecnológicas que nosotros hemos acumulado. Se llama música dub. Le gustaría mucho, se lo aseguro…”

Entrevista ficticia a Ozimandias “El hombre más inteligente del mundo”
en “Watchmen”, escrita por Alan Moore

 

Proféticas declaraciones, pensando en que de aquellas, a mediados de los 80, el dub era materia de “entendidos” y hoy en día el dubstep,  su evolución/fusión con la electrónica británica, hace mover el esqueleto a miles de personas en los mejores clubs del mundo. 

Joker

Banda sonora del post: Shackleton – “Massacre”:

Shackleton – Massacre

Four Color Process

Sé de buena tinta que muchos de los que empezamos a leer comics en la era pre-infográfica mantenemos cierta fascinación por el viejo, rudimentario y limitadísimo sistema de coloreado en cuatricomía con puntitos: El colorista solo disponía de los colores resultantes de mezclar los cuatro  básicos de impresión (sistema CMYK), cada uno con cierto porcentaje de intensidad obtenido en base a cambiar el grosor de los puntos de color de dicha componente.  Como dije, un sistema muy limitado y trabajoso que sin embargo obtuvo grandes resultados a nivel narrativo, muchas veces olvidados por ciertos coloristas más centrados en sacar partido al Photoshop que en ayudar a contar una historia.

Pues bien, los fetichistas de los puntitos podemos ahora pasar el rato en 4CP: Four Color Process, un blog cargado de imágenes en alta resolución mostrando fragmentos de viñetas en las que se pueden apreciar las propiedades de este tipo de coloreado en todo su esplendor: la textura del papel, las inexactitudes de superposición de fotolitos en los bordes de las figuras, los colores combinados perdiendo su identidad al verlos tan de cerca… Una gozada.

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Prison Pit

Prison Pit

De un tiempo a esta parte, la idea del cómic como medio de expresión respetable ha calado por fin entre el público general. Gran parte de la culpa la tiene el fenómeno “Novela Gráfica”. Quién diría que al final, la clave para salir del “pozo” ha sido editar tebeos que externamente se parecen a libros normales… porque a nivel de calidad no creo que la cosa haya cambiado demasiado. De hecho, una buena parte de estas novelas gráficas son en realidad recopilatorios de material publicado antes del “boom”.

persepolis V de Vendetta

Este proceso de normalización ha traído no pocos beneficios, pero también se ha cobrado sus víctimas: da la impresión que cierto tipo de material gamberro, desquiciado y amoral que proliferaba en los 80 y 90 ya no tiene cabida en esta era respetable y seria. El medio emergió del subsuelo, pero tuvo que dejarse allí algunas cosas que los de arriba no entenderían y/o consentirían.

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Por suerte siempre quedan iconoclastas indomesticables que hacen caso omiso de la tendencia y siguen a lo suyo. Uno de ellos, el loquísimo Johnny Ryan,  tuvo la feliz idea de adoptar el formato novela gráfica no para suavizar su discurso, sino para radicalizarlo más todavía, alcanzando cotas de ultraviolencia y mal gusto inéditas en sus trabajos anteriores, que ya es decir.

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Prison Pit”, el tebeo en cuestión, narra las desventuras de un preso alienígena “escupido” a su suerte en un inhóspito planeta prisión lleno de gente de su calaña. Dicho de otra manera,  la cosa va del tipo peleando a muerte con todo ser vivo que se le pone delante. Poco diálogo, dibujos que aparentan (recalco lo de aparentan) haber sido realizados por un niño de 10 años, sangre, amputaciones, escatología pasada de rosca y una progresiva sensación de deriva psicótica son sus credenciales estilísticas.

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Curiosamente, y no se si por casualidad o inspiración directa, “Prison Pit” guarda bastante parecido con la desquiciadísima serie de animación “Superjail!”. La comparación entre ambos productos resulta muy interesante:  comparten planteamientos argumentales, estilísticos y “filosóficos”, pero en cada uno se aplican esas características utilizando recursos propios de sus respectivos medios de expresión. Si el punto fuerte de “Superjail!” son esas rapidísimas secuencias de ultraviolencia epiléptica, en “Prison Pit”, Ryan se recrea en el detalle grotesco, poniendo técnicas narrativas “avanzadas” al servicio de la zafiedad.

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Prison Pit Vol2 pg4

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Un tebeo a reivindicar, tanto por su calidad propiamente dicha como por la “llamada a rebelión” que lleva implícita en cuanto a la forma de hacer cómics en esta nueva época “oficialista”.

BodyWorld

Body World - Superorganism

Quizá la más importante aportación/redescubrimiento de Chris Ware respecto al lenguaje del cómic fuese el aprovechamiento de “lo esquemático” para suministrar de golpe elevadas dosis de información al lector con una tremenda claridad expositiva, dando sentido al famoso dicho “una imagen vale más que mil palabras”. Se trata de un recurso exclusivo del tebeo, pues se sustenta en la imagen fija, y en la posibilidad del que mira en detenerse en ella el tiempo que considere necesario. Solo así es posible  crear narraciones de densidad “jamesjoyceana” en (preciosos) cuadernillos de tan solo unas decenas de páginas, como el aclamado autor viene haciendo últimamente en sus  “Acme Novelty Library”.

Chris Ware - Acme Novelty Library #18

Dash Shaw es uno de los más brillantes autores de la generación post-Ware, y de los pocos que ha utilizado las enseñanzas del maestro para crear un estilo y discurso personales alejados de la sombra del “gigante”. Un buen ejemplo de ello es su última novela gráfica, la alucinada y alucinante “BodyWorld

Publicada originalmente en la web (puede leerse aquí), llama la atención que esas tiras de jpgs, que se devoraban casi a velocidad de rueda de scroll, puestas en papel formen un volumen de más de 300 páginas. Una nueva demostración de la increíble capacidad de trabajo de Shaw, cuyo ritmo de producción encaja más en el ámbito del manga “industrial” que en el de la novela gráfica. Por supuesto, no esperen en sus páginas la exquisitez y la atención al detalle de un Crumb, un Burns o ya no digamos un Ware. Shaw no es la rehostia en ese sentido, pero lo que hace funciona de maravilla para lo que quiere contar, que es lo que de verdad interesa.

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De entrada, Shaw nos pone en contexto a través de un sencillo mapa dibujado sobre papel cuadriculado. Este mapa representa Boney Borough, un pequeño pueblo-prototipo de la nueva sociedad del bienestar post-guerra en los EEUU… no me pregunten qué guerra porque la acción se sitúa en el año 2060. Cada vez que la narración salta en el espacio, queda claramente indicado en la primera viñeta de la nueva escena, que muestra las coordenadas de la nueva localización. Puede parecer una tontería, pero este recurso produce en el lector una sensación de “visión de conjunto” tal que, poco a poco percibimos al pueblo como un superorganismo que funciona en base a los movimientos de multitud de entidades autónomas pero interconectadas… un bodyworld.

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Este “superorganismo” recibe un inesperado agente externo, el profesor de botánica Paulie Panther, neoyorkino atraído por los rumores surgidos en Internet acerca de  una misteriosa especie de planta avistada en los bosques del lugar. Los intereses de Panther van más allá de lo puramente académico, más que nada quiere experimentar  en carne propia los efectos de la planta. Panther trastoca la normalidad local, por una parte ejerciendo de camello y flirteando con jovencitas en las inmediaciones de la high school del pueblo;  por otra, poniendo involuntariamente en marcha una reacción en cadena psico-químico-socio-catárquica de impredecibles resultados.

Dash Shaw - Body World (1)

Para transmitir la idea de futuro cercano, Shaw pasa de la estética hi-tech y se centra en dar una visión estrafalaria del presente: los móviles y los ordenadores son externamente iguales a los que tenemos a principios de siglo, pero hacen más cosas; la gente utiliza ropa común, pero conjuntada en desquiciadas configuraciones, que unida a los excéntricos peinados que se gastan, nos dan una nítida imagen exterior de sus mundos interiores… como pasa ahora, pero magnificado.

Para dibujar  las secuencias narrativas “under the influence”, el autor tampoco cae en tópicos y lugares comunes, sino que recurre a elementos propios de ciertos movimientos de arte moderno muy poco explotados fuera del ámbito de la pintura. Si Ware se sirve del diseño gráfico y el uso de diagramas para superponer varias capas de información en sus planchas, Shaw lo hace a través de técnicas cubistas, expresionistas, futuristas, etc…

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“BodyWorld” constituye una imposible mezcla de opereta de instituto, arte moderno, ciencia ficción dickiana y “rollo Twin Peaks”, capaz de generar extrañeza en todas esas vertientes, con un discurso cómico a la vez que desolador sobre la eterna lucha entre el yo-individuo y el yo-parte-de-la-masa. Otro gran logro de Shaw, que si sigue trabajando a este ritmo con la misma calidad, se convertirá muy rápido en una leyenda viva del tebeo.

Postermania (XIII): Weerasethakul x Ware

Encuentro de titanes: Chris Ware ilustrando el póster de la última y laureada película de Apichatpong Weerasethakul,Uncle Boonme who can recall his past lives”. Dos artistas indispensables para entender el presente (y posiblemente el futuro) de sus respectivos campos de actividad.

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Aprovecho el post para contarles que pese a mi ya comentada incapacidad de pasar de la página 30 de “Jimmy Corrigan” (y no es por no intentarlo), me estoy poniendo al día con los Acmes más recientes y allí sí veo el genio que durante tanto tiempo se me ha “escapado”. Pero insisto: “Jimmy Corrigan” se pierde en lo formal, es ahora cuando Ware está poniendo su lenguaje al servicio de la emoción pura. 

En cuanto a “Uncle Boonme…”, comentar que Weerasethakul declaró en varias ocasiones que los tebeos populares tailandeses fueron una importante fuente de inspiración para la peli. Se la recomiendo encarecidamente.

Top30 (XXVI): X-Force/X-Statix

A principios de los dosmiles, la entrada de Joe Quesada como Editor in Chief en Marvel supuso una auténtica revolución para la editorial en particular y el cómic mainstream americano en general. La “Casa de las Ideas” no atravesaba su mejor momento, continuando una política editorial a todas luces agotada tanto en lo creativo como en lo económico: Franquicia mutante a la deriva y sin rentabilizar el éxito de la película; Spider-man dando tumbos entre interminables reseteos y/o nefastos eventos “impactantes” que no le dejaban levantar cabeza, y el resto de series saliendo un poco del pozo noventero al que habían sido arrojadas, pero aún sin la suficiente pegada.

384-1 Spider-Man Chapter One #1

Quesada cambió todo a base de fuerza creativa renovada: Mezcló los mejores autores “de la casa” con gente de la esfera independiente y con habituales de DC/Vertigo, a los que arrastró a la competencia a golpe de talonario y promesas de libertad creativa en títulos punteros. Los resultados fueron dispares, pero el tiempo hace olvidar los fiascos y recordar los aciertos, que fueron espectaculares, y cambiaron el paradigma vigente en cuanto al modo de producir tebeos de superhéroes. Un puñado de títulos quedaron grabados en mi memoria subcultural, pero si tengo que quedarme con uno, como representante de esa nueva ola, sería el ”X-Force” de Peter Milligan y Mike Allred, y su continuación “X-Statix”.

X-Force #116 - página 8

Para explicar la naturaleza de este título empecemos con los autores: Con Milligan y Allred se juntaron el hambre y las ganas de comer en cuanto obsesión por la cultura pop y el concepto de “fama”. Ya habían colaborado esporádicamente en alguna cosita, pero la que nos ocupa fue su gran obra conjunta, dónde sus universos se fusionaron para formar un todo que mejoraba a cada una de sus partes. El dominio de la imaginería pop por parte Allred unido a la capacidad de Milligan para captar el pulso de los tiempos dieron como resultado una obra disfrutable a varios niveles, llena de referencias a temas de actualidad y que se adelantó a su tiempo en esto de exponer el funcionamiento del star system, por dentro y por fuera, con sus grandezas y miserias.

X-Force 118

“X-Force” no era un título nuevo. Se trataba de una cabecera creada para gloria y lucimiento de Rob Liefeld diez años atrás, en plena era de los dibujantes hot. En una especie de metarreferencia al “nuevo orden” instaurado por Quesada, los autores ubicaron allí a sus nuevos personajes, que no tenían relación alguna con lo visto en los 115 números anteriores. La nueva “Fuerza-X” estaba compuesta por mutantes, pero no eran temidos ni odiados, sino que formaban parte del show business con todo lo que ello conlleva: merchandising, asesores de imagen, clubs de fans, acoso de la prensa… pero Milligan no se limita a clichés más o menos establecidos y hurga todo lo que puede en la herida de eso de “querer ser alguien” con una profundidad poco usual para la época: Nuestros “héroes”  padecían una obsesión enfermiza por ser “lo más”, no podían soportar que sus propios compañeros (incluso parejas) les superaran en popularidad.  Hasta aquellos que se alistaban por otras razones, como Orphan, acababan infectados con el virus-fama tras un tiempo en el equipo.  En un primer golpe de genialidad, el primer episodio presentaba a una serie de personajes, con su contexto vital, esbozando líneas de desarrollo futuro para los mismos, pero al final del capítulo… casi todos acababan muertos en una misión, siendo sus sustitutos y un par de supervivientes los verdaderos protagonistas del resto de la serie. A los lectores nos quedaba claro que allí los superhéroes, como sería lo lógico,  mueren fácilmente, y los (miles de) candidatos para sustituir vacantes lo saben, pero no les importa. ¿Puede existir una metáfora mejor para explicar lo que ocurre con Gran Hermano y otras telerrealidades, en las que los concursantes se exponen voluntariamente a sepultar toda  su vida anterior por cinco minutos de fama y un puñado de bolos en discotecas?

X-Force #116 - página 22

Pese a la apariencia “liviana” y poppie del tebeo a primer golpe de vista, lo cierto es que allí se desarrollaba un contexto de  ultraviolencia, lujuria y tratamiento realista de las relaciones humanas poco compatible con el mítico sello censor “Comics Code Authority”. En una maniobra sin precedentes, Marvel prescinde del código, primero en este título y poco después en todos los demás, imponiendo su propia calificación por edades. Toda una revolución para el mainstream americano, subyugado a los dictados  del Code desde los años cincuenta. Diez años después (hace unos días, de hecho) la anquilosada DC Comics se ha atrevido a dar el paso, dejando este nefasto símbolo ”castrador” virtualmente muerto.

Comics codeNo Code!

El apartado gráfico resultó también un auténtico festín. Allred no se adocenó por el hecho de trabajar a sueldo para la “gran industria”, y dejó un buen montón de momentos alucinógenos, llenos  de experimentación y unos cuantos guiños al imaginario colectivo visual. Como no podía ser de otra forma, el artista fue incapaz de mantener el ritmo de entrega mensual y tuvo que dejar en manos de  terceros algún que otro episodio suelto, pero hasta en este impopular asunto el editor Axel Alonso dio en el clavo contratando a unos sustitutos de auténtico lujo: Duncan Fegredo, Darwin Cooke, Paul Pope… una sucesión de estrellas que casi hacían desear que a Allred se le echara el tiempo encima más a menudo.

X-Force #123 - página 18 

En fin, un tebeo de los que hacen época, tanto por su calidad como por lo que demostró: que las fronteras entre lo mainstream y lo alternativo pueden ser extremadamente finas y que ningún género es inherentemente malo para tratar según que temas, todo depende del talento que haya detrás para poner la cosa en marcha.

Anteriormente en Top30:
Intro (qué es Top30)
Ulises 31
Los 4 Fantásticos
Secret Wars
Transformers
Batman y los Outsiders
Batmanía
Dragon Ball
Darkseed
Parque Jurásico
John Byrne’s Next Men
Trilogía Nikopol
La fOntana y la sOnda
12 Monos
Pulp Fiction
Wipeout
Brut Comix
La Casta de los Metabarones
Ænima
Carretera Perdida
The Invisibles
Cosecha Cinematográfica del 99
La Caída
Los Soprano
La Pianista
South Park

Covermania (XV): Incognito

Una cosa que me encanta de “Incognito” es cómo Brubaker y Philips mezclan la estética de cierta serie B “años 50”, que remite a primitivas e inocentes edades pop, con unas historias duras y “a ras de suelo” dignas del mejor género negro. Esta portada lo ejemplifica de maravilla. Fíjense como destacan en rojo, por un lado la pistola de rayos tipo Marvin el Marciano y por otro la sangre chorreando por la naríz del tipo.

Incognito - Bad Influences

Mother Box

motherbox

La “Caja Madre” es un dispositivo concebido por Jack Kirby a principios de los setenta para su célebre saga cósmica “El Cuarto Mundo”. Se trata de un pequeño dispositivo, basado en tecnología microelectrónica y dotado de algún tipo de vida/inteligencia artificial  que, conectado con “La Fuente” puede acceder al vasto saber cósmico y servir en todo lo que necesite a su único e intransferible dueño, con el que mantiene un vínculo tecno-psíquico.

Si Kirby hubiera estado un poco más fino con la nomenclatura, todo el mundo se daría cuenta que sus historias dejan a las “profecías” de Verne, Kubrick o Clarke a la altura del betún.

P.D.: Lo iPhones no pueden todavía abrir tubos teleportadores ni curar heridas… pero todo se andará.

Lo Mejor de 2010: Comics

Lo Mejor de 2010 Comics [intramuros.es]

No pensarían que me olvidaba de los cómics:

Top 10

10. “Batman y Robin”, de Grant Morrison, Frank Quitely y otros
O como convertir el denostado concepto del “dúo dinámico” en algo realmente siniestro y cool.

9. “100%”, de Paul Pope
Pope en su salsa: diseñando futuros plausibles.

8. “Batwoman”, de Greg Rucka y J. H. Williams III
El dibujo ya es razón suficiente para figurar en el top, pero además Rucka ha construido de maravilla al personaje principal, generando así un “spin-off” de la bat-franquicia que supera a las series madre… y siendo coetanea con el material morrisoniano, eso es decir mucho.

7. “Hair Shirt” de Patrick McEown
Perturbador estreno de Pat McEown en la novela gráfica. No es “Ripple”, pero por momentos se le acerca. 

6. ”Rebétiko (la mala hierba)”, de David Prudhomme
Adaptación a cómic de un género musical. Ahí es “na”.

5. “Dungeon Quest”, de Joe Daly
Charles Burns meets Dungeons & Dragons… o así. Inclasificable es decir poco.

4. “Wilson”, de Daniel Clowes
Iconoclasta primera incursión de Clowes en la novela gráfica (¿anti-novela gráfica?), pero ante todo, magnífico el personaje principal. Todos somos Wilson!.

3. “Hervir un Oso”, de Jonathan Millán y Miguel Noguera
No sé si esto es un comic, pero tiene dibujitos mezclados con letras que expresan cosas inexpresables de otra manera… Tiene que ser un cómic, y de los muy buenos.

2. “Planetary” Vol. 2, de Warren Ellis, John Cassaday y Laura Martin
Tardó diez años en gestarse, pero este tomaco es un concentrado de lo mejor que ha dado el cómic de superheroes en la recién terminada década, …en todos los sentidos.

1. “Viaje”, de Yuichi Yokohama 
Captura del movimiento, captura del instante, captura de la percepción, captura de sensaciones… captura del lector. Rompedora obra maestra.

Siguen en su línea excelentísima (fuera del top 10 para no repetirme):
“Los Muertos Vivientes”, de Robert Kirkman y Charlie Adlard
"Criminal”, de Ed Brubaker y Sean Philips
Gantz”, de Oku Hiroya

Lo Mejor de 2010 Comics [intramuros.es][2] 

También me gustaron;
”El Invierno del Dibujante”, de Paco Roca
”Castillo de Arena”, de Frederik Peeters y Pierre Oscar Levy
“Velocidad Moderna”, de Blutch
”Pluto”, de Naoki Urasawa
”Alicia en Sunderland”, de Bryan Talbot
Asterios Polyp”, de David Mazzucchelli
”Notas al Pie de Gaza”, de Joe Sacco
”No Hero”, de Warren Ellis y Juan José Ryp
“Arroz Pasado”, de Juanjo Sáez

Lo Mejor de 2010 Comics [intramuros.es][3] 

Ni se les ocurra gastarse los cuartos en: 
“Dios en Persona”, de Marc-Antoine Mathieu
”Bienvenido a Bobolandia”, de Dupuy & Berberian
La colección “Vertigo Noir” en general 

Joyas de importación (probablemente alguna en el Top 10 de 2011):
”X’ed Out”, de Charles Burns
”Bodyworld”, de Dash Shaw
Grandville”, de Bryan Talbot
”Love and Rockets: New Stories”, de los Bros Hernandez
“Godland”, de Joe Casey y Tom Scioli

Anteriormente:
Lo Mejor de 2006: Comics
Lo Mejor de 2007: Comics
Lo Mejor de 2008: Comics
Lo Mejor de 2009: Comics