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Puerto Humano

Lunes, 14 de mayo de 2012

41Bu0j2LQkL._SL500_AA300_Tenía muchas ganas de hincarle el diente a una novela de John Ajvide Lindqvist, siempre y cuando no se tratase de “Déjame entrar”. A través de la ambigüedad y la capacidad de sugerencia de la peli, se ha formado en mi cerebro una versión de la historia que no quiero ver modificada por la explicitud del texto, que seguro describirá los sentimientos y motivaciones de los protagonistas “desde dentro”, perdiéndose así esa magia propia de cine puro elaborada por Tomas Alfredson. Le ha tocado entonces a “Puerto Humano”, editada recientemente por Espasa (con un pésimo diseño de portada, he de decir) y, quizá por su condición de novela sueca, colocada bien a la vista en las estanterías y mesas de novedades de toda librería o gran superficie.

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En lo argumental, la novela no trae demasiadas novedades. La historia bebe a partes iguales de Lovecraft (amenaza primigenia) y de Stephen King (pasado juvenil compartido que repercute en el presente), si acaso la nota original, o mejor dicho exótica, estaría en el contexto: La imaginaria isla de Domarö, “ubicada” en la franja exterior del archipiélago de Estocolmo, zona que se ha convertido desde hace unas décadas en destino favorito de vacaciones para los habitantes de la capital sueca, siendo costumbre entre la clase acomodada el establecer su segunda vivienda en una de las miles de islas que lo componen. Lindqvist, cuyo padre fue pescador y murió en el mar, plantea hasta cierto punto la novela como un homenaje a su progenitor: el mar se presenta como una entidad todopoderosa, insondable y administradora de la vida y la muerte. Por otra parte, las tiranteces entre los nativos isleños y los urbanitas “invasores” constituyen uno de los ejes principales de la historia.

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Pero el centro absoluto del relato no está en el mar y los pescadores, sino en un padre que destrozado psicológicamente por la desaparición de su hija, vuelve dos años después al lugar en el que la perdió con (dementes) esperanzas de recuperarla. Es en la parte emocional del asunto en la que el autor pone toda la carne en el asador. El dolor de Anders por la pérdida de Maja se presenta sobre el papel con todo su potencial terrorífico y devastador. Liindqvist se aleja de los miedos fantásticos para hurgar en los miedos cotidianos, esos apuntes de terror profundo que emergen del inconsciente apenas unas milésimas de segundo para ser enterrados y olvidados rápidamente por nuestro yo consciente para seguir viviendo (y durmiendo) tranquilos. Un buen ejemplo sería el fragmento que transcribo a continuación:

Todo empezó como una broma. A Maja le daban mucho miedo los cisnes. No los cisnes del mar, lo cual quizá habría sido natural. Incluso Anders les tenía respeto. No, Maja tenía miedo de que entrara algún cisne por la puerta o por la ventana cuando se acostaba o estaba a punto de quedarse dormida.

Como Maja siempre se alegraba al ver el muñeco de los helados – significaba la posibilidad de tomar un helado-, Anders intentó hacer una broma para quitarle el miedo y le dijo:

-Los cisnes no son peligrosos, no tienes que tener miedo de ellos. No son más peligrosos que… el muñeco de los helados. Y tú no estás asustada pensando que el muñeco de GB vaya a entra aquí ¿a que no?

Maja siguió teniendo miedo de los cisnes, pero le empezó a dar aún más miedo el muñeco de los helados. A ella nunca se le había ocurrido pensar que el muñeco de GB pudiera esconderse debajo de su cama o colarse por el resquicio de la puerta con aquella sonrisa pegada a la cara.  Anders llegó a arrepentirse de haberle dicho aquello. A partir de esa noche tuvo siempre que abrir la ventana del dormitorio de Maja y asegurarse de que el muñeco no andaba por allí afuera. La cama era muy baja, evidentemente no podía caber un león allí abajo. Pero el muñeco de los helados, plano como era, cabía.

Y el muñeco de los helados aparecía por todas partes. Estaba en el mar cuando ella se iba a dar un baño, se escondía en las sombras. Él era la encarnación de todos los miedos.

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En definitiva, “Puerto Humano” no descubre la pólvora en el (explotadísimo) género de terror, pero su tremenda intensidad emocional, en conjunto con la sensación opresiva que transmite respecto al mar inducen a una lectura absorbente en la que sus elementos más convencionales  y/o inverosímiles casi siempre pasan desapercibidos.

¡Delitos!®

Viernes, 20 de abril de 2012

Delitos

“Inspirados, según los rumores de la agencia, por el encuentro epifánico de un director creativo de RSB con algo anunciado como Muerte Por Chocolate en una cafetería de Near  North, los ¡Delitos! eran de chocolate en su totalidad, y no solo el pastel, sino también el relleno y el glaseado, y de hecho era todo chocolate de verdad o fondant en lugar del habitual cacao hidrogenado y el sirope de maíz alto en flúor, de forma que los ¡Delitos! no estaban concebidos realmente como una variante de rivales como los Zingers, los Ding Dongs, los HoHos y los Choco-Diles, sino como una revisión al alza y un replanteamiento de los mismos. Un cilindro rematado en cúpula de pastel esponjoso sin harina, con sabor a maltilol y recubierto por completo de una capa de 2,4 mm de baño de chocolate alto en lecitina manufacturado con pequeñas cantidades de mantequilla, mantequilla de cacao, chocolate de pastelero, licor de chocolate, extracto de vainilla, dextrosa y sorbitol (un baño relativamente caro, y cuyas redundancias en materia de mantequillas requerían por sí solas innovaciones heroicas en los sistemas de producción e ingeniería: se habían visto obligados a montar otra línea de producción con máquinas nuevas, a impartir formación nueva a los trabajadores de la misma ya volver a calcular las cuotas de producción y de garantía de calidad más o menos a partir de cero), un baño de alto nivel que luego se inyectaba también mediante aguja de pastelería a alta presión en el interior de la elipse hueca de 26 x 13 mm que había en el centro de cada ¡Delito!(un centro que por ejemplo en los productos de Hostess Inc. estaba relleno de nada más que manteca de cerdo batida y azucarada), lo cual resultaba en una dosis doble de un glaseado ultrarrico y casi del nivel del glaseado de restaurante, cuya bolsa central -dado que la exposición al aire de la fina capa de baño exterior le confería aquella naturaleza tradicional de mazapán duro pero delicuescente de los glaseados- parecía todavía más rica, densa, dulce y delictiva que el glaseado exterior, un glaseado que en la mayoría de los PRI y SIRG de los test de campo de las empresas rivales era declarado la parte preferida por los consumidores.”

Lo de arriba es un fragmento del relato “Señor Blandito” de David Foster Wallace, incluido en el recopilatorio “Extinción”.  Sólo puedo calificar de impresionante la habilidad narrativa de Wallace para extraer de un contexto tan anodino como un  test de prueba de pastelitos semejante trastienda de paranoia, espionaje corporativo, tecnología de los alimentos, ingeniería social y manipulación a través del lenguaje. Este hombre COMPRENDÍA.

… Y lo peor de todo, es que me quedaron unas ganas tremendas de “delinquir”. Me conformaré con un Tigretón.

Dinero bien gastado (V): “El Jardinero Nocturno”

Jueves, 15 de marzo de 2012

El Jardinero Nocturno - George Pelecanos 

El Jardinero Nocturno” y “Drama City” supusieron el desembarco de George Pelecanos en el panorama editorial español hace unos tres años, y la verdad es que duele un poco ver ese material a precio de saldo a día de hoy. Esperemos que tal circunstancia se deba más a una política de descatalogación rápida por parte de Ediciones B que a las bajas ventas, pues sería una pena que por ello dejasen de traducirse el resto de obras de este excepcional escritor, quizás más conocido por los seriéfilos como responsable del guión de algunos de los mejores episodios de “The Wire” (eso dicen, que yo no vi la serie aún).

George Pelecanos

La verdad es que piqué con “El Jardinero Nocturno” al verla  en la mesa de ofertas de El Corte Inglés e inmediatamente recordar el excelente  (doble) post que Óscar Palmer dedicó al escritor en su blog. La tuve en la pila de posibles lecturas durante dos meses, pero en cuanto la agarré ya no la pude soltar. Estamos hablando de una novela negra pura aunque no purista: el rollito criminal está ahí, aparentemente en primer plano, pero el fatalismo existencial inherente al género se cuece sobre todo en el contexto de la historia, en los “personajes satélite”  y en los pasajes dedicados a los personajes principales fuera de la trama criminal. Si quieren saber lo que realmente significa eso de la “violencia estructural” háganle caso a Pelecanos y no a Gallardón.

Pero lo mejor de la novela está en el increíblemente preciso lenguaje que utiliza el autor, capaz de definir nítidamente a un personaje con dos frases certeras. Pelecanos sabe elegir apropiadamente los tics y los diálogos (aparentemente) intranscendentes para que nuestra intuición actúe y nos dé la sensación de que conocemos de toda la vida a esos personajes y su contexto. Tras leer la novela, te crees que conoces Washington D.C. mejor que si hubieras estado allí. Otra gran baza de su prosa es el recurso de modular sutilmente la narración en tercera persona en función del personaje en el que recae la acción. La narración empatiza con los personajes de una manera casi imperceptible pero que favorece la inmersión del lector en sus ficticias psiques.

En resumen, 6€ de  rentabilísima inversión cultural… Y para terminar, ya que salió el tema de escritores televisivos y Óscar Palmer, no puedo dejar de recomendarles “Capturado”, escrita por Neil Cross (creador de “Luther”) Y traída a España por el buen criterio de Palmer materializado en su editorial Es Pop.

Covermania (XVIII): Crash

Martes, 31 de enero de 2012

Probablemente gracias a la poderosísima idea de concebir un accidente de coche como fuente de placer erótico, “Crash” ha disfrutado de un altísimo nivel en sus portadas a lo largo de su vida editorial. Aquí quedan unas cuantas:

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Crash - Chichoni

Overdrive

Domingo, 16 de enero de 2011

Overdrive!

“Hasta hace poco la cultura se desplegaba en el orden de lo finito y lo escaso; en la era hipermoderna estamos en la hipertrofia y la multiplicación hasta el infinito. En el cibermundo hipertélico, el usuario tiene acceso inmediato a una información desmesurada, desordenada y sin clasificar; es libre de ir por donde quiera, de aprender, de mirar, de trazarse un camino personal. El problema es, naturalmente, saber ejercer esa libertad en las condiciones nuevas de un sistema superdesarrollado, una Pantallópolis que algunos temen que se transforme en un sistema totalitario, en la Metropolis de Fritz Lang, que esclaviza a los individuos en vez de liberarlos. La libertad no está amenazada en Occidente por el déficit, la censura o las limitaciones; lo está por la sobreinformación, la sobredosis, el caos que trae la misma abundancia. Lo que nos falta no es información, que nos desborda; lo que no tenemos es un método para orientarnos en esta sobreabundancia indiferenciada, para situarnos a una distancia analítica y crítica que le dé sentido.”

Gilles Lipovetsky y Jean Serroy en “La Cultura-mundo

Citas Pop (XXII): Profecías

Jueves, 28 de octubre de 2010

betamax 

“Non Compredes Betamaqs”

Agnes la Chalada en “Buenos Presagios
de Neil Gaiman y Terry Pratchett.

Profetisa del siglo XVII tan precisa y adelantada a su tiempo que la tomaron por loca.