Archivo de la categoría ‘Libros’

Citas Pop (XXI): Carta Blanca

Lunes, 18 de marzo de 2013

Hate Bush

La tarde en cuestión me presenté en el despacho del director. […]Detrás de su cabeza había un póster enorme de una organización humanitaria, ya no recuerdo si Oxfam o UNICEF. Mostraba una tierra árida y resquebrajada donde no quería crecer nada, y abajo a la izquierda aparecía un niño cubierto de harapos que tendía una escuálida mano.

Aquel póster hizo que me pusiera aún más alerta. Probablemente, el director estaba en contra del calentamiento global y la injusticia en general. Quizá no comía carne de mamíferos y era antiamericano o, al menos, anti Bush, una opinión que daba a la gente carta blanca para no pensar nada más. Quien estaba contra Bush era alguien justo, y por tanto podía comportarse en su entorno inmediato como un cabrón.

La Cena” de Herman Koch

Citas Pop (XX): Génesis Oscura

Jueves, 14 de febrero de 2013

Luther

“Sed de poder. Sed de dinero. Celos. Todas las cosas que nos hacemos los unos a los otros. En última instancia todo está relacionado con el sexo. Pero el sexo produce bebés. Si miras a un bebé es la cosa más pura del mundo. La mejor. Totalmente inocente. ¿Cómo concilias eso?. Tanta perversidad en nombre de la creación de inocencia. ¿No te parece algo equivocado?”

El párrafo de arriba pertenece a la novela “Luther: El Origen”.  Lo pone Neil Cross en boca de John Luther, el ya célebre personaje televisivo interpretado por Idris Elba.  No se engañen respecto a esta precuela en prosa, no estamos hablando de un (sub)producto derivado al uso: Cross es el creador de “Luther”, guionista de todos los episodios de la serie, y lleva años escribiendo novela negra muy muy turbia. La que nos ocupa no es una excepción. Inmersión en el abismo asegurada. Avisados quedan.

Atar Gull

Lunes, 11 de febrero de 2013

Atar Gull o el destino de un esclavo modélico

Pese a las malas vibraciones que me produjeron los trailers y avances varios de “Django Desencanado”, lo cierto es que la última de Tarantino me ha gustado mucho. No voy a escribir nada sobre ella, pues todo lo que cuente no va a ser más que una mala versión de algún fragmento de éste, el texto definitivo  sobre la peli escrito por Absence , el cual les recomiendo leer ahora mismo. Lo que sí quisiera, aprovechando el eco que ha dejado el film en lo que respecta a la temática “la venganza del esclavo”, es reseñar el el tebeo “Atar Gull, o el destino de un esclavo modélico” de Fabien Nury y Brüno.

Si Tarantino echó mano del western y la cultura pop Black Power como herramientas de trabajo, Nuri y Brüno tiraron de adaptación directa de la novela homónima escrita por Eugène Sue y publicada por entregas en Francia durante 1831. Aunque estas dos obras y sus respectivos autores no están interconectados de ninguna manera, la cercanía en el tiempo del lanzamiento de ambas en el mercado español da lugar a un curioso díptico en el que Atar Gull podría verse como el reverso tenebroso de Django. Es más, podríamos considerar al personaje  como la unión “sacrílega” entre Django y su “némesis negra” Stephen (el aclamado personaje que interpreta Samuel L. Jackson en la susodicha peli).

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El agradable estilo gráfico de Brüno, sintético y de suave gama cromática, contrasta con la crudeza de una historia que rezuma fatalidad. En la primera parte, la captura, transporte y venta de Atar Gull nos da a conocer una serie de personajes que forman parte de la maquinaria esclavista de la época. Lo más interesante de este capítulo es la exhibición que allí se hace de “El Mal” en todos sus grados de transparencia. Desde el autoconscientemente despiadado pirata que ofrece “mercancía” a bajo precio obtenida vía abordajes en alta mar hasta el “amo bueno” pagado de si mismo por el “buen trato” que proporciona a sus posesiones.

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Pero es en la segunda parte donde está la chicha del tebeo. Donde Atar Gull ejecuta su sibilina y autodestructiva venganza. Una venganza en la que su imponente físico no tiene arte ni parte. Para llevarla a cabo se sirve únicamente de su torturada y afilada mente, desechando toda opción que no maximice el grado de dolor infligido sobre sus víctimas, aún a costa del suyo propio.

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Vamos, una historia de “mala sangre” con todas las de la ley, con el atractivo de que el papel de chungo-chunguísimo recae sobre un personaje tradicionalmente presentado como víctima. Por no decir que resulta revelador ver como ahora, a principios de siglo XXI, con la esclavitud abolida, los comportamientos y actitudes de los personajes del libro encuentran paralelo en nuestro día a día. La verdad, invita a reflexión.

Otros Mundos (I): Cincuenta Sombras de Grey

Domingo, 3 de febrero de 2013

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Empezamos fuerte la sección: 400 y pico páginas de bestseller erótico femenino, nada menos. La novela que hizo emerger las practicas S/M al mainstream, la que ha establecido una conveniente simbiosis con el formato ebook (ahora ya no hay que forrar el libro para leer en el metro) y la que ha acuñado el término “porno para mamás”.

Dado mi absoluto desconocimiento del género erótico-romántico  para mujeres, mi autoridad para hablar sobre el tema es nula, pero ahí va mi conclusión principal: en “Cincuenta Sombras de Grey”, el sexo es el reclamo, pero “la chicha”, lo que impulsa al personal a seguir leyendo, es la parte romántica. Y en cuanto a lo de “para mamás”, no sé… no dudo que las mujeres de mediana edad lean en masa el libro, pero el target en cuanto a franja de edad está muy claro: entre los veintipocos y los treintaimuchos.

Para explicarme, primero les hago una sinopsis express de la novela: Anastasia, universitaria inocente y amante de la literatura, conoce a Christian Grey, el chico perfecto: guapo , educado, culto  e inmensamente rico. Flechazo mutuo. Tonteo. Christian confiesa  a Anastasia sus tendencias sadomasoquistas. Anastasia se asusta. Christian le propone que se convierta en su “esclava”. Anastasia duda. Jugueteos sado-soft. Anastasia se ralla: le gusta Christian, pero no el sado. Anastasia descubre que detrás de la coraza de éxito de Christian se esconde un juguete roto. Ralladuras: ¿paso por el aro o lo dejo?. Folleteo. Ralladuras:¿me gusta o no me gusta lo que me hace?. Folleteo. Ralladuras: ¿por que no abre sus sentimientos y saca la mierda para fuera?. Folleteo… y así. El final no lo cuento ni lo sé, porque, realmente el libro termina con un cliffhanger, a resolverse en las siguientes entregas que, por descontado, no leeré.

Visto esto, les digo que las partes “folleteo” son, desde mi (masculino) punto de vista absolutamente aburridas y antieróticas, de parodia de novela rosa. El resto del texto, básico, plano e impersonal, como escrito con la asistencia  de un programa informático para componer novelas. Pese a todo, de allí se puede extraer cierta cantidad de verdad, cierta intuición del “estado de las cosas”. Si hacemos un pequeño ejercicio de abstracción y eliminamos el “problema del sado” (recalco el entrecomillado)   sustituyéndolo por cualquier otro elemento de incompatibilidad entre chico y chica, nos encontramos con un esquema argumental con el que muchas mujeres se pueden sentir identificadas: Aguantar “carros y carretas” por seguir con alguien (“¡antes eso que vivir sin él!”), el problema de la pareja que no se abre, el desafío/fantasía de arreglar a un hombre “roto”… No me malinterpreten por la vía feminista, estos comportamientos pueden darse en sentido inverso, pero seguro que la mayoría de los casos que conocen son de protagonista femenina. En ese sentido, la identificación entre la lectora y Anastasia puede llegar a ser muy intensa, mucho más “enganchante” que los aburridos pasajes eróticos. Pero bueno, a lo mejor (probablemente incluso) estoy equivocado.

Volvamos ahora a ese contenido erótico. Su principal problema es que deja poco espacio para la fantasía. Pese a que la autora juega con conceptos tan propicios para ello como el sadomasoquismo, todo en el libro está supeditado a la más estricta corrección política y consentimiento mutuo: no hay arrebatos de violencia ni la más mínima dosis de abyección, todo ocurre bajo estrictos estándares morales y legales. Da la impresión que la autora no es consciente de que en las fantasías puede ocurrir de todo (y de hecho, para eso están)… o a lo mejor es que lo que nos muestra es lo mas fuerte  que su poco-sucia imaginación nos puede ofrecer. En cualquiera de los dos casos, muy mal. Más mal todavía al ver como maneja las tendencias sádicas de Grey: sus ansias dominadoras y sus ganas de proporcionar dolor tienen  origen en un grave trauma infantil-juvenil que todavía no se aclara totalmente en la primera parte. Los tenderos de las sex-shops estarán contentísimos con los advenedizos que irán a comprar juguetitos  para replicar en su casa lo que leen en el libro, pero a la comunidad S/M no creo que le haga puta gracia como quedan allí retratados.

En resumen: literariamente pobre, eróticamente nulo y conservador, pero da una intuición de como está el patio (chicas, no me lapidéis, ¡ni de lejos pretendo insinuar que os representa a todas!) y no me arrepiento en absoluto de haberlo leído.

Otros Mundos: Intro

Jueves, 31 de enero de 2013

Inauguro nueva sección (sí, otra más) que tenía ideada haca más de un año pero no encontraba momento para darle arranque. La titulo “Otros Mundos” y vendrá a ser una suerte de ejercicio periodístico gonzo-soft. Me explico: la cosa irá de que yo consumiré un producto (sub)cultural totalmente ajeno a mis intereses y dejaré mis impresiones acerca de ello en el post correspondiente.

Aprovechando que estoy metido en un club de lectura, y la lectura en curso cumple a la perfección las autoimpuestas normas de la sección, utilizaré ese material para el primer post. En breve en sus pantallas. Una pistita:

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Cumbres Borrascosas

Lunes, 10 de diciembre de 2012

Wuthering Heights

Hace ya tiempo que Dogma 95 ha desaparecido como movimiento cinematográfico, pero también es cierto que algunos de sus preceptos, para bien o para mal, han marcado tendencia (incluso canon) respecto a la utilización de ciertos recursos estilísticos y narrativos en el cine que vino después. Quizás el mas potente resquicio que el movimiento danés ha dejado al cine es esa asociación cuasi-indisoluble entre el “cámara en mano” y el “aquí y ahora”. Extremadamente difícil encontrar una película que se sirva de esta técnica y que no esté ambientada en contextos de rabiosa actualidad o no pertenezca al género found footage.

Las excepciones son pocas. Ahora me viene a la cabeza la magnífica “Enemigos Públicos” de Michael Mann (mi reseña aquí), que nos mostró el mundo criminal yanki en los años 30 como nunca lo habíamos visto en cine; casi podíamos oler la pólvora y sentir el humo de las ametralladoras en los pulmones. Recientemente, Andrea Arnold (la que le ganó el Oscar a Vigalondo)  también se ha saltado esa norma no escrita del “aquí y ahora”  utilizando técnicas similares para adaptar “Cumbres Borrascosas”, la mitiquísima novela decimonónica escrita por Emily Brontë.

Soy totalmente ignorante en lo relativo al romanticismo inglés,  ni siquiera me he leído la versión original de Brontë y tampoco he visto ninguna de las abundantes adaptaciones cinematográficas previas a la de Arnold. Con estos precedentes, puedo afirmar que lo que vi en la peli no me lo esperaba en absoluto… en el buen sentido. En el film prima lo atávico, los personajes se mueven en un entorno emocional altamente salvaje a juego con el inhóspito entorno físico, y lo romántico presenta su aspecto más carnal y arrebatado.

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En un anacrónico formato 4:3, Arnold saca tremendo partido de las localizaciones, cargadas de niebla, lluvia, barro y humedad, para contarnos el extremadamente pasional romance entre Catherine y Headcliff. Como decía antes, no leí la novela, pero sospecho que el peso de las escenas situadas en la infantoadolescencia de los personajes es mucho mayor en el metraje del film que en las páginas de la novela. Claramente, la directora tira de la infancia porque ese es el momento de la vida en el que realmente aflora el salvajismo inherente a la especie humana, antes de que el individuo sea asimilado por las convenciones sociales.

En definitiva, una peli muy a tener en cuenta ahora que empiezan a salir las listas de fin de año. Por mi parte, seguro ocupará un puesto en mi top 10. Respecto a la Arnold, les recomiendo encarecidamente su ópera prima “Red Road”. Su otro largometraje “Fish Tank”, filmado en un estilo parecido al que nos ocupa, pero contextualizado en el “aquí y ahora” ya no me convenció tanto en su momento, pero igual le doy un repaso.