Delicias en colores pastel

27 de agosto de 2015

El Bosco - El Jardín de las Delicias (fragmento)

Hace unos días, en una fugaz visita al Museo del Prado, puede ver El Jardin de las Delicias, la obra maestra de El Bosco. Sobra enumerar aquí todas las bondades de esta obra y su autor, pero quisiera comentar lo que a mí más me ha llamado la atención al verla con mis propios ojos. Puede sonar frívolo ante semejante avalancha de genialidad visionaria, pero lo que más ha tocado en esta visión directa ha sido su colorido.

Me explico: popularmente, la fama de El Bosco se debe en gran medida a su condición de paisajista del Infierno, de cartógrafo de pesadillas tardomedievales; y en El Jardín de las Delicias solo podemos ver esa faceta en una de las tablas laterales. El resto, sobre todo el panel principal (el “jardín” propiamente dicho) es puro delirio pop en vibrantes tonos pastel. Ninguna reproducción de las que circulan por Internet (como el fragmento que encabeza el post, por ejemplo) puede hacer justicia a su luminoso y cuasi-naif cromatismo. Dejando a un lado la desbordante imaginación que la obra supura por cada centímetro cuadrado, me parece asombroso que un señor nacido hace 500 años haya plasmado sobre una tabla semejante frenesí de carne, luz y color.

Eso me lleva a no creer en absoluto la explicación “oficial” acerca del sentido del tríptico. Se habla de una intención irónica-moralizante (“la lujuria nos hizo perder el Paraíso y nos llevará al Infierno”), pero resulta difícil de tragar que alguien con esa idea en la cabeza deposite semejante pasión creativa en representar el objeto de su denuncia. Es cierto que Hieronymus Bosch nos mostró el Infierno como pocos han hecho hasta nuestros días, pero esas composiciones lujuriosas en gran formato, presentadas en en colores tan contra-natura a la vez que tan agradables a la vista… como que al final del medievo, más que moralizar, feromonizaban el ambiente.

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Murcia

14 de junio de 2015

murcia

Parece mentira lo poco explotada que está la imaginería bizarre ibérica en nuestra cultura pop. Tanto sobar en Lovecraft, el paganismo británico o la cultura psychokiller norteamericana y trabajar tan poco lo que tenemos aquí al lado da algo de penita. Por eso, cuando alguien se atreve a explorar lo autóctono y además lo hace con acierto, no queda otra que aplaudir con fuerza. Éste sin duda es el caso de Magius con su Murcia, un tebeo que ya te gana por su estética, pero no se queda solo en la estética.

Magius - Murcia (1)

Murcia ofrece una visión pulp  del submundo cofrade católico sureño, y lo hace magnificando dos aspectos muy presentes en la realidad cotidiana de ese universo: el ridículo desacomplejado y el terror absoluto. Lo del ridículo es obvio: orgullosos señoritos de familias bien,  disfrazados con conos en la cabeza  y peleados por llevar a cuestas las imágenes de sus “ídolos”. Lo cual nos lleva a lo del terror absoluto: la desasosegante idea de que estas personas manejen nuestros destinos. Porque, no nos engañemos, el núcleo duro del poder patrio viene de ahí; esos ambientes son sus corrillos más exclusivos.

Magius- Murcia (2)

El tebeo está lleno de escenas poderosas y de gran fuerza simbólica (la huerta murciana como enclave sacrificial, el puticlub como recinto sacro…), pero sin duda, donde realmente lo ha clavado Magius es en tratamiento del concepto de sumisión absoluta. En la idea de que, dentro de esos círculos de poder, el lujo y la lujuria desenfrenada se pagan con obediencia ciega, con la anulación completa de la persona como sujeto pensante autónomo. A lo mejor en el mundo real no asesinan a los desobedientes, ni sodomizan a rectores universitarios en ritos inciáticos; no literalmente, pero la metáfora es precisa. La derecha profunda es eso. Su mitología oscura se nos revela con detalladas y coloristas ilustraciones en este magnífico tebeo.

Cages

5 de abril de 2015

Cages

Nada menos que 17 años ha estado Cages, de Dave McKean, acumulando polvo en mi estantería. Creo que se trata del tebeo más caro que he comprado en mi vida: 8500 pesetas del año 98. Estaba yo de aquellas sumido en un proceso de “gafapastización” típico de universitario novato, y ese tochal era algo que había que tener, el Santo Grial de los que entendían de cómic. En cuanto pude lo compré, leí las primeras páginas y ahí se quedó, olvidado tras el orgasmo cultureta-consumista de saberte dueño de semejante artefacto de poder. Según pasaba el tiempo, fui anti-idealizando la obra como el típico producto ultra-pretencioso fruto de una época en la que los tebeos debían demostrar su adultez y su finura cultural a toda costa. Estos días se me ha dado por rescatarla, y he de admitir que la cosa no ha sido tan terrible como mi cabeza la pintaba.

Quizá el mayor lastre de Cages sea su ambicioso catálogo temático: Dios, las creencias, la creación, los artistas, el arte… conceptos muy trillados en la esfera de la “alta cultura”, que hay que manejar con cuidado para no caer en lugares comunes y discursos simplistas/pretenciosos. Es evidente que en este ámbito McKean no da la talla, sin embargo, dónde sale  muy airoso es en el aspecto formal de la obra. Podemos apreciar a un autor capaz de despojarse de su habitual virtuosismo pictórico para generar una narración muy fluida, que entra como la seda independientemente de si interesa lo que se está contando.

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En ese sentido, Cages, además de bastante buena es altamente profética, auténtico molde adelantado a su tiempo de lo que hoy se conoce como “novela gráfica”. Comenzó a editarse en formato comic book a principios de los 90 de la mano de Tundra, editorial fundada por Kevin Eastman donde el ilustre co-creador de las Tortugas Ninja invirtió parte de su fortuna por puro amor al arte. McKean dispuso de absoluta libertad creativa y editorial para desarrollar su obra: sin plazos, sin una longitud prefijada para cada capítulo, sin dar explicaciones a nadie sobre lo que estaba haciendo… y aprovechó ese espacio libre para desarrollar un tipo de narrativa pocas veces vista en occidente hasta el momento, esa que una vez adoptada por el mainstream norteamericano fue bautizada como “decompressed storytelling”. Mucho antes que Craig Thompson, Dash Shaw o Bastien Vivés, McKean ya estaba creando una historia autoconclusiva, libre de corsés de género, extensa en páginas pero de lectura fluida, y con (literalmente) mucho espacio  para la experimentación formal.

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La narración se desarrolla mayoritariamente en una cuadrícula de 9 viñetas, con dibujo a tinta y en bitono. Cuando McKean lo cree conveniente, rompe ese esquema para ofrecernos exuberantes segmentos compuestos mediante las técnicas que le convirtieron una estrella del diseño y la ilustración en los 90: collage, manipulación fotográfica, uso de materiales poco comunes… Lo cierto es que el tiempo no ha tratado demasiado bien a su estilo, víctima de una revolución digital que produjo herramientas para hacer las mismas cosas más rápido y más bonito. Con todo, esos segmentos retienen cierto encanto primitivista, una serie de raras imperfecciones que les proporcionan un inusitado atractivo, como los efectos visuales cinematográficos previos a la era CGI.

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La verdad es que le he perdido completamente la pista a McKean. Sé que siguió trabajando con Neil Gaiman, y  la obra suya más reciente que he consumido ha sido su  (horroroso) debut en el largometraje,  Mirrormask. He de admitir que la lectura de Cages me ha quitado el mal sabor de boca; intentaré ponerme un poco al día con las andanzas de este “artista multidisciplinar” en los últimos diez años, a ver que sale…

RESEÑAS EXPRESS: «El Destino de Júpiter», «Keyhole», «Big Hero 6», «John Wick», «Birdman»,«Orígenes»

12 de febrero de 2015

keyhole Jason Patric keyhole

Remesita de reseñas apresuradas en Letterboxd. Para no perder la costumbre:

El Destino de Júpiter (Hnos. Wachowski, 2015)
Soy plenamente consciente de que a esta peli le van a dar hasta en el carnet de identidad, pero a mi me ha parecido bastante buena. Lo explico en 3 puntos:

Estética: Extremadamente consecuente con la línea queer que los Wachowskis han desarrollado a lo largo de toda su filmografía, y que últimamente han llevado incluso al terreno de la militancia. Mejor esta fantasía rococó que otra dosis de diseño de producción estándar y anodino.

Universo: Muy bien montado, y sobre todo, con mucha gracia. De pasada van integrando en la ficción los principales highlights de la fenomenología OVNI y dan una explicación "convincente" a la existencia de alienígenas con apariencia humana.

Mensaje: No tiene la carga de "Matrix", pero unas cuantas puñaladas al capitalismo salvaje en el que estamos inmersos las dan. Y muy finas.

Pues eso. Wachowskis foreveeeer!!

Jupiter Ascending

 

Keyhole (Guy Maddin, 2011)
Las obra de Guy Maddin me fascina. Me fascina su hondura hauntológica, su enrevesada sexualidad, sus árboles genealógicos torturados..

Keyhole tiene todo esto y además es una peli de fantasmas como ninguna otra. Compro (otra vez).

Keyhole

 

Big Hero 6 (Don Hall y Chris Williams, 2014)
Chulísmo artefacto visual… y poco más. La enésima muestra del estancamiento del cine de animación infográfico, incapaz de salirse de sus propios clichés. Necesitamos un rotundo golpe sobre la mesa como no se ha dado desde… "Wall-E" ?

Big Hero 6

 

John Wick (Chad Stahelski y David Leitch, 2014)
Gran personaje y soberbias escenas de acción, pero sin duda, lo más fascinante de la peli es el (sub)mundo hipercapitalista en el que se desarrolla.

Dinero premium para comprar servicios premium. Conceptazo.

John Wick

 

Birdman (Alejandro González Iñárritu, 2014)
Iñárritu me cae fatal. Tanto sus películas como sus declaraciones en entrevistas lo delatan como un señor con mucho ego, con muchas ínfulas, siempre enarbolando una bandera de superioridad artística y moral que suena mas a "dime de lo que presumes y te diré de lo que careces" que a otra cosa…

Pero en esta ocasión, en lugar de ponerse a dar lecciones sobre condición humana, el dolor, la pérdida y todas esas cositas con las que es fácil vender la moto entregando mierda, se aplica a si mismo lo de "escribe sobre lo que conozcas", y le ha quedado muy bien. Porque la peli toca temas que Iñárritu tiene muy machacados en su ególatra cabecita.

Un atropellado segmento final y las inevitables dosis de condescendencia cultural le quitan redondez al resultado, pero me alegro mucho de este cambio de rumbo del mexicano.

Ah… y muy fino el guiño metalingüístico de tirar de pirotecnia en un producto "elevado" para atraer más público. Al fin y al cabo, no es lo que hizo él con ese tráiler, ese (meta)protagonista y el gancho del cine de superhéroes?

Birdman

 

Orígenes (Mike Cahill, 2014)
Paradójica tesitura: Quizá la mejor película que he visto en mi vida en cuanto a exposición del funcionamiento del método científico, una exposición bastante rigurosa a la vez que amena…. Y todo eso al servicio de un mensaje que hará las delicias de todo true believer de la New Age. En fin…

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Shandy Warhole

23 de enero de 2015

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Recuperando la buena costumbre de reseñar tumblrs con encanto, les insto a que se pasen por Shandy Warhole, donde su anónimo responsable cuelga simples pero fascinantes montajes caleidoscópicos hechos con Photoshop. En ellos se superponen ocultismo, fetichismo, ilustración científica antigua… y cómics de Marvel. Me encantan:

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