Galician Delicatessens

30 de noviembre de 2014

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No es ningún secreto que los autores de cómic gallegos lo están pentando muy fuerte últimamente. La mano de tres de ellos está presente en otras tantas novedades lanzadas en las últimas semanas. Obras bastante significativas para sus autores, pues con ellas se han abierto nuevos caminos en sus respectivas trayectorias.

En primer lugar, David Rubín se estrena en la industria del cómic americano dibujando El Momento de Aurora West, el spin-off del  Battling Boy de Paul Pope.  Pese a su condición de encargo,  trabajando sobre guiones ajenos en un contexto de ficción preexistente, Rubín hace suyo una parte del universo de Pope, llevándolo a su terreno y consiguiendo establecer un contraste/complemento a lo mostrado en Battling Boy.

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Aurora y Battling Boy toman respectivamente los papeles de Batman y Superman dentro de este universo de dioses y monstruos, de maravillas y espanto. Pese a lo oscuro de ciertas situaciones, la arrolladora personalidad de la protagonista imprime a la historia un aura vitalista y aventurera que la hace apta para mayores y pequeños. En EEUU entró directamente en la lista de bestsellers del New York Times, esperemos que tenga igual suerte por aquí, pues se la merece.

A diferencia de Rubín, Emma Ríos acumula ya bastante currículum en los States, trabajando principalmente para Marvel. Allí ha aportado su granito de arena a ese nicho “indie” de títulos relativamente desconectados de la continuidad principal marvelita, mucho más libres e interesantes que las cabeceras superventas de la casa. Con todo, tengo la sensación de que Ríos ha estado un poco desaprovechada en Marvel, como si ese entorno editorial no fuese el idóneo para que ella pudiera soltar todo su poderío visual y narrativo. De todos modos, fue en Marvel dónde conoció a Kelly Sue Deconnik, y con ella se ha ido a Image a dibujar Bella Muerte, una serie de creación propia en la que realmente da el do de pecho.

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Aparte de su potente narrativa visual, quizá lo más interesante de Bella Muerte sea experimentar (¿por primera vez?) un género tan masculino como el western desde una óptica totalmente femenina. El que nos ocupa no es un western al uso, pero es que quienes lo desarrollan tampoco son el prototipo de autor de western. En Bella Muerte se dan cita referentes tan disjuntos como Sergio Leone y Neil Gaiman para componer un universo mágico y a la vez deandente, sucio y a la vez bello, delicado y a la vez brutal. Una auténtica rareza.

Curiosamente, Fran Bueno, el autor con más solera en el mercado americano de esta terna, es el que nos trae una novedad netamente gallega. Al compostelano se le dio por presentarse al Premio Castelao de Banda Deseñada… y se lo ha llevado.  No sé con qué competía, pero la verdad es que Catálogo Oneroso de Beleza Gratuíta es una obra digna de ser premiada, tanto por su buena factura como por su vocación experimental.

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Bueno establece una narrativa basada en viñetas a página completa (o fichas) desde las que va exponiendo su modo de ver la vida. Vale que a lo mejor la cosa le ha salido con un poco sobrada de azúcar en cuanto a mensaje, pero la belleza de las estampas que componen la obra, así como la sinceridad con la que se retrata su autor, ablandan a cualquiera. Esperemos que esta joyita disponga en breve de distribución a nivel nacional (de momento edita la Diputación de A Coruña) porque merece mucho la pena.

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Magical Girl

23 de octubre de 2014

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Desde hace un tiempo manejo un concepto de “consumo interno” al que llamo “efecto Domino Records”. El nombre viene de lo que les pasó Julia Holter y Dan Deacon  tras firmar contrato con dicha discográfica. Antes, estos artistas se manejaban en un entorno creativo modesto a nivel medios, aprovechándose del abaratamiento de costes en la producción musical para dar a luz obras tan memorables como personales. Cuando se pasaron a Domino, se ve que cayeron bajo el influjo de los presupuestos holgados. Enseguida se subieron al carro de la grandilocuencia, de los discos conceptuales con orquestas sinfónicas de por medio. No tengo por qué quejarme de esto, tanto Loud City Song como America son dos discazos, pero son discazos que se parecen más a otros discazos. Mas dinero resultó en mayor ambición, pero también en mayor homogeneización.

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Demonio

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Vista Magical Girl, se puede decir que Carlos Vermut no ha sido víctima del “efecto Domino Records”, más bien todo lo contrario. Respecto a Diamond Flash,  la nueva película presenta menos personajes, menos tramas, menos diálogos, menos saltos narrativos… El dinero no se ha utilizado en este caso para hacer algo más grande, sino que ha ayudado a que todo luzca más intenso, más pulido, mejor interpretado…  en definitiva más cercano a como el realizador pudo haber imaginado la película.  Cada frase y cada plano quedan fijados en la cabeza del espectador con tanta fuerza que casi da miedo, pienso que con haberla visto una sola vez  recuerdo nítidamente casi la totalidad de los diálogos, así como ciertas estampas de gran poderío simbólico-narrativo.

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Si Magical Girl anida en la cabeza del espectador tanto tiempo es porque ese minimalismo expositivo viene cargado de contenido. De manera casi subterránea a la vez que incisiva, la película toca muchos palos a la vez, fusionando universos cinematográficos aparentemente disjuntos. En ese sentido, y aunque se trata de películas muy distintas, podríamos hermanarla con A Touch of Sin. Ambos films mezclan crónica social, cine de género y un acentuado simbolismo en un todo tan bello como relevante en cuanto al tiempo que nos ha tocado vivir.

En definitiva, si Diamond Flash fue un diamante en bruto, Magical Girl es la pequeña y valiosa joya que ha salido de pulir dicho diamante. Personalidad autoral concentrada, sin aspavientos, sin ínfulas, sin pretensiones de establecer “un antes y un después”… Simplemente una historia que nadie más que Carlos Vermut te puede contar.

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Citas Pop (XXIV): Encerrados

8 de octubre de 2014

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Cada vez que la muchacha oía crujir el entarimado creía que se enfrentaban a un ataque armado. Siempre alerta frente a lo desconocido. Solía decirle, Si la gente supiera las cosas que pienso me encerrarían permanentemente. Nos encerrarían a todos, respondía él. Nos han encerrado ya.

Don DeLillo, Mao II

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RESEÑAS EXPRESS (Discos): «Primitive and Deadly», «Punish, Honey», «Dude Incredible», «Syro», «Tomorrow’s Modern Boxes»

1 de octubre de 2014

Aphex Twin

Gran cosecha discográfica la de este septiembre que dejamos atrás. Aún a falta de darles unas cuantas escuchas más, ahí van mis escuetas impresiones de estas cinco joyitas:

Primitive and Deadly, de Earth
Dylan Carlson
vuelve con el que quizás sea su trabajo más accesible: sin drones, con unos bucles instrumentales bastante comedidos viniendo de él y… poniendo voces!. Un LP que pienso podrá gustar a gente habituada al rock clásico sin estridencias, pero que mantiene la esencia de su autor.

Punish, Honey, de Vessel
Parece mentira que, con sus 25 años, Seb Gainsborough haya tocado ya tantos palos musicales y lo haya hecho con tanto acierto. Si aún queda algún pureta por ahí que piense que los músicos de laptop no son músicos, puede quedar aliviado al saber que, en esta ocasión, el de Bristol ha utilizado todo tipo de cacharrería metálica como base para crear los temas de este nuevo LP. Le ha quedado una cosa bastante violenta y ruidosa pero con espacio para lo sutil. Sigo atentísimo a todo lo que haga el chaval.

Dude Incredible, de Shellac
Escuchando lo nuevo de Shellac, experimentando la contundencia de los temas a la primera escucha, maravillándome con lo certero de los frenazos-arranques en medio de la faena, tomo plena consciencia de su método de trabajo: Ir acumulando canciones nuevas sin prisa pero sin pausa, machacarlas bien machacadas durante años en directo y, una vez dominadas, una vez limadas, una vez asimiladas a nivel intuitivo, al estudio de grabación con ellas. Un método de trabajo que es un puto lujo. Un método de trabajo que, habiendo talento detrás, genera discos cojonudos sí o sí.

Syro, de Aphex Twin
Pese a lo poco que ha hablado en estos últimos años de cuasi-inactividad pública, Richard D. James ha sido un bocas: que si tenía ya 10 discos totalmente preparados para lanzar cuando él quisiera, que si acumulaba también cientos de temas sueltos, que si produjo música extraordinaria y totalmente diferente a lo que había hecho antes que solo muestra a sus amigos… Syro no parece confirmar semejantes declaraciones. Es continuismo aphextwiniano puro y duro, y en primeras escuchas no detecto ningún hit rotundo que vaya a engrosar el canon de su autor. Ahora dice que esto es un “cierre de etapa”, que el material tuerceculos vendrá después. A ver si es verdad…

Con todo, estamos hablando de Aphex Twin, y un Aphex Twin “estándar” suena mejor que el 80% del espectro musical planetario. Más allá de los ritmos sincopados, de los breaks rotos, de los puzzles de ritmos analógicos, con Syro, RDJ revalida su capacidad de crear bellísimas melodías que suenan exactamente como él quiere que suenen, o sea, a gloria.

Tomorrow’s Modern Boxes, de Thom Yorke
Es evidente que a Thom Yorke le gusta la “electrónica avanzada” más que a un tonto un lápiz, que sus aventuras en solitario han ido orientadas a hacerse un nombre en ese campo. Los resultados hasta ahora han sido tibios, todo demasiado forzado, como sin rumbo y sin pegada. Me atrevo a decir que con este disco sorpresa por fin ha conseguido centrarse, creando un puñado de canciones con alma, repletas de bellos pasajes sonoros. Al final tanto empeño ha dado sus frutos, y, por primera vez, estoy más interesado por lo siguiente de Yorke que por lo siguiente de Radiohead.

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Década 0, Cara B: «Heavy Metal: F.A.K.K.2»

19 de septiembre de 2014

Heavy_Metal_2-Caratula Heavy Metal: F.A.K.K.2, Heavy Metal 2000, Heavy Metal 2…  la cantidad de títulos que ha tenido la secuela de Heavy Metal desde que nació como concepto hasta su estreno ya da una idea de lo dilatado que fue su periodo de gestación. La “gran esperanza blanca” del cine de animación adulto occidental nació tarde y mal. Muy mal.

Todo empezó a mediados de los 90. De aquellas, gracias al dinerito acumulado por los derechos de las Tortugas Ninja, Kevin Eastman se convirtió en el jefazo de Heavy Metal, la revista que naciera a finales de los 70 como equivalente americana a la Metal Hurlant francesa. Los años de gloria de dicha cabecera ya habían pasado, aunque entiendo que en los States conservaría un público fiel, pues prácticamente era el único canal de suministro de BD fantástica  y de ciencia ficción que existían por aquel entonces en el país. La cuestión es que, dada la buena acogida de la reedición en VHS de la peli original, al bueno de Eastman se le ocurrió poner en marcha una segunda parte.

La Heavy Metal Original

Para promocionar la película tiró del hype indiscriminado, de anunciar todo lo anunciable e ir mostrando sobre la marcha el material de preproducción que se iba generando: Que si (el entonces muy en alza) Simon Bisley iba a realizar los diseños, que si el personaje principal iba a inspirarse en su mujer y musa de la serie B Julie Strain, que si se estaban haciendo gestiones para poner a grupos de renombre en la banda sonora… Un despliegue de pre-marketing insólito para aquellos tiempos en los que la WWW aún estaba en pañales.

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Pasaban los meses y ni rastro de la película, pero Eastman empezó a editar/monetizar todo ese material gráfico previo: El libro de ilustraciones de Simon Bisley, la sesión de fotos de Julie Strain caracterizada como la protagonista (tope chabacano, lo sé),  calendarios, posters, tazas, estatuas… En 1999, unos meses antes del estreno del film salió un número extra de la revista titulado F.A.K.K. 2 Illustrated Movie Special, la historia de la película en versión cómic (de nuevo, ilustrada por Bisley) que de alguna manera justificaría que el nuevo film también estaría basado en comics aparecidos en la Heavy Metal.

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Personalmente, viví todo el proceso con cierta sospecha. La película original ya no era santo de mi devoción y no esperaba grandes avances en la nueva. Pero como me encantaba Bisley, fui capturado por el hype, por la idea de contemplar su salvaje estilo gráfico en movimiento, aún a sabiendas de que la animación no iba a ser nivel Disney ni mucho menos. Pero con el Illustrated Movie Special se me cayeron todas las esperanzas: En sus páginas finales aparecían por primera vez los fondos pintados y los sheets con los diseños reales de los personajes en la película. Ni rastro de Bisley, y mucho tufo a animación barata estilo X-Men Adventures.

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Finalmente la película salió en el año 2000, directa a DVD, y los peores presagios se cumplieron, con el agravante de que el concepto de “animación adulta” que heredaba de su predecesora ya olía a rancio. Mientras en Japón se venían produciendo desde hace años obras maestras de la animación para ese sector de público y en cómic crecía sin prisa pero sin pausa el número de autores y publicaciones asociados a lo que ahora se ha dado en llamar  “movimiento de la novela gráfica”, como que un relato plano de fantasía/sci-fi con dosis más elevadas de lo normal de sangre y tetas estaba ya muy alejado del concepto de adultez. De alguna manera, esta película representó un fin de ciclo, el agotamiento de una manera de entender la evolución de esos medios. La idiosincrasia Heavy Metal no era muy buena respuesta al cliché “los tebeos/dibujos animados son para niños”.

Vista la cutrez sin paliativos del producto, resulta chocante que su banda sonora estuviese firmada por figuras respetables de la escena metalera de la época, con bandas como Monster Magnet, System of a Down o Queens of the Stone Age, que lo estaban petando mucho en aquel momento. Si la película era un exploit a destiempo de una marca en decadencia, su banda sonora fue un fiel reflejo de una parte de lo que se cocía musicalmente a las puertas del siglo XXI.

Flat Heavy Metal 2000

En fin…se suponía que esta sección del blog iba a estar dedicada a joyitas de los 00 que pasaron desapercibidas. Heavy Metal 2 no es una joyita y entró en los 00 por los pelos y de arrastro… Pero bueno, que quede constancia que aquí el menda, en algún momento del largo periodo de hype, creyó en el producto, se ilusionó por lo que podía resultar de aquello. Sirva este post de homenaje a todos los hypes bonitos de vivir aunque acaben mal.

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