Mucho se ha escrito sobre el carácter psicopatológico de Batman, pero nunca con tanta profundidad. El psiquiatra Jesús Ramos Brieva le dedica todo un ensayo de más de 200 páginas. Pueden descargar el pdf aquí.
(gracias a Diego por la info)
Mucho se ha escrito sobre el carácter psicopatológico de Batman, pero nunca con tanta profundidad. El psiquiatra Jesús Ramos Brieva le dedica todo un ensayo de más de 200 páginas. Pueden descargar el pdf aquí.
(gracias a Diego por la info)
La intro de programa de TV y el tráiler, dos miniproductos audiovisuales cuyas funciones oscilan entre la propaganda, la imagen de marca y el puro relleno. No por ello muchas de estas piezas dejan de rebosar genialidad. Hoy he visto dos muy buenas:
La intro, la del programa “De buena ley” (juicios populares televisados, ya saben). Esas personas de la calle representadas como minúsculas figuritas, rodeadas por sobredimensionados objetos, símbolos de aquello que rige nuestras vidas y nos subyuga. Solo falta una mano gigantesca manejando las figuras (¿Dios?) para definir completamente la dimensión mítica del corto.
El tráiler, el que promociona “The Social Network”, la nueva de David Fincher, a estrenar en otoño. En ella se cuenta el siniestro origen de Facebook, esa pieza de software que demuestra que una idea realmente puede cambiar el mundo. Si de algo ha sido impulsora esta red social es de la hiperemotividad de todo a cien que podemos ver a diario en los “muros” de millones de abonados al invento. Los publicistas han utilizado esa poderosa arma (cover de “Creep” mediante) para crear empatía con el usuario medio de Facebook en los primeros 30 segundos de la pieza, y después mostrarnos la naturaleza de los “men behind the curtain”, los demiurgos que están forjando esta nueva sociedad, con sus juicios, sus envidias y sus millones. Más mito.
El uso indiscriminado del prefijo “post” en el ámbito del etiquetado (sub)cultural es un asunto que me pone muy muy de los nervios. Entiendo perfectamente cuando me hablan de la España de postguerra, la depresión post-parto, los X-Men post-Claremont… Sin embarto tengo serios problemas con cosas como el post-rock, el post-pop, la post-poesía, o la post-tag más de moda en los últimos tiempos: el post-humor.
¿Qué se supone que significa esto último?¿Una nueva era del no-humor?¿Chistes sin gracia? Lo único que sé es que la categoría es aplicada, muchas veces de forma despectiva, a gente como Wes Anderson, Sacha Baron Coen, Nacho Vigalondo o Joaquín Reyes. Gentes con visiones más o menos diferentes en esto del hacer reír, pero que si algo tienen en común es su capacidad de abrir nuevos caminos, centrándose más en lo que a ellos les hace gracia y menos en como complacer a la mayor masa social posible, demostrando que incluso los Monthy Python pueden quedar desfasados. No hacen post-humor, hacen HUMOR con mayúsculas cuyo único pecado es parecerse poco a cualquier cosa que haya existido antes.
Esto viene a cuento porque acabo de añadir dos nuevos nombres a mi panteón de este tipo de humoristas fieles a si mismos pese a quien pese: Jonathan Millán y Miguel Noguera. Su más reciente obra: “Hervir un Oso”. Sus características:
Si se hacen con el tomo, les auguro unas buenas dosis de satisfacción post-lectura.
“La mayoría de los periódicos definían el recinto como un cruce de parque temático y centro comercial. A ratos resultaba más inquietante, como cuando las pantallas emitían anuncios de Prosegur o el público agitaba alegremente globos-salchicha de Ramstad (empresa líder en el sector del trabajo temporal). Dos imágenes dignas de la antiutopía ballardiana Bienvenidos a Metro-Center.”
Víctor Lenore en Rockdelux #286 (Julio/Agosto de 2010)
Banda sonora del post: Shellac – “End of Radio”
Ya hace mucho que un tráiler no me produce una necesidad urgente de ver la película que promociona. Lo ha conseguido el muy enfermo Harmony Korine con la preview de su nuevo (y fascinante) engendro cinematográfico, “Trash Humpers”. Vean:
Últimamente se está poniendo muy de moda usar el término “OVNI cinematográfico” para catalogar ciertas películas rarasrarasraras (como diría Papuchi Iglesias, en paz descanse). Pues bien, si hubiera que ilustrar el diccionario con un ejemplo de esos OVNIs, no podríamos encontrar mejor candidata que “Symbol” de Hitoshi Matsumoto.

No me voy a poner aquí a contarla porque nada mejor que la experimenten por ustedes mismos. Solo decir que en ella se desarrollan paralelamente dos historias aparentemente desconectadas entre si. Una en México, en el mundillo de la lucha libre (auténtico fetiche de “lo bizarro”). La otra (y aquí viene lo mejor de la función) en una enorme sala totalmente blanca, con altísimas paredes y sin puerta de salida, donde un señor en pijama se despierta sin saber como ni porqué ha ido a parar allí. Les puedo asegurar que la escena de su despertar es de lo más aterrador (a la vez que cómico) que he visto en los últimos tiempos. Dejen que se la muestre:
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¿Cómo se han quedado? Pues con este arranque imagínense lo que puede venir después. Una obra maestra de lo raruzco, en la que se combinan sin complejos la estética de las instalaciones de arte moderno, la horterada, el slapstick, el México arquetípico y el puro terror existencial.

No puedo hacer otra cosa que recomendarla con todas mis fuerzas, a la vez que busco por la red la otra peli de Matsumoto, la bastante célebre (también por rara) “Big Man Japan”.
Genial actuación de Txury en el programa Turkía de Localia Coruña. No se le ocurre mejor forma de comprobar la eficacia del servicio telefónico de atención al ciudadano que haciéndose pasar por una señora arquetípica coruñesa a la que han multado por sacar la basura demasiado temprano. Descacharrante (y menuda forma de meterse en el papel):
visto en el blog de Marcus.
Fascinado me tiene el tebeo/serie de animación de Dash Shaw “Unclothed Man in the 35th Century A.D”. Les cuento: va de un señor del futuro afiliado a una organización anti-robótica. Para demostrar la supremacía del hombre frente a las máquinas, sus superiores le encomiendan la misión de hacerse pasar por un robot-modelo en clases de dibujo al natural. En maratonianas sesiones debe mantenerse totalmente quieto, libre de sudor, espasmos, parpadeos y erecciones, para que ninguno de los asistentes se dé cuenta de que se trata de una persona, quedando así patente que lo puede hacer tan bien como sus enemigos sintéticos.
¿No es ésta la alucinada metáfora definitiva sobre nuestro tiempo? ¿No nos obliga la sociedad a comportarnos como máquinas para demostrar nuestra valía como personas? ¿Le estoy dando pábulo a una ida de olla del señor Shaw? ¿Soy un robot?…
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