Entradas con la etiqueta ‘Johnny Ryan’

IntraConcurso 2

Domingo, 22 de enero de 2012

IntraConcurso_2

Vuelve el IntraConcurso, esta vez con un pack de lo más ecléctico: gafapastismo francés y gamberrada norteamericana. “Dios en Persona” de Marc-Antoine Mathieu y “Juventud Cabreada” de Johnny Ryan. Para optar a ellos deben enviar a concurso@intramuros.es la respuesta a la siguiente pregunta:

¿Qué irreverente supergrupo se ha tenido que enfrentar a Dios en una de sus aventuras, teniendo su líder que sacrificar la vida para obtener la victoria?

(Pista: En ese tebeo, Dios era de tipo lovecraftiano, y la líder muerta se reencarna en una recién nacida en los siguientes episodios . Mas claro agua!)

Bases:

  1. Válido solo en el territorio español (los portes al extranjero se salen del presupuesto).
  2. El concurso estará vigente hasta que haya recibido diez respuestas correctas. En ese momento seleccionaré el ganador (vía rand(1,10)), me pondré en contacto con él a través de un mail y publicaré la resolución en el mismo post del concurso y en Twitter.

Espero sus respuestas (repito: concurso@intramuros.es )

Frank Miller’s Holy Terror

Lunes, 24 de octubre de 2011

HolyTerror_CvrRgh01

En los comentarios del post sobre “Prison Pit” en este blog, Toni Bascoy decía acertadamente:

“Parece que hay una nueva corriente en USA, unos tipos muy iconoclastas y medio pirados que se están enfrentando a ese acabado tan exquisito de Ware y su cohorte de seguidores a base de comics que parecen hechos de forma automática, desde un subconsciente medio perjudicado, llenos de manchones y vías muertas. Parecen fantasías preadolescentes, donde sexo y violencia se confunden y solapan.”

Una vez leído el “Holy Terror”, no puedo dejar de pensar en Frank Miller como nuevo miembro de pleno derecho de este “movimiento” que apela al infraconsciente atávico para hacer comics. Es más,  “DK2” podría considerarse un precedente de esta manera de proceder, al menos en su (discutidísimo) apartado gráfico.

Frank Miller DK2  Brian Chippendale -Maggots
Frank Miller vs. Brian Chippendale

Pero a diferencia de Brian Chippendale, C.F. o Johnny Ryan, Miller es viejo y está muy cabreado. Como un Bruce Wayne incapaz de asumir la muerte de sus padres, Miller todavía no ha superado el 11-S, y “Holy Terror” es su infernal fantasía de venganza hacia el terrorismo islámico. Una fantasía que parece no haber sido procesada para su traslación a comic, descontextualizada, con un argumento incoherente y salpicada de fugas eróticas sadomasoquistas. Del cerebro al papel sin ningún tipo de filtros.

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La habitual componente satírica de Miller desaparece. “Holy Terror” respira resentimiento y desdén hacia la cultura islámica,pero tambíen reproche hacia la cultura occidental, que el autor acusa de blanda frente al tremendo enemigo con el que tiene que lidiar. Su pensamiento puede resumirse en una secuencia de dos viñetas incluida en el tebeo: en la primera, un grupo de jóvenes occidentales en el cine disfrutando de “Transformers”, en la siguiente, la juventud islámica enfurecida practicando una lapidación. “Holy Terror” es ideológicamente aberrante pero artísticamente fascinante. Para el lector es una conexión en crudo y sin cesura con la mente de Frank Miller a través del lenguaje del tebeo. Si lo que encontramos en ese oscuro lugar no es de nuestro agrado, ya es otro debate.

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Respecto al estilo gráfico, podemos ver cierta evolución hacia el garabato. Frente a la predominancia de  trazos gruesos en el “DK2”, en esta nueva obra vemos muchas viñetas que parecen dibujadas a Bic naranja. Tampoco faltan página llenas de manchones de tinta informes, y la rotulación parece hecha a mano de manera semiprofesional. Es como si el tebeo tuviese más sentido presentado como fanzine que como novela gráfica en tapa dura.

Holy Terror - Frank Miller

Pese a la mala recepción crítica que está teniendo “Holy Terror”, recomiendo su lectura, aunque solo sea para satisfacer el apetito voyeur del lector hacia el autor.

De compras por Berlín

Viernes, 15 de abril de 2011

Berlín

Momento ya clásico en este blog de dejar testimonio de las salidas de shopping en lugares que se prestan mucho a ello. Esta vez le toca a Berlín. Espero que sirva como guía a la gente “de mi palo” si se anima a darse un voltio por esos lares.

Saturn prepaid-glasspane-surfstick-bild
Para no preocuparse por cuestiones de conectividad, recomiendo a todo viajero que se pase por cualquier gran superficie  tipo Media Markt y se agencie un modem 3G USB prepago. Suelen incluir alguna promoción de bienvenida suficiente para cubrir las vacaciones. En mi caso pillé por 15€ en Saturn un stick de la operadora 02 que incluía 5 días de conexión sin tope de tráfico y con una velocidad real de 7,2 Mbps. Cada día tenía que introducir un código para navegar gratis, pero los cinco me llegaron para la semana entera porque cuando le daba por ahí al cacharro, te proporcionaba acceso a internet sin usar clave. Parece que el libertinaje berlinés se contagia hasta a sus aparatos electrónicos.

Grober Unfug
Esta librería especializada en comics me quedaba a un paso del hotel. Aproveché la tesitura para hacer acopio de material sin tener que cargar con ello en los maratonianos recorridos que nos hicimos. El alto nivel de inglés de los alemanes hace posible que casi nada en ese idioma se traduzca, poniéndose directamente a la venta las ediciones originales… mejor para mí. Allí me hice con los dos volúmenes del “The Acme Novelty Date Book”, excelsos facsímiles de los cuadernos de notas de Chris Ware en los que se demuestra lo buen dibujante realista que también es. Caí en la tentación con otro lujo wareano, la carpeta de láminas-comic recopilando algunos de sus trabajos para el New Yorker.

Chris Ware - Acme Novelty Date Book

En una esquina de la librería me encontré con la obra completa de Johnny Ryan. Me llevé lo que me faltaba de este irreverente autor: “The Comic Book Holocaust” y “New Character Parade”, dos auténticas becerradas.

The Comic Book Holocaust New Character Parade

 

Modern Graphics
Otra de comics, situada en el corazón del Kreuzberg. Un local ni pequeño ni grande, pero cargadísimo de material. Encontré ofertas espectaculares entre las que destacaría el enorme (en todos los sentidos) “Breakdowns” de Spiegelman por 10 euros. También pillé de saldo el primer volumen de “The Mask” y el “Mighty Love” de Chaykin.

Art Spiegelman - Breakdowns mg

Ya a precio de portada, cayeron en mis garras “Tales of Error”, de lo poco que me faltaba de Thomas Ott (edición en formato álbum además) y “New Engineering” de Yuichi Yokoyama. Este último tenía una esquina de la portada un poco chafada (nada serio); por ello, y sin queja previa por mi parte, el vendedor me rebajó dos euros. Todo un detalle.  

NewEngineering Tales of Error

Space Hall
Posiblemente la mejor tienda de música electrónica del mundo. Está compuesta por dos locales en la misma calle, uno para CDs y otro (enorme) para vinilos, donde tenían un buen montón de cabinas con platos para escuchar los LPs. Pese a no disponer de tocadiscos, las grandes fundas de los vinilos me hipnotizaron y me hice con un par de ellos, el mítico “Come to Daddy” de Aphex Twin y el “Rhythm” de Frank Bretchneider. Ahora tendré que comprar el aparato para escucharlos.

Space Hall

En CD me agencié “Test Pattern” de Ryoji Ikeda y “Mimikry” de anbb, mejores discos de 2008 y 2010 respectivamente según este blog; ambos del sello alemán Raster-Noton. También cayó el lujosamente empaquetado recopilatorio “Fünf”, que celebra los cinco años de vida del sello Ostgut-Ton, con tracks grabadas en el famoso club Berghain.

image anbb - Mimikry

Hard Wax
Otra gran tienda de vinilos dedicada exclusivamente a la electrónica y muy orientada hacia el mundo del clubbing. Me fui de allí de vacío, pero dejo referencia de ella porque creo que vale la pena visitarla: en el fondo de un callejón sin salida, flanqueada por un taller de motos y otro de bicicletas y ubicada en el tercer piso de un edificio destartalado lleno de pintadas por las escaleras. La tienda en sí, supercool, con cabinas para escuchar vinilos y sillones estilo Bauhaus roídos. Estaba todo muy silencioso y vacío, por ello no me atreví a hacer fotos del interior.

Hardwax

Flohmarkt am Arkonaplatz
Está visto que las actividades más extendidas en Berlín para los domingos son irse de picnic y/o de compras a alguno de los mercadillos (o flohmarkts) que abren ese día de la semana por toda la ciudad. En el de Arkonaplatz me encontré con un puesto donde se vendían comic-books americanos de todas las épocas a precios de ganga: un paquete con 10 “Fantastic Four”, todos de la era Byrne, 5 eurillos. Ejemplares de “Demon” o “New Gods” de Kirby a 6€, bizarradas DCeras de la edad de plata a 2€ la unidad… El vendedor superamable, según iba yo seleccionando los tebeos, me iba haciendo rebaja por cantidad… el tío regateaba él solo!

Arkonaplatz 

Flohmarkt am Mauerpark
De los tres flohmarkts que visité éste era el más extenso. Merece la pena ir solo por experimentar la vidilla del macro-picnic adyacente, plagado de artistas y graffiteros haciendo de las suyas. Encontré un puesto que parecía hecho a mi medida: tenía comics, libros de ilustración y vinilos de electrónica y Krautrock. No cargué demasiado, solo llevé un libro de ilustraciones de Yoshitaka Amano dedicado íntegramente a ”Comando-G“ y un maxi de Mika Vainio. También allí se dio el extraño caso del autorregateo.

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Esto es todo, a grandes rasgos. Como turista y como consumidor compulsivo de cultura pop, les recomiendo Berlín encarecidamente.

Prison Pit

Martes, 1 de marzo de 2011

Prison Pit

De un tiempo a esta parte, la idea del cómic como medio de expresión respetable ha calado por fin entre el público general. Gran parte de la culpa la tiene el fenómeno “Novela Gráfica”. Quién diría que al final, la clave para salir del “pozo” ha sido editar tebeos que externamente se parecen a libros normales… porque a nivel de calidad no creo que la cosa haya cambiado demasiado. De hecho, una buena parte de estas novelas gráficas son en realidad recopilatorios de material publicado antes del “boom”.

persepolis V de Vendetta

Este proceso de normalización ha traído no pocos beneficios, pero también se ha cobrado sus víctimas: da la impresión que cierto tipo de material gamberro, desquiciado y amoral que proliferaba en los 80 y 90 ya no tiene cabida en esta era respetable y seria. El medio emergió del subsuelo, pero tuvo que dejarse allí algunas cosas que los de arriba no entenderían y/o consentirían.

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Por suerte siempre quedan iconoclastas indomesticables que hacen caso omiso de la tendencia y siguen a lo suyo. Uno de ellos, el loquísimo Johnny Ryan,  tuvo la feliz idea de adoptar el formato novela gráfica no para suavizar su discurso, sino para radicalizarlo más todavía, alcanzando cotas de ultraviolencia y mal gusto inéditas en sus trabajos anteriores, que ya es decir.

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Prison Pit”, el tebeo en cuestión, narra las desventuras de un preso alienígena “escupido” a su suerte en un inhóspito planeta prisión lleno de gente de su calaña. Dicho de otra manera,  la cosa va del tipo peleando a muerte con todo ser vivo que se le pone delante. Poco diálogo, dibujos que aparentan (recalco lo de aparentan) haber sido realizados por un niño de 10 años, sangre, amputaciones, escatología pasada de rosca y una progresiva sensación de deriva psicótica son sus credenciales estilísticas.

Get the Flash Player to see the wordTube Media Player.

Curiosamente, y no se si por casualidad o inspiración directa, “Prison Pit” guarda bastante parecido con la desquiciadísima serie de animación “Superjail!”. La comparación entre ambos productos resulta muy interesante:  comparten planteamientos argumentales, estilísticos y “filosóficos”, pero en cada uno se aplican esas características utilizando recursos propios de sus respectivos medios de expresión. Si el punto fuerte de “Superjail!” son esas rapidísimas secuencias de ultraviolencia epiléptica, en “Prison Pit”, Ryan se recrea en el detalle grotesco, poniendo técnicas narrativas “avanzadas” al servicio de la zafiedad.

Prison Pit Vol2 pg3

Prison Pit Vol2 pg4

Prison Pit Vol2 pg5

Un tebeo a reivindicar, tanto por su calidad propiamente dicha como por la “llamada a rebelión” que lleva implícita en cuanto a la forma de hacer cómics en esta nueva época “oficialista”.