Entradas con la etiqueta ‘Watchmen’

Citas Pop (XXV): Dub(step)

miércoles, 30 de marzo de 2011

ozymandias

NOVA: Cambiando de tema  ¿escucha mucha música? Me pregunto cuáles son sus gustos como superhéroe…

VEIDT: Me gusta la música electrónica. Supongo que es muy típico de los superhéroes, ¿no? Me gusta la música de vanguardia en general. Cage, Stockhausen, Penderecki, Andrew Lang, Pierre Henry. Terry Riley es muy bueno. Oh, y he escuchado música muy interesante de Jamaica… un híbrido entre música electrónica y reggae. Es un estudio fascinante de las nuevas formas musicales generadas cuando una cultura en gran medida pretecnológica tiene acceso a técnicas de grabación modernas sin las concepciones tecnológicas que nosotros hemos acumulado. Se llama música dub. Le gustaría mucho, se lo aseguro…”

Entrevista ficticia a Ozimandias “El hombre más inteligente del mundo”
en “Watchmen”, escrita por Alan Moore

 

Proféticas declaraciones, pensando en que de aquellas, a mediados de los 80, el dub era materia de “entendidos” y hoy en día el dubstep,  su evolución/fusión con la electrónica británica, hace mover el esqueleto a miles de personas en los mejores clubs del mundo. 

Joker

Banda sonora del post: Shackleton – “Massacre”:

Shackleton – Massacre

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Watchmen: La Película

domingo, 8 de marzo de 2009

Tras meses de expectativas, tráilers, publicidad vírica y declaraciones de los implicados, la película de “Watchmen” ya está en los cines. Mi veredicto: Zack Snyder fracasó, Alan Moore tenía razón.

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Me explico: La adaptación guarda una tremenda fidelidad al material original, y precisamente por eso se trata de una película fallida. Resumiendo:

  1. La película cuenta casi todo lo que cuenta el tebeo, pero a un dictatorial ritmo de 24 imágenes por segundo, lo cual deriva en un amasijo extremadamente confuso de saltos cronológicos y voces en off. No da tiempo de asimilar la información, de pararse a pensar sobre lo que ocurre. La trama y el  desarrollo de personajes se narran a  fast forward, sin mimo.
  2. El mayor valor de “Watchmen” como tebeo está en su tremendo despliegue de recursos narrativos, no en la originalidad o complejidad de su historia. En la traslación a película, esos recursos se han perdido inevitablemente, sin encontrar sustitutos adecuados a nivel de narración cinematográfica.
  3. El film presenta una estructura totalmente serial. A veces da la impresión de que, tras un fundido en negro van a salir los créditos de fin de episodio y justo después la cortinilla del episodio siguiente. Es lo que tiene seguir a pies juntillas la estructura del tebeo, que recordemos en origen fue pensado como serie mensual, no como “novela gráfica”.
  4. Ciertos diálogos, y sobre todo los monólogos interiores de los personajes pueden resultar convincentes sobre el papel, pero cuando son declamados de viva voz, suenan ridículos.

Así lo veo yo, y así se lo cuento a ustedes. Solo me queda decir que no me consideren un “talibán” del cómic, porque lo mismo que hago estas afirmaciones, tampoco me corto en admitir que la versión cinematográfica de “V de Vendetta” mejora en muchos aspectos la obra original.

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Top30 (X): John Byrne’s Next Men

jueves, 5 de febrero de 2009

John Byrne's Next Men 07-00

Ante el concepto de "aproximación realista al género superheroico", solo hay dos respuestas mentales posibles: el que no suele leer comics pensará "incongruencia", al aficionado estandar, sin embargo le vendrá a la cabeza "Watchmen".

A mi, como a casi todo el mundo que lo ha leído, me encanta ese tebeo, pero lo cierto es que no me marcó de una manera tan rotunda como para meterlo en este Top30. Cuando salió al mercado, era demasiado joven para comprenderlo, y cuando me interesé por su lectura, ésta resultó excesivamente atropellada, pues necesité años para reunir todos los episodios. Pero el hueco de esa "visión realista" la suplió otra serie, probablemente no tan buena, pero que a mis quince años me resultó fascinante: "Next Men" de mi por entonces idolatrado John Byrne.

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Allá por el 91 (aprox), Mr. Byrne estaba de malas con las dos majors del cómic americano, y como muchos otros colegas, decidió ganarse la vida produciendo "creator-owned material" en una editorial mediana. Así, concibió a los Next Men como una versión actualizada y personal de los  4 Fantásticos, aunque el resultado final no pudo estar más alejado de semejante referente. Porque la fantasía desbocada de la mítica creación de Lee y Kirby fue sustituida en esta nueva serie por una visión cruel y despiadada del mundo. 

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En un "futuro muy cercano", los protagonistas de Next Men son los últimos supervivientes de un proyecto secreto para crear superhombres. La cosa consistía en que el gobierno de los EEUU adoptaba legalmente y de forma masiva a  bebés abandonados y los introducía en un "entorno de realidad virtual compartida" (vamos, lo que ahora conocemos como un "Matrix"), que simulaba un paraíso terrenal  atacado frecuentemente por un indeterminado enemigo exterior. Al mismo tiempo, sus cuerpos reales eran manipulados genéticamente para desarrollar habilidades sobrehumanas. Todo con la intención de "despertar" a los sujetos a una cierta edad, listos para servir a su país gracias a su entrenamiento de toda una vida y sus superpoderes. La historia comienza cuando estos "next men" despiertan accidentalmente de su letargo virtual y se convierten en fugitivos en un mundo que les resulta ajeno y hostil.

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El pretendido realismo que aplica Byrne a la serie se fundamenta en dos aspectos. El primero, el trasfondo psicológico y de relaciones humanas. Los Next Men, acostumbrados a un mundo de reglas sencillas, deberán enfrentarse a las ambigüedades del mundo real, que sufrirán de manera especialmente cruel debido a su condición. El otro componente "realista" consiste en una aproximación verosímil (a la par que cruel) al concepto de superpoderes: Jack, el forzudo del grupo, es incapaz de controlar su fuerza y debe llevar un arnés de contención especial para no ser un peligro para los que le rodean. Beth, la chica invulnerable, pierde poco a poco el sentido del tacto y sus cabello corta como un manojo de cuchillos afilados… Por supuesto, estos efectos secundarios ejercerían una influencia negativa en la estabilidad emocional de los personajes. Temas como las relaciones sexuales, la infidelidad, el aborto, los malos tratos  o el abuso de poder fueron tratados por Byrne con una profundidad y crudeza inusual para un tebeo de superhéroes.

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Otro aspecto muy interesante de la serie es que toda ella está constituida sobre un bucle temporal perfectamente ejecutado. De hecho, existe una novela gráfica titulada "2112", cuya acción se sitúa en el futuro del "Universo Next Men", que posee la insólita característica de poder considerarse tanto precuela como secuela de la serie original.

Por desgracia para los fans, la serie quedó inconclusa debido a la mala situación económica en la que en la que entró la industria del cómic en E.E.U.U. a mediados de los noventa. Muchos aún esperamos que (el muy venido a menos) John Byrne la retome algún día y cierre los interrogantes que dejó abiertos en aquellos fantásticos 30 episodios.

Anteriormente en Top30:
Intro (que és Top30)
Ulises 31
Los 4 Fantásticos
Secret Wars
Transformers
Batman y los Outsiders
Batmanía
Dragon Ball
Darkseed
Parque Jurásico

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The Mindscape of Alan Moore

domingo, 19 de octubre de 2008

No se si Alan Moore es, como dicen algunos exaltados, el mejor escritor de comics de la historia, pero seguramente si el más entrevistado. No solo ha concedido un buen número de entrevistas, sino que muchas de ellas son de una profundidad poco común, con  decenas de páginas de extensión.

Teniendo esto en cuenta, el documental "The Mindscape of Alan Moore", recientemente editado en DVD (aunque realizado en 2003), pocas novedades nos puede ofrecer respecto a la vida, obra e ideas de este genial escritor. Realmente solo dos: Verlo en persona explicando sus propias teorías, y  … la posibilidad de youtubearlo.

Les dejo aquí unos cuantos fragmentos del documental, en los que el mago/escritor explica algunos aspectos claves de su corpus filosófico. Pueden estar de acuerdo o no con sus idas de tarro, pero admitámoslo, resultan fascinantes:

Watchmen:

Magia:

Exceso de Información;

Ideaespacio:

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El otro Alan Moore

martes, 27 de marzo de 2007
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La figura de Alan Moore es un referente fundamental para casi todo aficionado al cómic. Trabajos míticos como “Watchmen” y “V de Vendetta” lo han alzado en un pedestal de gloria y admiración tal que no son pocos los que hablan de él como “El mejor escritor de cómics de la historia”, un revolucionario del medio que ha elevado este despreciado arte a cotas nunca antes vistas, etc, etc, etc….

No tengo nada contra Moore, de hecho me parece un espléndido escritor, pero esa mitificación a la que está siendo sometido me saca de mis casillas. Primero, porque elevar de tal manera a un artista sobre sus colegas deja una sensación de que en esa disciplina reina la mediocridad generalizada. Y segundo, aunque el título “World’s Finest” es imposible de adjudicar, hay muchos compañeros que le superan de largo en muchos aspectos de esta faceta artística, y por tanto, mejores candidatos para ese imposible puesto. En qué sentido Moore no es tan bueno? Aquí mis respuestas:

Géneros
A la hora de escribir una historia de “género”, existen unos códigos establecidos a los que aferrarse. Autores posmodernos como los Hermanos Coen, Quentin Tarantino (en cine), Frank Miller y el mismo Alan Moore se han ganado su (merecida) fama analizando, deconstruyendo, retorciendo e incluso ampliando esos códigos genéricos. Al contrario que cierta fauna intelectualoide, no considero el material de género como naturalmente inferior al resto, pero una cosa es cierta: con los géneros es más facil impresionar al lector. Me explico: cuando tu historia está ambientada en universos fantacientíficos, épocas lejanas, entornos criminales, conflictos armados, etc, no hace falta prestar tanta atención a la construcción de personajes como, por ejemplo, para hacer charlar a dos personas normales en una cafetería, el espectacular entorno ya hace la mitad del trabajo a la hora de encandilar al lector. Por otra parte, dar profundidad psicológica a un personaje elaborado con grandes dosis de ficción es mucho más fácil que hacerlo de otro apegado a la realidad. No existen modelos reales con los que comparar al Joker, Dr. Manhattan o “V”, sin embargo autores como los Bros. Hernandez, Crumb o Taniguchi tienen que lidiar con realidades bien conocidas por los lectores para obtener una crítica positiva.

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La gran mayoría del trabajo de Moore pertenece a un género con altas dosis de fantasía como es el superheroico. Obras como “From Hell” están más apegadas a la realidad, pero no pueden desprenderse de componentes fantásticos. Que yo sepa, la única obra de Moore totalmente libre de esos ambientes es “Un Pequeño Asesinato”, buena, pero que no alcanza en su ámbito el calibre que “Watchmen”, “V de Vendetta” o “La Liga de los Caballeros Extraordinarios” tienen en el mundillo de los superheroes.

En resumen: Moore produce obras grandiosas, pero en entornos temáticos que facilitan bastante el trabajo de un escritor.

Cerebro vs. Intuición
Probablemente “Watchmen” sea el cómic más milimétricamente planificado de la historia del medio . Era normal que Moore usara hasta dos páginas de guión para describir una sola viñeta. En esta magnífica obra, absolutamente nada era dejado al azar, el más pequeño de los efectos de la narración sobre el lector fue pensado de antemano. Capas y capas de significación hacen que, cada pocos años, los lectores rescatemos nuestro tomo de la estantería, emprendamos su relectura y descubramos cosas nuevas.

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Esa forma de trabajar, llamemosla “cerebral”, da buenos resultados en ciertos tipos de historias, pero perjudica a otras. En “From Hell” o “Promethea” Moore lleva a su terreno estilístico conceptos tan intuitivos como la Magia, el Simbolismo o el Surrealismo. Incapaz de empapar a los lectores con esos conceptos de forma sutil, no le queda más remedio que teorizar. Los personajes de sus obras “mágicas” no se cansan de recitar las bases teóricas de esta disciplina. Queremos historias gráficas, no manuales ilustrados. Nadie se imagina a los personajes de “Un Perro Andaluz” recitando el manifiesto surrealista, ni a las protagonistas de “Mulholland Drive” conversando sobre la abstracción, sin embargo, el espectador, al ver dichas películas, siente esos conceptos, aún sin haber oido hablar de ellos anteriormente.

Especialmente grave es el caso de “From Hell”. Además de la teoría que tenemos que chupar dentro del propio cómic, se hace indispensable leer la abultada sección de notas del autor para llegar a una buena comprensión de éste. Las anotaciones extensas no son raras en la edición literaria, pero normalmente se incluyen en reediciones de obras escritas originalmente para publicos en contextos históricos y culturales muy lejanos a los nuestros. O sea, es normal que “El Quijote”, “La Divina Comedia” o “Ulises” estén muy anotadas, pero material actual, aun ambientado en otra época, no puede depender de esa manera de anexos explicativos.

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Las notas de “From Hell” nos hacen ver el tremendo trabajo de documentación que realizó el británico. Pero no nos engañemos, muchos autores de cómic se documentan tanto o más que él, pero no lo predican en textos de apoyo. Gigantes del género histórico como Bourgeon, Cothias o Hermann probablemente eclipsen a Moore en ese aspecto, y reflejan la buena documentación en el propio guión, con una carga teórica nula o la mínimamente necesaria.

Temas mágicos aparte. La dependencia de Moore de esta forma de crear tan intelectual hace que, muchas veces no capte el pulso vital de los personajes. Estos son psicologicamente ricos, pero su riqueza es más de manual de psicologia que de “a ras de suelo”. Una dictadura fascista, un mundo al borde del apocalipsis o la Inglaterra victoriana son ambientes suficientemente frios para que su concepto de psicología cuele. Sus personajes pueden tener multitud de capas, pero solo las que él les ha adjudicado. No es capaz de imbuirlos de alma como hacen los Hernández, Carlos Sampayo o Hermann, por decir tres.

Concluyendo

Alan Moore se ha labrado su reputación a base de crear historias de narrativa compleja, exhaustivamente pensadas, ubicadas en contextos “exóticos” y respaldadas por conceptos “difíciles” con explicación incluida . Estas características son muy valoradas por el lector, pues dan una imagen tangible de que la obra que las contiene está muy trabajada. Sin embargo, el autor británico flojea en otros aspectos más sutiles e intuitivos. Un perfecto equivalente cinematográfico lo tenemos en Stanley Kubrick, un director obseso del control, capaz de entregar películas bellísimas (recurriendo casi siempre a los géneros) a base de insistir en plasmar sobre el celuloide exactamente lo que tiene en su cabeza. En cualquier fotograma de sus películas se puede apreciar el trabajo que hubo que realizar para su obtención. Sin embargo, se percibe cierto acartonamiento interpretativo en muchos actores cuando trabajan con él, además de un didactismo narrativo que saca a relucir la “miga” de los films, pero también deja a la vista los “engranajes” de éstos. Esos defectos vienen derivados del exagerado control de Kubrick sobre elementos que debería dejar un poco más al azar.

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En cualquier caso, deseo que a Moore se le quite un poco la tontería de la cabeza y vuelva (por enésima vez) a hacer cómics, y si son de superheroes y acompañado de buenos dibujantes, mejor que mejor.

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