julio 2011

Paying for it

pfi01

Paying for it”, un título potente para una novela gráfica donde su autor relata sus experiencias con prostitutas. Pero, como el mismo Chester Brown comenta en las notas finales del libro, el título puede dar lugar a confusiones, a dobles sentidos que para nada se dan en su caso. Brown no solo no se arrepiente de ser un “putero” (o “john” en inglés) sino que presenta esa condición como una alternativa coherente y no destructiva de satisfacer las necesidades sexuales para aquellos que, como él, reniegan del “amor romántico”.

pfi04

Así, este magnífico tebeo se desarrolla en torno a dos ejes: Por una parte, Brown expresa su punto de vista y el de sus amigos respecto a la prostitución y los que hacen uso de ella. Por otra, presenta una crónica de sus encuentros narrada con un estilo mecánico e impersonal, que sin embargo destila pura verdad, sin omisiones y con una absoluta falta de pudor.

pfi03

Más allá del tema de pagar por sexo, lo expuesto en el libro es un ejemplo perfecto acerca de desligarse del “pensamiento único”, un concepto casi siempre asociado a lo político y a la esfera del consumo (ay!, hipotecados), pero que extiende sus tentáculos a otros ámbitos en los que, existiendo alternativas, ni tan siquiera se concibe actuar de otro modo que no sea siguiendo a la masa.

Un tebeo autobiográfico de los que no abunda, con chicha, con algo interesante que contar, y de lo mejorcito que he leído en lo que va de año.

Intromania (VI): Super

Super” de James Gunn es una película interesante pese a su irregularidad. Y una de las cosas buenas que tiene es este opening de dibujos animados “como hechos por un niño”:

[media id=47 width=448 height=272]

Solar God

Action Comics #1

En la esquina inferior izquierda, un hombre de traje azul corre hacia fuera del cuadro llevándose las manos a la cabeza como en "El Grito" de Edvard Munch, su caricaturesco rostro desprende terror existencial, como si hubiera traspasado los límites de la cordura después de lo que acaba de presenciar. Por encima de su cabeza, otro hombre, ataviado con un conservador dos piezas marrón, corre en otra dirección. Un tercero, igualmente aterrorizado, se agacha apoyándose en el suelo con sus manos y rodillas, sin chaqueta, como poniéndose a los pies del vándalo superhumano. Su postura denota una temerosa sumisión ante el macho alfa definitivo.

[…]

¿Por qué está tan asustado el hombre que corre?

¿Qué hace ese coche allí arriba?

¿Por qué va a ser aplastado contra una roca?

¿Qué mira el hombre arrodillado?

Con lo que sabemos hoy sobre Superman, podemos inferir que los tipos asustados son alguna clase de gansters. Los lectores de 1938 no tenían ni idea de lo que estaba pasando. Sin duda, allí había conflicto, pero en un primer vistazo Superman era tremendamente ambiguo. Los supuestos gansters podrían ser personas normales escapando de un forzudo chalado vestido de bailarín ruso. No hay sacos de dinero robado, ni sombras siniestras, ni ropa barata, ni siquiera armas que nos digan que esos hombres no son otra cosa que testigos inocentes. Basándonos únicamente en primeras impresiones, este estrafalario tipo musculoso puede ser amigo o enemigo, y la única manera de encontrar respuesta a semejante cantidad de preguntas es leyendo lo que sigue.

Grant Morrison exponiendo la dimensión mítica de la portada de Action Comics #1, la primera aparición de Superman. Extraído del primer capítulo de su recién publicado “Supergods”. Lo acabo de pedir a Amazon y ya me está tardando.

Postermania (XVI): Nurse 3D

Vistos los precedentes, creo que ha llegado un punto en el que la aparición de Paz de la Huerta en una película sin escena de desnudo integral produciría una sensación de estafa. Los responsables de “Nurse 3D” dejan claro que ese no va a ser su caso:

Nurse 3D

Bay vs. Miike

transformers-3-dark-of-the-moon-poster 13-assassins-movie-poster

Recientemente he visto dos películas muy diferentes entre si pero con una importante característica común: ambas finalizan con una larguísima superbatalla que consume buena parte de sus metrajes. Estoy hablando de “Transformers: El Lado Oscuro de la Luna” de Michael Bay, y “13 Asesinos”  de Takashi Miike. Mi obsesión por comparar me ha llevado a ciertas conclusiones de las que quisiera dejar testimonio.

13 Assassins - Battle

Transformers 3 - Battle

Primero, sobre el concepto de “acción pura”: no funciona ni funcionará jamás. La frecuentísima demanda de los espectadores en cuanto a “menos hablar y más hostias” en las películas de acción suele producir horrendos engendros cinematográficos cuando es escuchada. Esto es así tanto para la palomitera saga  “Transformers” (en especial las secuelas) como para films de intención hiperrealista tipo  “Blackhawk Derribado”. Los puntos álgidos no pueden serlo sin momentos de reposo, por tanto, la única lógica viable en este tipo de films es la del bajón-subidón. Incluso en la magnífica “13 Asesinos”, 40 minutos seguidos de batalla se hacen largos, pese a su excelente factura técnica y narrativa.

13_Assassins_1

De todas formas, ese minutaje un poquito estirado de la de Miike es pecata minuta comparado con lo de Bay, porque en ese caso, sobra media hora como mínimo. La razón es la que diferencia una buena película de (o con) acción de una mala: que al espectador le importe el resultado de la contienda. En “13 Asesinos”, las secuencias previas a la batalla nos permiten conocer a los personajes y sus motivaciones, nos hacen desear que ganen y nos dejan en la incertidumbre en cuanto a quién vivirá y quién morirá. En “Transformers  3”, todo da igual, la batalla es pura pirotecnia, no conocemos a los personajes ni sus motivaciones, porque lo que allí aparece difícilmente se pueden considerar personajes. Se trata de acción en sentido abstracto, absolutamente desprovista de contexto.

Transformers Dark of the Moon

En conclusión, “Transformers 3” es una película mala en sentido clásico, pero también tremendamente futurista y en ciertos aspectos, incluso vanguardista. Se trata de un blockbuster en su forma más pura, desprovisto de los lastres con que previamente cargaban estos productos: guión, personajes, estructura… todos pésimos, y que solo estorbaban. Así, parece que entramos en la era de lo que se podría acuñar como blockbuster abstracto, cuya gestación tuvo lugar en la pasada década con exitosas sagas como “La Momia” y “Piratas del Caribe”. Una nueva categoría en lo audiovisual cuyo medio natural de exhibición no es una sala de cine, sino la sección de imagen y sonido de un hipermercado, en cuyos mosaicos de televisores HD podemos admirar la grandeza de las imágenes durante cinco minutos, para después seguir consumiendo como ciudadanos de bien.

Top30 (XXVII): Visitor Q

Visitor Q

Tres años después, el proyecto Top30 va llegando a su fin. Es lógico que acercándome ya a la “era blog” en este repaso de mis primeros 30 años como consumidor (sub)cultural aparezcan obras ya referenciadas en entradas anteriores. Es lo que ocurre con “Visitor Q”, y a su correspondiente post les remito. Solo me queda contextualizar un poco la peli respecto a mi evolución cinéfila.

Oldboy

Alrededor del 2004 las conexiones a Internet ya estaban suficientemente evolucionadas como para permitir bajar películas sin problemas. Lo mismo ocurría con el mundillo de los subtítulos “amateur”, organizado en foros y “teams” en casi cualquier esquina del globo de habla hispana. Estos factores dieron acceso popular a todo un universo cinematográfico que hasta el momento nos había sido negado por los medios de distribución “oficiales”. Ese cine asiático del que los entendidos hablaban maravillas estaba al alcance de nuestra mano, y lo consumimos con fruición. Había de todo, pero en el sector, llamémosle, “que fuerte neng!!” tres realizadores eran los favoritos del público:  Kim Ki-Duk con cosas como “La Isla” o “Samaria”, Park Chan-wook  y su mitificadísima “Oldboy”, y como no, el incombustible Takashi Miike, capaz de lo mejor y lo peor con su frenético ritmo de producción de alrededor de 5 películas al año por aquel entonces. Es curioso ver como los dos primeros han perdido fuelle con el paso del tiempo mientras que Miike sigue a lo suyo, fiel a su radical estilo  y cada vez mejor considerado tanto a nivel crítico como comercial: No falta película suya en todo festival puntero, y ya encadena varios taquillazos en Japón.

Takashi Miike

“Visitor Q” fue el primer o segundo “miike” que consumí, y desde entonces no me he  apeado del carro.  Lo que no esperaba en absoluto es que dicho film se convirtiese para mí en la puerta de entrada al universo “Dogma”. La de Miike, sin respetar algunos de los mandamientos del manifiesto, es prácticamente una película Dogma. Hasta el momento no le había hecho mucho caso al jueguecito de Von Trier y Vinterberg , pero “´Visitor Q” me permitió ver las posibilidades de esa forma de hacer cine. En cualquier caso esta actitud pseudo-Dogma de Miike a la hora de realizar el film ejemplifica otra de las grandes virtudes del cineasta: La adaptación a su idiosincrasia  de todo tipo de hallazgos de vanguardia ignorados o vagamente explotados más allá de sus impulsores iniciales.

Anteriormente en Top30:
Intro (qué es Top30)
Ulises 31
Los 4 Fantásticos
Secret Wars
Transformers
Batman y los Outsiders
Batmanía
Dragon Ball
Darkseed
Parque Jurásico
John Byrne’s Next Men
Trilogía Nikopol
La fOntana y la sOnda
12 Monos
Pulp Fiction
Wipeout
Brut Comix
La Casta de los Metabarones
Ænima
Carretera Perdida
The Invisibles
Cosecha Cinematográfica del 99
La Caída
Los Soprano
La Pianista
South Park
X-Force/X-Statix

93 Million Miles

africa-hitech-93-million-miles

En un arrebato asociativo friki-freudiano, no puedo evitar relacionar a Africa Hitech, el proyecto colaborativo de Mark Pritchard y Steve Spacek con la figura de Jack Kirby. Porque con ese nombre y ese sonido, da la impresión que su música viene de la imaginaria y afro-futurista Wakanda, creada uniendo la tradición folclórica del país con tecnología basada en vibranium (lo sé, se me va mucho la olla).

Black Panther's Symphony in Chaos - Jack Kirby

Paranoias aparte, y pese a la estética escogida para presentarlo, “93 Million Miles” va más allá de las omnipresentes influencias africanas en la música electrónica. Tomando como base rotundos bajos subsónicos “tribalistas”, Pritchard y Spacek consiguen generan un discurso propio y novedoso combinando elementos explorados con anterioridad es sus dilatadas carreras.

Africa HiTech – 93 Million Miles

De esta forma, tanto este LP como el resto de la obra de Africa Hitech se erige como una especie de versión alternativa del dubstep, un what if de como habría evolucionado el género dando más peso en su ecuación a la electrónica experimental.

Les dejo el recién salido videoclip de “Out in the Streets” y la recomendación de elegir un equipo que no se quede corto en potencia de graves para experimentar el disco en toda su vibrante magnitud.