Entradas con la etiqueta ‘Daniel Clowes’

Cenizas

Jueves, 22 de noviembre de 2012

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Empezando  ya por el mismísimo texto de su contraportada, mucho se ha escrito sobre el melting pot referencial contenido en las páginas de “Cenizas”, lo último de Álvaro Ortiz. Es verdad que el tebeo supone una verdadera delicia para los que nos “formamos” en los 90 y alcanzamos la “madurez (sub)cultural” en los dosmiles: Lynch, los Coen, Tarantino, Guy Ritchie, Clowes, Pixies, ZZ Top, “Friends” y un largo etcétera están presentes de una manera u otra en esta obra.

Alvaro Ortiz - Cenizas

Pero hay una influencia pienso yo bastante importante para la elaboración de “Cenizas” en la que no se ha incidido lo suficiente: la de Chris Ware. No se si directa, inidirecta o inconscientemente, Ortiz ha tomado una serie de decisiones en cuanto a  modularidad de las viñetas y selección de paleta de colores con las que se gana, a mi parecer, el título de autor post-wareano. Aplicando, además, las enseñanzas del maestro de una manera muy diferente a Seth, el otro gran post-wareano al que sigo.

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A través de una retícula con una pequeña viñeta cuadrada como elemento “atómico”, Ortiz genera infinidad de diseños de página de gran belleza estética y alta claridad expositiva. Tanto es así que en menos de 200 páginas es capaz de contarnos la historia principal y un buen número de flashbacks y microhistorias complementarias, todo ello sin renunciar a secuencias de carácter, llamémosle, contemplativo ni a las splash pages, viñetones y portadillas que hagan falta. Todo un prodigio de buen hacer “escondido”. Wareano en el mejor y más complejo sentido del término.

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Pero mientras que recomendar a Ware a un no-lector de comics resultaría tan descabellado como iniciar a alguien en la lectura de novelas pasándole el “Ulisses” de Joyce, “Cenizas” resulta perfecta para el público general. Utiliza narrativa gráfica compleja, pero “entra” como la seda, con una historia que engancha, unos personajes entrañables y un universo lleno de referentes extratebeísticos. Un gran cómic para los que no leen cómics… y también para los que si los leen. ¡A regalarlo estas navidades!

Postdata 1: tanto “Cenizas” como “Dublinés” de Alfonso Zapico, último Premio Nacional de Cómic, son novelas gráficas “puras”. Tochales que lleva su tiempo hacer, que no salen prepublicados por capítulos en ninguna parte, y por tanto no generan beneficios hasta que están terminados. Ambas disfrutan ya de segundas ediciones y ambas han sido posibles gracias a la beca AlhóndigaKomik, que acaba de caer víctima de los recortes. Una partida cuasi-insignificante para las arcas públicas, pero que daba mucha vidilla al panorama contemporáneo del cómic español. Para saber más al respecto, les recomiendo lean esto.

Postdata 2: Durante la elaboración de “Cenizas”, Ortiz ha ido colgando una serie de eclécticas playlists complementarias al tebeo y dignas de ser escuchadas. Enlaces: I, II, III. Me quedo con la primera, esa inclusión de anbb le “sube el caché” para el que suscribe:

CENIZAS non original soundtrack by alvaro alvaro on Grooveshark

No cambies nunca

Jueves, 7 de junio de 2012

David Sánchez - No Cambies Nunca

En el post anterior hacía referencia al “rendimiento” que se le podía sacar a “3 Segundos” aludiendo a las relecturas necesarias para entrar en el juego que propone su autor en lo tocante a pillar todos los flecos de la historia. Con ello me viene a la cabeza otro libro digno de relectura provechosa, con menos ínfulas de grandeza que el de Mathieu pero de resultado artístico (aún) más satisfactorio. Se trata de “No cambies nunca” del gran David Sánchez.

David Sánchez - Portadas para Errata Naturae

El talento como ilustrador de Sánchez está fuera de toda duda. Sus portadas para la editorial Errata Naturae convierten a los libros que las portan en preciosos objetos que parecen estar llamándote desde los expositores de la librería para que te los lleves a casa. En su faceta de autor de cómics sorprendió con su ópera prima “Tú me has matado”, una perturbadora pieza de bizarre americana influenciada por los universos de David Lynch, Barry Gifford, Daniel Clowes o los Coen. Fue precisamente la sombra de esos grandes nombres la que eclipsó los hallazgos narrativos de Sánchez, proyectando sobre él una imagen de excepcional nuevo valor aún en proceso de búsqueda de voz propia.

David Sánchez - Tú me has matado

A estas alturas de la hipermodernidad ni que decir tiene que la  percepción de originalidad sobre un producto cultural se debe más a la cantidad, combinación y exoticidad de los referentes “elegidos” para crearlo que a una innovación, llamémosle pura, hoy día raramente alcanzable, pues ya se ha contado (casi) todo de (casi) todas las formas posibles. A lo mejor los referentes de “No cambies nunca” son más exóticos, más numerosos y/o han sido combinados con mayor audacia, a lo mejor su autor ha alcanzado esa enteléquica “voz propia”… no sé, pero de lo que no me cabe duda es que con su nueva obra, David Sánchez ha evolucionado a autor de primera fila en el excelentísimo panorama tebeístico patrio actual.

David Sánchez - No Cambies Nunca (2)

La sordidez infecta a la que nos tenía acostumbrados se convierte en sordidez antiséptica, higiénicamente malsana. Las mugrientas habitaciones de motel  se convierten en impolutas habitaciones de hospital y herméticos cubículos de experimentación, los desmembramientos en extirpaciones y la ciencia toma el testigo a la religión. Pese a este giro hacia un universo de tecnocrueldad estéticamente nítido, la historia se hace más borrosa, de una circularidad inabarcable,  que impulsa a la relectura compulsiva para intentar comprenderla completamente. Tengan cuidado, es una trampa, y cuando se den cuenta de ello, surgirá la verdadera infección, una infección en el inconsciente, donde todo quedará meridianamente claro, aunque crean lo contrario.

[Pueden leer las primeras páginas de “No cambies nunca” aquí.]

Lo Mejor de 2010: Comics

Domingo, 9 de enero de 2011

Lo Mejor de 2010 Comics [intramuros.es]

No pensarían que me olvidaba de los cómics:

Top 10

10. “Batman y Robin”, de Grant Morrison, Frank Quitely y otros
O como convertir el denostado concepto del “dúo dinámico” en algo realmente siniestro y cool.

9. “100%”, de Paul Pope
Pope en su salsa: diseñando futuros plausibles.

8. “Batwoman”, de Greg Rucka y J. H. Williams III
El dibujo ya es razón suficiente para figurar en el top, pero además Rucka ha construido de maravilla al personaje principal, generando así un “spin-off” de la bat-franquicia que supera a las series madre… y siendo coetanea con el material morrisoniano, eso es decir mucho.

7. “Hair Shirt” de Patrick McEown
Perturbador estreno de Pat McEown en la novela gráfica. No es “Ripple”, pero por momentos se le acerca. 

6. ”Rebétiko (la mala hierba)”, de David Prudhomme
Adaptación a cómic de un género musical. Ahí es “na”.

5. “Dungeon Quest”, de Joe Daly
Charles Burns meets Dungeons & Dragons… o así. Inclasificable es decir poco.

4. “Wilson”, de Daniel Clowes
Iconoclasta primera incursión de Clowes en la novela gráfica (¿anti-novela gráfica?), pero ante todo, magnífico el personaje principal. Todos somos Wilson!.

3. “Hervir un Oso”, de Jonathan Millán y Miguel Noguera
No sé si esto es un comic, pero tiene dibujitos mezclados con letras que expresan cosas inexpresables de otra manera… Tiene que ser un cómic, y de los muy buenos.

2. “Planetary” Vol. 2, de Warren Ellis, John Cassaday y Laura Martin
Tardó diez años en gestarse, pero este tomaco es un concentrado de lo mejor que ha dado el cómic de superheroes en la recién terminada década, …en todos los sentidos.

1. “Viaje”, de Yuichi Yokohama 
Captura del movimiento, captura del instante, captura de la percepción, captura de sensaciones… captura del lector. Rompedora obra maestra.

Siguen en su línea excelentísima (fuera del top 10 para no repetirme):
“Los Muertos Vivientes”, de Robert Kirkman y Charlie Adlard
"Criminal”, de Ed Brubaker y Sean Philips
Gantz”, de Oku Hiroya

Lo Mejor de 2010 Comics [intramuros.es][2] 

También me gustaron;
”El Invierno del Dibujante”, de Paco Roca
”Castillo de Arena”, de Frederik Peeters y Pierre Oscar Levy
“Velocidad Moderna”, de Blutch
”Pluto”, de Naoki Urasawa
”Alicia en Sunderland”, de Bryan Talbot
Asterios Polyp”, de David Mazzucchelli
”Notas al Pie de Gaza”, de Joe Sacco
”No Hero”, de Warren Ellis y Juan José Ryp
“Arroz Pasado”, de Juanjo Sáez

Lo Mejor de 2010 Comics [intramuros.es][3] 

Ni se les ocurra gastarse los cuartos en: 
“Dios en Persona”, de Marc-Antoine Mathieu
”Bienvenido a Bobolandia”, de Dupuy & Berberian
La colección “Vertigo Noir” en general 

Joyas de importación (probablemente alguna en el Top 10 de 2011):
”X’ed Out”, de Charles Burns
”Bodyworld”, de Dash Shaw
Grandville”, de Bryan Talbot
”Love and Rockets: New Stories”, de los Bros Hernandez
“Godland”, de Joe Casey y Tom Scioli

Anteriormente:
Lo Mejor de 2006: Comics
Lo Mejor de 2007: Comics
Lo Mejor de 2008: Comics
Lo Mejor de 2009: Comics

“Primerizos”

Martes, 21 de diciembre de 2010

Si hablamos de figuras clave en la evolución  del “Movimiento Novela Gráfica”, no podrían faltar los nombres de David Mazzucchelli y Daniel Clowes. Curiosamente, ninguno de los dos ha creado una novela gráfica original hasta hace bien poco, pues sus míticas bibliografías estaban compuestas hasta la fecha por recopilaciones de material publicado originalmente en formato comic-book o revista. Ambos “estrenos”  han visto la luz recientemente en el mercado español.

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Por parte de Mazzucchelli tenemos “Asterios Polyp”, donde el autor da el do de pecho en cuanto experimentación narrativa, exprimiendo a tope las posibilidades del medio. Uso del color, planificación y composición de viñetas aparte, quizá el logro más impresionante lo consiga con la definición gráfica y tipográfica de los personajes: cada uno dispone de un trazo, tipo de letra y forma de bocadillos de diálogos diferente, que los caracteriza de forma brutal a primer golpe de vista. Por desgracia, esa avalancha de recursos estilísticos se ve lastrada por una historia excesivamente pedante, como si Mazzucchelli quisiera dejar claro que en cómic también se pueden hacer cosas cultísimas con referentes cultísimos. A mi no dejaba de recordarme la serie “Frasier” en su vertiente más vergonzante. En fin, otra víctima del complejo de inferioridad imperante en ciertos sectores del medio tebeístico, donde predomina la continua necesidad de reafirmarse como forma de expresión culta, generando obras que parecen creadas en épocas pretéritas, cuando existía una robusta y bien definida frontera  entre cultura y subcultura, ahora totalmente demolida.

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Diametralmente opuesto resulta el caso de “Wilson”. La primera novela gráfica de Daniel Clowes no podría ser menos novela gráfica: Una historia compuesta por unidades narrativas autónomas de una página, cada una con un estilo de dibujo diferente. Si me la encontrara sin saber nada de ella, apostaría que se trata de un recopilatorio de páginas dominicales. La verdad es que no sé si hubo alguna intencionalidad contracorriente por parte de Clowes en todo esto, pero lo cierto es que la cosa funciona muy bien. Cada página tiene la estructura de un chiste en la que los razonamientos planteados al principio son demolidos al final, dejando un regusto amargo, patético y cruel, pero aún así no puedes dejar de reírte. Wilson es uno de esos personajes tan bien construidos que trasciende el papel, y que ponen en evidencia nuestra propia condición. Una maravilla.

The Death Ray

Domingo, 3 de octubre de 2010

Eightball

Hace unos años que tengo medio apartado a Daniel Clowes de mis lecturas. Puede que el hecho de que se haya convertido en uno de los popes (involuntarios) del movimiento “Novela Gráfica” junto a un inconfeso esnobismo interno mío que tiende a alejarme de cosas “antes minoritarias, ahora éxitos de público y crítica” fuesen los elementos combinados que provocaron ese distanciamiento. En fin, nunca es tarde para ponerse al día, y yo lo he hecho estos días devorando sus últimos trabajos (a la espera de “Wilson”), y la verdad, “The Death Ray” me dejó alucinado.

Daniel Clowes - The Death Ray (1)

En esta historia que ocupa íntegramente el número 23 de la ya mítica cabecera Eightball nos propone una revisión del mito de Spider-man para la era del vacío. Andy es huérfano, tiene 17 años y vive con su abuelo. Cuando fuma de estrangis su primer cigarrillo, descubre la herencia que le deja su difunto y científico padre: genes de superfuerza activados por nicotina. Investigando un poco más encuentra un segundo y terrorífico regalo póstumo: La pistola emisora del “rayo de la muerte”,  un artefacto que puede eliminar de la faz de la tierra y sin dejar rastro a cualquiera que se le ponga delante. Un arma que solo puede ser utilizada por Andy, pues únicamente responde a su firma genética.

Daniel Clowes - The Death Ray (2)

Andy parece Peter Parker, pero no es Peter Parker: Su abuelo no muere a manos de un atracador, sino que lo hace lentamente víctima de una enfermedad degenerativa. Andy no es un nerd víctima constante de abusos, pero tampoco es un genio. Y sobre todo, Andy no puede balancearse entre gigantescos rascacielos, pero si hacer desaparecer a quien quiera con total impunidad. Nuestro “héroe” vive la parte oscura de la fantasía de poder adolescente. Cuando este tipo de pensamiento escapista surge, creemos que estar en posesión de “el poder” solucionaría todos nuestros problemas… que inocente es la imaginación.

Daniel Clowes - The Death Ray (3)

Si Stan Lee predicaba que un gran poder conlleva una gran responsabilidad, Clowes replica con que nadie en el mundo dispone de suficiente responsabilidad para gestionar el poder (no digamos ya los concejales de urbanismo).  Nos revela una realidad devastadora en la que no hay nada ni nadie que pueda marcar la diferencia, cual Obama del “quiero pero no me dejan”, y que  incluso las buenas intenciones pueden ser destructivas en un mundo mucho más complejo que la simplísima proyección que de él tenemos en nuestros cerebros. Andy la cagó con su rayo de la muerte, igualito nos pasaría a nosotros.

Daniel Clowes - The Death Ray (4)

Ugly Americans

Miércoles, 19 de mayo de 2010

Una de las grandes bazas de la mítica “Futurama” era el bizarro universo en el que se desarrollaba. El siglo XXX de Groening y Cohen se nutría de grandes clásicos de la sci-fi, retorciendo sus conceptos para ponerlos al servicio de la carcajada. En ese sentido “Ugly Americans” es una más que digna sucesora a las aventuras de Philip J. Fry y compañía, pero esta vez con el género de terror como telón de fondo.

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La serie se desarrolla en una realidad alternativa en la que todo tipo de criaturas campan a sus anchas entre los humanos… bueno, no exactamente: cada colectivo debe cumplir unas normas de convivencia con el resto de la (in)humanidad. De ello se encarga el Departamento de Integración de New York, donde trabaja Mark, el humano a través del cual seremos testigos del delirante modo de funcionar de esta sociedad “multiespecie”.

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Si el pobre Mark no tiene suficiente con reeducar a los casos perdidos que le son asignados (hombres lobo con exceso de agresividad, un King Kong obseso de la limpieza, un cerebro flotante que no encuentra trabajo …) debe lidiar con un jefe demonio demasiado centrado en si mismo y en organizar el fin del mundo para 2012, un compañero de piso convertido a zombie (para impresionar a una chica) que fantasea con sorberle los sesos mientras duerme y su explosiva (en sentido literal y figurado) novia mestiza humano-demonio, cuyos ciclos menstruales vienen acompañados de arrebatos sádico-homicidas. Todo un panorama.

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Una marcianada de las que a mi me gustan, que además viene aderezada con un estilo visual a (imposible) medio camino entre Charles Burns y Johnny Ryan. De lo mejorcito de la última hornada de animación yanki.